Gabriel Ocaranza, poeta: “Romeo Murga ha estado siempre recubierto de polvo”

Gabriel Ocaranza, poeta: “Romeo Murga ha estado siempre recubierto de polvo”

Gabriel Ocaranza Rojas (1995), es uno de los poetas jóvenes de Copiapó que más ha irrumpido en los últimos años en la pequeña escena local. Ha participado de actividades como la lectura Literror, formó parte del Taller La Maestranza a cargo de Vicente Rivera Plaza (2018) y a finales del 2017 ganó en la primera versión del Premio Romeo Murga organizado por la Universidad de Atacama. Conversamos con él en Tierra Cultah para conocer de sus inquietudes literarias y ahondar más en uno de los integrantes de una familia (Los Ocaranza), en que abunda el trabajo y el amor por la poesía. Para interiorizarnos de su trabajo, además nos compartió algunos de sus poemas al final de esta entrevista. 

¿Cómo te iniciaste en el mundo de la literatura?

Aprendí a leer más o menos tarde pero aprendí a escribir bien rápido, según he oído en casa. Tengo recuerdos de estar sentado agarrando un libro sin leerlo, solo viendo imágenes junto a mis padres. Principalmente siempre han habido libros en mi casa pues mis padres son profesores y hábiles lectores. En el tiempo fui hurgando entre los libros de la casa y luego como que hay un vacío entre que leer era imitación de gestos y entre leer realmente, uno interesarse por las palabras o las imágenes y luego descubrir que existen bibliotecas y que existe gente que tiene libros en sus casas, y que puedes llegar a querer leer un libro. Quizá siempre he sido bastante distraído, como que me pierdo, pero he tratado de anotarlo todo, de tomar apuntes para ver si algo rescato pues le tengo un profundo miedo a la pérdida de memoria así como a la pérdida de la vista, entonces pienso que esos temores me iniciaron en la escritura y en la lectura consciente propiamente tal, me gustaría poder ver todas las imágenes y que estas no se pierdan. Finalmente creo que al estudiar pedagogía en castellano existen formas de ver la literatura que se insertan en mi sinapsis y que me ayuda a pensar ciertas cosas sobre el mundo de la literatura, pero la literatura está en otros lados, supongo. Luego fui a Literror y empecé a sacar la voz entremedio de otras voces y así me mantengo hasta el momento. Una vez fui presentado en una actividad tipo día del libro como “el escritor del under del under del under copiapino”, eso me causa mucha gracia en este momento porque esta entrevista va en contra de esa imagen.

¿Cómo tomaste el anuncio del premio Romeo Murga? ¿Cómo te enteraste?

Me enteré por correo que el ganador del concurso fue Archibaldo Plata y no Gabriel Ocaranza Rojas. Resulta que se mezclaron algunos papeles y el seudónimo Corredor de Atacama-40que escogí para el concurso ganó el premio y no yo. Hubo una rectificación luego de eso, sin embargo me causa bastante gracia haber ganado realmente, me río harto, lo pienso como una broma o una joda por televisión que aún no me creo. Definitivamente igual me alegra porque saldrá una antología con los ganadores del concurso, y yo nunca había publicado textos más que en revistas o cómics junto a las lecturas en vivo de Literror. De todas maneras pienso que hay que desconfiar de la escritura de concursos.

¿Qué sabes de Romeo Murga? ¿Crees que es uno de los literatos más importantes de Atacama?

De alguna manera Romeo Murga ha estado siempre recubierto de polvo, como todos los copiapinos, quizá por eso sea tan lejano. Igual creo que de alguna manera hay que hacerle una lectura más detenida, él es un mito del cual en Copiapó no se habla más que por nombre de salones de honor en lugares públicos. Días después de ganar el premio me encontraba en Valparaíso con un grupo de poetas jóvenes que presentaban la revista de su taller y el escritor quillotano Cristóbal Gaete me preguntó si cachaba algo de Romeo Murga y le dije que no mucho y me recomendó leer “Aprendiz de escritor” de Luis Enrique Délano, donde aparece un texto sobre la vida y obra de Murga. Ahí aprendí más, quizá los mismos escritores  copiapinos no sabemos leernos entre nosotros, pero hay espacios bifurcándose para poder ser leídos y comprendidos de acuerdo a su momento. Finalmente creo que responde a su época, hoy en día creo que hay otras cosas en juego con la palabra, igual se murió súper temprano, ahí yo me pregunto si hubiese desarrollado otra poesía qué habría pasado o si hubiese vuelto a Copiapó, ahí podría volverse más interesante a mi gusto.

¿Piensas que hay desconocimiento sobre algunos ilustres de las letras atacameñas, de los históricos o crees que se toman en cuenta por parte de artistas y la institucionalidad?

Gabriel Ocaranza termina sus estudios de Pedagogía en Viña del Mar.

Gabriel Ocaranza termina sus estudios de Pedagogía en Viña del Mar.

