¿Por qué la contaminación lumínica afecta el desarrollo de la astronomía y cómo se busca controlar?

Foto destacada: Hugo Bolados Sedán 

La clausura definitiva o el pago de millonarias multas, de acuerdo a la gravedad de la infracción, arriesgan las instituciones o empresas públicas y privadas que no cumplan con las normas de emisión de luz para la regulación de la contaminación lumínica en las regiones astronómicas de Atacama, Antofagasta y Coquimbo, de acuerdo al Decreto N 42, del Ministerio del Medio Ambiente.

Así lo enfatizó el ingeniero Felipe Loayza, de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), durante un seminario sobre contaminación lumínica que reunió a astrónomos, ingenieros y autoridades de los sectores público y privado en la Universidad de Atacama de Copiapó.

El Ministerio del Medio Ambiente de nuestro país fue pionero a nivel mundial para crear una norma ambiental destinada a prevenir ese tipo de contaminación en los cielos de las regiones citadas, vigente desde 1999 y ampliada el 2015, recordó el especialista.

El ingeniero explicó que las infracciones pueden ser gravísimas, graves y leves, las que pueden ser sancionadas con la clausura temporal o definitiva del establecimiento y empresa o millonarias multas que parten desde 1 Unidad Tributaria Anual (UTA), equivalente a $ 563.664 (diciembre 2017) hasta un máximo de 10.000 UTA, por un total de $ 5.636.640. 000.

Astronomía

El tema preocupa a la comunidad astronómica internacional que proyecta invertir US$ cuatro mil millones en la próxima década en diversos megaproyectos -en construcción en el norte chileno-, con telescopios colosales que concentrarán el 70 por ciento de la capacidad observacional del planeta.

Entre ellos, por nombrar los más grandes, figura el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT), en el cerro Armazones, en Antofagasta; el Telescopio Gigante Magallanes (GMT), en Atacama; el Gran Telescopio para Rastreos Sinópticos (LSST) en Coquimbo y el Conjunto de Telescopios Cherenkov de Rayos Gamma y el Telescopio Chino de 6 metros, en las proximidades de Paranal, en Antofagasta.

Los especialistas sostienen que la contaminación lumínica no sólo afecta a los observatorios científicos, sino también al creciente turismo astronómico o astroturismo que ya cuenta con una veintena de observatorios amateur en las regiones mencionadas, o impacta negativamente a la flora y fauna de acuerdo a estudios científicos.

En el seminario que organizó la Universidad de Atacama, la Oficina de Protección del Cielo del Chile (OPCC), el Ministerio del Medio Ambiente, la Sociedad de Astronomía de Chile y los observatorios internacionales que operan en nuestro país (ESO, ALMA, AURA, Las Campanas), el representante legal del Observatorio Europeo Austral, el doctor Fernando Comerón, dictó una conferencia sobre el futuro E-ELT, el telescopio más grande y avanzado que se construye a 22 kilómetros de Paranal. Comerón precisó que el telescopio que tendrá un espejo principal segmentado de 39,3 metros de diámetro verá su primera luz en el 2025 y podrá colectar diez veces más de luz que el más avanzado de los telescopios actuales. Con un costo de US$ 1.400 millones y con tecnología de punta podrá detectar directamente planetas extrasolares, posibles biomarcadores de probable vida fuera de la Tierra, detección de los primeros objetos del universo, búsqueda de variaciones de las constantes física fundamentales, entre otros objetivos.

El seminario taller concluyó con exposiciones de los especialistas en contaminación lumínica, los ingenieros Felipe Loayza y Denis Riquelme, de la Superintendencia del Medio Ambiente y de la Universidad Federico Santa María y el magister Pedro Sanhueza, jefe de la Oficina de Protección del Cielo del Norte de Chile (OPCC).

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