Puerto Viejo y el meteorito que nunca fue

Puerto Viejo y el meteorito que nunca fue

Durante años la comunidad calderina, los veraneantes, guías de turismo e incluso reconocidas personalidades dedicadas a la recolección de datos históricos, han aseverado que la formación geológica similar a un cráter que está en su costa corresponde a los efectos de un impacto de meteorito. Una historia que tiene mucho de leyenda y poco de ciencia, ya que la verdad es muy diferente. En el siguiente artículo de geólogos de la Universidad de Atacama, se devela qué es realmente el falso cráter del meteorito que nunca cayó en Puerto Viejo.

Por Nicole Maldonado, Manuel Abad, Tatiana Izquierdo

Grupo de Investigación de Recursos Hídricos y Geología de Cuaternario

Universidad de Atacama

Por todos los calderinos y casi todos los copiapinos es bien conocido el mal llamado” Meteorito” de Puerto Viejo. Mal llamado por dos motivos: El primero, y no menor, es que más que un meteorito esta depresión sería un cráter provocado por el impacto de un bólido. El segundo, y más significativo, es que el supuesto meteorito jamás llegó a caer en este pintoresco lugar, aunque su forma circular y hundida pueda asemejarse vagamente al referido cráter. Lo anterior no es óbice para negar el encanto e interés que posee el sitio, distanciado sólo unas decenas de metros de Puerto Viejo que deben ser recorridos a pie. La zona es de fácil acceso y el entorno realmente digno de visitar. Más aún si uno sigue el camino para alcanzar la Playa Blanca, una de las más hermosas de Atacama.

Pero volvamos al meteorito que nunca lo fue. Sabemos que es conocido por la comunidad atacameña desde hace siglos. De hecho, tenemos constancia de su existencia desde 1838, cuando fue descrito por F.J. San Román en su obra “Desierto y Cordilleras de Atacama”. El autor realiza una descripción de la forma y explica, de manera muy atinada, como es producto de la erosión del mar sobre las rocas ígneas y sedimentarias que las recubren:

“…y por fin el Volcán dé Agua, pequeño hueco socavado por el embate de las olas debajo de los conglomerados de conchilla, restos de la última formación geológica descansando en situación horizontal sobre una base erizada de durísimas rocas de labradorita desgastadas, redondeadas i carcomidas, dejando intersticios i conductos por donde el mar penetra brama do e impetuoso como si pugnara por lanzar a los aires i entregar a la acción trituradora de las olas hasta el último fragmento de las capas calcáreas sobrepuestas”.

San Román, además, recalca con gracia el impacto que tenía el misterioso orificio sobre los pobladores de las costas de Atacama, que lo imaginaban como laEsquema Meteorito salida de un colosal volcán submarino oculto bajo la tierra, o como un profundo sendero por donde se pierden las aguas del mar para jamás volver: “Este llamado volcán o remedo de tal, mora fantasía en miniatura de las leyendas changas, por donde el agua se escapa a veces en penachos de espuma; en medio del paisaje de rocas negras i del agitado oleaje, estimula a imaginar un volcán submarino; por eso la creencia popular veía allí antro subterráneos i conductos por donde se internan tierra adentro las aguas marinas impregnando éstas de sal gema los terrenos circunvecinos.”

Conociendo bien el lugar, habiendo oído aullar al Océano Pacífico a través del sombrío agujero en las frías mañanas nubladas, es fácil comprender como se han construido leyendas en torno al meteorito y las evocaciones fantásticas que sigue generando en aquellos que lo visitan. Lamentablemente, su formación y explicación tienen un origen mucho más terrenal, casi podríamos decir que aburrido. En realidad, el famoso meteorito supone uno de los pocos ejemplos del litoral de Atacama de modelado kárstico. El término karst es de origen esloveno y hace referencia a las geoformas desarrolladas en el paisaje a partir de la disolución de calizas, como las que afloran en este punto. Poco a poco, el agua de lluvia, que ha precipitado sobre la costa durante miles de años, ha circulado sobre un estrato calcáreo y lo ha ido deshaciendo, dando lugar una depresión con geometría en planta elíptica y diámetro de unos 3 m. Bajo la misma, el oleaje, siempre enérgico y laborioso en estas costas, fue horadando al mismo tiempo la dura roca jurásica sobre la que se apoya la caliza, labrando una oscura y profunda gruta al pie del acantilado. En conjunto, la convergencia de ambas cavidades en profundidad dio lugar a una morfología compleja, por donde eventualmente, en momentos de grandes marejadas, se produce el ascenso de la espuma de mar, salpicaduras y viento, emitiendo un sonido muy similar a un bufido.

Qué duda cabe que las mejores historias son las que nos permiten echar a volar nuestra imaginación. Aquellas que nos ayudan a construir relatos increíbles y de los que terminamos formando parte, aunque sea tan sólo observando los vestigios que han quedado detrás de estas formidables epopeyas fingidas. Los geólogos conocemos bien esta sensación. No quisiéramos ser nosotros los culpables de desmitificar al Meteorito de Puerto Viejo. Al contrario. Deseamos que se le conozca, se le respete y se le cuide… pero por ser lo que es, que ya es más que suficiente, y no por lo que nos gustaría que fuese.

Explicacion Meteorito Caldera

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