Cristian Maturana, abordando la Memoria en Derechos Humanos desde nuevos lenguajes en el arte

Cristian Maturana, abordando la Memoria en Derechos Humanos desde nuevos lenguajes en el arte

Cristian Maturana (1979) nació en Antofagasta, pero vivió gran parte de su vida en Copiapó. Ciudad donde desarrolló gran parte de su obra y a la que regresa después de varios años en que se ha desempeñado como académico en Valparaíso y Viña del Mar. Junto a artistas visuales como Manuel Ormazábal fundó el grupo Atacama Panorámica en la capital regional, y en estos días (hasta el 8 de diciembre) se puede visitar su exposición “Cenotafio” en el Centro Cultural Atacama. 

Conversamos con él acerca de esta obra en particular, la cual en su nombre la idea de los monumentos funerarios en los que no está el cadáver de la persona a quien se le ha dedicado. La razón del nombre: los detenidos desaparecidos que fueron amarrados a rieles por los aparatos de Estado represores en la Dictadura chilena, para luego ser arrojados al mar. Personas cuyos cuerpos se arrojaron al fondo del mar amarrados a estas piezas de hierro, para así no salir a flote y llegar a la costa. Una conducta brutal que el artista toma para denunciar y mantener viva la tensión entre la comunidad y uno de los periodos más oscuros de Chile. 

Por David Ortiz

En términos generales, ¿en qué consiste la exposición Cenotafio?

Trata sobre un elemento del mobiliaro urbano, los rieles de tren que tensan postes de alumbrado, y los relaciona con el uso que este elemento tuvo en dictadura, como dispositivo para hacer desaparecer a los cuerpos de los ejecutados políticos que fueron lanzados al mar.

¿Cuando y cómo te enteras de lo ocurrido con los cuerpos de personas que son arrojados al mar amarrados a rieles? Qué impresión te dio en ese momento?

Hace tiempo. Es un tema bien presente en mi entorno. No sé si existan dos impresiones sensatas posibles, más bien me parece que un estupor innombrable es lo único que puede sentirse.

¿Por qué decidiste trabajar el tema desde el arte?

Porque considero que existe una necesidad urgente de renovar el imaginario del discurso que condena estos hechos. No podemos seguir haciendo homenajes que casi lo único que logran a través de un ilusorio “aún siguen vivos” es de cierto modo redimir a los asesinos. El arte perpetúa imaginarios, o al menos los hace más duraderos. Todo lo que recordamos es arte, nuestros personajes ilustres, las canciones, etc. hay una parte de él que debe tomar la responsabilidad, desde esa capacidad, de no permitir el olvido, de no dejar que estos temas mueran junto con los familiares.

08---Cajas-Texto-Título-02Tu exposición no usa imágenes de detenidos desaparecidos. ¿Qué reflexión te provoca el uso que se le ha dado hasta ahora a las imágenes de los familiares desaparecidos por la Dictadura?

Como decía, me parece que la verdadera denuncia está en no caer en la ilusión de que estas cosas no sucedieron. Es necesario que lo que aparezca no sea lo desaparecido, sino aquel dispositivo que lo hizo desaparecer, en este caso los rieles de tren. Transformar lo cotidiano, hacer del riel un memorial, un cenotafio, donde quiera que se encuentre.

En la inauguración de tu exposición en Copiapó hablaste de que se usa mucho a la Memoria en delitos de Derechos Humanos de forma “analgésica” ¿Podrías explicarme un poco esta idea?

Eso. Normalmente se crea una situación ideal, se ocupan frases como “no los mataron, aún siguen vivos”, y eso funciona como un analgésico en un sentido peligrosamente amplio. La ilusión alivia, pero a la vez exculpa. El problema es precisamente lo contrario, no están vivos, los torturaron, violaron a las mujeres, metieron ratas por sus vaginas, robaron sus hijos, pusieron corriente en sus genitales, los mataron, quemaron sus manos y caras, los amarraron a rieles, los lanzaron al mar, de eso hay que hablar. Es duro, pero acusa. No se puede olvidar.

¿Hay que seguir generando nuevos discursos en el tema de Memoria? ¿Tal vez, unos relatos y formas que sean más directos?

Sí, y de forma amplia. La dictadura hizo desaparecer muchas cosas. No sólo las personas, también la utopía, la modernidad, el lenguaje, la conciencia de clase. Se impuso una lógica amnésica, de consumo exacerbado. Hay mucho por reconstruir en Sudamérica luego del paso de las dictaduras imperialistas. El país fue secuestrado en un espectro muy amplio, es necesario denunciarlo, articular procesos que evidencien este estado disfuncional en el que vivimos, que le otorgamos lógica incluso. Es necesario sacudir desde la renovación de los discursos, no sacralizar, sino popularizar, hacer cotidiana la conciencia, la insolencia. Acerca del montaje propiamente, tal.

¿Se te ha hecho fácil el poder exponer en Copiapó?

En Copiapó no fue fácil, si bien el CNCA ha dado todas las facilidades con el financiamiento del proyecto a través del Fondart Regional, el Centro Cultur17---Detalle-Oxido-01al no funciona como es debido, no existe una persona idónea a su cargo, que entienda de las necesidades no de un artista, sino de una obra. No se puede actuar como patrón de fundo en un cargo en el que debe existir al menos una mínima parte de sensibilidad.

¿Cómo ves el ambiente artístico en Atacama desde que te fuiste? ¿Hay más movimiento, conoces artistas que te llame la atención o con quienes mantengas relación?

Claro, hay un grupo de artistas visuales y poetas con los cuales mantengo contacto, amistad y colaboración mutua. El medio no lo puedo evaluar, ya no vivo en Copiapó y hace tiempo no venía, desde el aluvión de 2015. Sí puedo hablar del mal funcionamiento del Centro Cultural y de su mala administración, eso lo pude comprobar en primera persona, pero el ambiente artístico me parece que siempre, con personas de buena calidad como las que hay, logra mantenerse al margen de este tipo de cosas, y validarse más por la perseverancia de sus cultores que por las facilidades que las instituciones otorguen.

¿Cuál es la invitación que le haces a las personas para que visiten tu exposición?

Es difícil para mí hacer eso, pero puedo decirles que las intenciones con las que está hecha la obra que se expone son las mejores. Es bueno renovar el imaginario del discurso de la memoria en este país, la intención es contribuir en eso, espero al menos que en alguien surta efecto, mientras más personas lo vean, mayores son las posibilidades de la obra.<-

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