El trabajo de los artistas visuales y fotógrafos de Atacama disponible en el Centro Cultural Atacama hasta el 13 de enero

En el siguiente artículo el artista Fernando Rivera Lutz nos invita a conocer la exposición de la agrupación AFFA, la cual estará en el Centro Cultural Atacama hasta el 13 de enero. Con su pluma hábil y su ojo de pintor nos cuenta más acerca de los trabajos de la Agrupación de Fotógrafos y Artistas Visuales de Atacama. La muestra se encuentra disponible para ser visitada en la sala de exposiciones subterránea del Centro Cultural Atacama en la Alameda Manuel Antonio Matta. 

Por Fernando Rivera Lutz. Escritor y pintor, Licenciado de Artes de la Universidad de Chile.

En la sala de exposiciones del Centro Cultural, se expone hasta el 13 de enero, el trabajo visual de 5 cultores regionales, que forman parte de un nuevo colectivo de arte, recientemente creado, AFFA (Agrupación de Fotógrafos y Artista Visuales de Atacama) y que con esta muestra, denominada “Estado Natural”, estrenan su presencia en sociedad. Debemos decir que el montaje del conjunto visual, es impecable. Cada expositor en su sitio luce magníficamente. Siendo una exposición de una absoluta diversidad en sus orígenes conceptuales, cada propuesta se adueña de su entorno creando su propio micro mundo, instalando una suerte de conjuro de la que el espectador con no poca facilidad logra zafarse para continuar su recorrido por la sala.

Si consideramos el tránsito desde la entrada al recinto, la primera obra que enfrentamos corresponde a Manuel Ormazábal Soto, artista visual de destacada trayectoria a nivel nacional, constantemente invitado participar de las principales muestras colectivas fotográficas del país. Para esta exposición, Manuel expone parte de su trabajo denominado, “Ofrendas a mis desaparecidos pueblos” un conjunto de 5 fotografías, fotomontaje a color, en donde el autor invita a conciliar los diversos objetos contenidos en la fotografía, con los apuntes grafológicos, que finalmente dan sentido hacia una lectura aproximada de la obra a través de las metáforas subyacentes. Las señales están y una primera lectura conduce a pensar en el ancestral acto de algunas comunidades en depositar alimentos en la urna funeraria para aquel que dejó de existir en esta tierra y pueda sustentarse en el viaje hacia otra vida, como asimismo la presencia de

Trabajo de Pia Acuña
Trabajo de Pia Acuña

objetos amados. De allí entonces las bandejas de cartón (tiempos desechables) como ofrendas, que contienen frutas y verduras de la estación, huesos, cereales, pájaros muertos, flores y en donde también se sitúa la caligrafía con nombres de reconocidos pueblos desaparecidos de la región de Atacama, que dan a aquel acto un sentido de universaidad, como en la metáfora que asocia el escrito “en las ruinas de Chañarcillo” con una imagen de la escultura en mármol de el emperador Diocleciano. Es decir la muerte tiene un sentido común independiente de la sencillez o majestuosidad de una u otra cultura. U otra, atribuible a la relación de la riqueza-comunidad a través de la imagen de un billete emitido por el banco central y el pueblo de Tres Puntas, imagen sobre la cual podrían escribirse múltiples ensayos, dada la variedad de lecturas posibles desde distintos ámbitos del conocimiento. Demás decir, que dada la experiencia de Ormazábal en el manejo de la técnica, este conjunto resulta insuperable.

Si continuamos el recorrido, digamos en forma lineal, nos encontramos con un trabajo sorprendente, llamado “Discurso de la Tierra” de una rigurosa composición geométrica básica, de imposición bi dimensional, pero que de alguna manera el visitante lo asume como una instalación. La obra pertenece a Mirtha Colman Guyot, reconocida artista plástica de la región, que no ajena a sus búsquedas permanentes tanto, a través de la pintura como en su poesía, (Exiliada en otros Inviernos, editorial Hain 2016), monta en el espacio asignado, un conjunto de pequeños trozos de raíces secas, tubérculos, dispuestos en un rectángulo, donde calzan estas 77 “miniaturas”, 11×7 cms, adosadas a la pared blanca donde se ha dispuesto el montaje. La invitación puede por momentos llevar al visitante, a jugar, imaginar, con las caprichosas formas de estas raíces, a interpretarlas también como un poderoso álbum de huesos o rastros antediluvianos, dado el zoomorfismo que se puede asociar, pero también, un llamado de alerta sobre una naturaleza presente, pero olvidada y desconocida.

Una falencia de la sala, es su iluminación o sus posibilidades mecánicas para un mejor uso. Este trabajo, que insinúa también una lectura cinética, podría haberse potenciado, a través del juego luz y sombra producido por la materialidad de las raíces. Pero un muy buen trabajo, poco habitual en nuestra escena plástica.

Continúa la exposición con un conjunto de 36 fotografías de 30 por 20 cm de la serie Roger Roger y dos fotografías en un formato más amplio de la serie Tolomeicas, de 135 por 90 cms, de la autora Tatiana Mayerovich, diseñadora gráfica, fotógrafo y escritora. Las primeras de ellas son fotografías en color que registran diversas manos, dedos, impresos en las paredes, que los habitantes de la región estampaban con ocasión del aluvión del 25 de febrero. Lo interesante acá es como el ojo de la artista percibió este significativo gesto, que la gente aprovechaba dada la materialidad que ofrecía el barro. Porque el gesto implacable de sentirse presente y estar vivo, es un gesto ancestral, ya expresado por nuestros primitivos en diversas cavernas del mundo. De ahí además del subtitulo del trabajo original de Tatiana: “Impresiones del pasado presente”. Las dos laminas de Tolomeicas, también tiene su origen en las imágenes dejadas en las paredes, por el aluvión, mas, estas láminas nos muestran de cómo también es posible a partir de un hecho catastrófico, develar una particular belleza, que sin duda está asociada a los experimentos y finalmente materializados momentos del arte contemporáneo a través de lo que conocemos como Action Painting. Bellísimas imágenes. Ambos trabajos además configuran una expresión redentora de los relamidos excesos de realismo confesional, con que las diversas disciplinas artísticas han tratado la temática “aluvión”. Estas miradas re articulan otras verdades.

Trabajo de Manuel Ormazábal
Trabajo de Manuel Ormazábal

Nuestro siguiente expositor es el artista visual José Miguel Marty, quien expone un solo trabajo de importante dimensión, y que su fundamento primero, podría entenderse como una obra de carácter artesanal, dado los materiales de que está compuesto: totora, manila ( pita) , quiscal (chupón), “barba de viejo”, junquillo y alambre de cobre, es decir predominio de fibras de origen vegetal. Es también una obra tridimensional de lectura bidimensional, un tejido de una composición que articula elementos geométricos, (las cestas) y elementos diríamos lineales de las raíces y fibras que cuelgan, dotándolo de un dinamismo y un ritmo exuberante, que se distiende con las fibras que caen. De una muy buena factura técnica, el trabajo emerge finalmente en toda su dimensión como una obra plástica, que deja de ser la apariencia para convertirse en un “dibujo” de carácter expresionista abstracto, de sesgo monocromo, que distingue lo más clásico de los elementos del dibujo: la luz la media tinta y las sombras. Es un trabajo que armoniza plenamente con las obras que le anteceden, más allá, de su aparente factura, de ahí que al principio, manifestarnos nuestra satisfacción por el montaje de la exposición.

Finalmente cierra este recorrido, la fotógrafo Pía Acuña, con su trabajo “Inciso”, doce fotografías digital color, de 30 x 40 cms. Inciso, de incisión: corte hecho en un cuerpo o una superficie con un instrumento cortante o agudo. En las fotografías de Pía,, la incisión la constituyen las oquedades plasmadas en los cerros y que no son otra cosa que bocaminas o “picados” hechos al cerro, y que pueden o no haberse concretizado en una explotación minera. Pero esa es la realidad, la quietud del paisaje de sierras y quebradas, con cerros violentados por la mano humana. Podría considerarse que eso es en síntesis, lo que ha querido comunicar la autora, pero estas fotografías, además son Paisaje, y he aquí el trabajo persistente y concienzudo de la autora, por capturar luz y atmosfera, en climas diversos. Podría ser esto “un lugar común”, pero la diversidad y sutilezas de texturas lo fundamentan. Para quienes amamos este paisaje, y no nos cansamos de recorrer una y mil veces estas rutas, un regocijo para la vista y para el espíritu.

Mención especial, insisto, el montaje de este conjunto fotográfico, que se leen sin el menor atisbo de ripios o fracturas que dificulten la contemplación, en todo el trabajo curatorial que literalmente da vida a esta exposición.

Trabajo de Mirtha Colman
Trabajo de Mirtha Colman
Trabajo de Tatiana Mayerovich
Trabajo de Tatiana Mayerovich

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