En cierta forma se trata de quitar el polvo que recubre toda expresión de esta región. Creo que sí, existen conocimientos sobre un Atacama cultural. La palabra Atacama me gusta mucho, bien podría ser Atacamasacre o Atacamágica, distintas fuerzas colaboran para que sea una de esas. En este sentido, hay formas de apreciar la cultura al menos en Copiapó que prefieren, por ejemplo, un monumento hecho de cholguán sobre la vuelta de un derrotado, mutilado y enfermo Batallón de Atacama que ingresa a Copiapó tras la Guerra del Pacífico. Hay gente que dice que es lindo pero antes tenía luces de neón. Ahí sí que era bacán, era el monumento más feo que podrías ver en tu vida, la mejor vanguardia de ciencia ficción narco steam punk minera maestro chasquilla que podrías desear. Igual esto es talla por si acaso, yo por ejemplo no prefiero esa forma de ver la cultura me gusta más ver si alguien se achora con un poema en vivo o publica un libro loable. Fuera de esto, sí se está leyendo o conociendo a históricos como a nuevos pero también se están desechando lecturas antiguas que solo contribuyen a un regionalismo chovinista de quien tenía el mejor poema al desierto pero que no se preguntaba cuáles son finalmente las letras atacameñas o si estas existen. Yo creo que sí existen. Yo creo en Atacamágica.

¿Cómo ves la literatura en Atacama? ¿Se ve interés en desarrollar esta arte?

¿Podemos hablar de literatura en Atacama? ¿Podemos, inclusive, hablar de Literatura Atacameña? Personalmente creo que al juntar estas dos palabras de alguna manera tratamos de inventarnos una forma de enfrentar al mundo que aquí se nos presenta: una región de escasas posibilidades, entremedio del desierto, sin agua, con un río que se secó y volvió de forma violenta, con relaves, el lugar perfecto para escribir ciencia ficción pero a pesar de estas precariedades se trata de falsificar la escena o como quien dice creerse el cuento o escribir poesía, y en consecuencia entre esas líneas se ve el interés o las ganas de expresar que no todo es minería en esta región, que hay otros brillos, otros metales por descubrir. Hay dramaturgia, hay poesía y hay narrativa presente en este momento en la región que está dando qué hablar y que está siendo leída con detenimiento. De todas formas, me gustaría decir que si estamos hablando de descentralizar la palabra ya sabemos que Santiago no es Chile pero de la misma manera hay que tener presente que Copiapó no es Atacama y que en algún lugar hay alguien escribiendo las crónicas de pueblos hundidos en el olvido o en el aluvión. En tanto el interés, veo a tantos y tantas escribiendo, yo vi el nacimiento de la revista De Cierto Lugar allá por el 2011 y el nacimiento de Literror, ambas instancias que convocan a tomar la palabra acá en Atacama que han tenido cruces que vale la pena mirar con detenimiento porque imagínate el siguiente titular: GRUPO DE ESCRITORES DEVUELVE EL RÍO A SU CAUCE LUEGO DE ESCRIBIR SOBRE LA DESAPARICIÓN DE LOS RÍOS, suena re loco, ¿no? Yo al menos estoy re interesado en volver a esta ciudad y publicar desde aquí a este pequeño Macondo que no es necesariamente literario pero provee buenas escenas, por lo que es necesario universalizar este desierto.

Tu familia es de poetas, tu hermano Raúl Ocaranza obtuvo el Tercer Lugar y tu padre, que tiene el mismo nombre, es poeta desde hace varios años. ¿Cómo es vivir en una familia que tiene tan presente la poesía?

De ninguna manera somos la familia Parra, solo somos una familia que para mi significa la casa donde están los libros y afectos que trato de escribir. Siento a

Gabriel Ocaranza presentando una lectura en Literror.

Gabriel Ocaranza presentando una lectura en Literror.

mi familia como un conjunto de seres que con sus vicios y virtudes me han enseñado una dinámica familiar muy grata. Son una familia preciosa, poesía pura y narrativa. Una especie de sitcom que vería toda mi vida. Igual les agradezco que podamos tener libros en la casa, en cada pieza hay una biblioteca y tenemos cinco piezas más la biblioteca del livin de la casa, como que más que familia de poetas somos una familia de lectores, el otro día una amiga me confesaba que al llevarse uno libros estos olían a mi casa, luego me dijo que esto era al revés y que mi casa huele a libros. De todas maneras siempre hay juegos en esta familia, mi papá siempre está ideando chistes para su standup comedy y haciendo crucigramas, mi madre aprendiendo palabras nuevas y haciendo sopas de letras, mis hermanos creando los titulares más descabellados que existen, a mi me tienen un titular que empieza con HOMBRE LOCO y de ahí en adelante me tiran la talla. O la poesía de blog de mi hermano Raulito, que es bastante fresca de leer, él es el verdadero poeta. Finalmente estar en esta familia es poder decir palabras preciosas y precisas tanto como estar en silencio gratamente.

Tu poesía toma muchos elementos del uso del habla cotidiano contemporáneo, además de muchos juegos de palabras. ¿Podrías definirla, o ese sería un ejercicio demás?

De alguna manera he tratado de escribir como hablo y como me hablan, ahí te das cuenta de que la escritura literaria podría no ser tan personal realmente ya que involucra otras voces así sean conversaciones, lecturas, pensamientos, tallas, y para qué estamos con cuestiones, me llama profundamente la atención todo aquello que podría ser leído de otra forma o poéticamente, los fallos del lenguaje, las voces esquizofrénicas, los nombres de las calles, los nombres de las personas, los nombres de los libros. Creo que principalmente soy un poeta que se ha educado en lecturas en vivo, en repetir el mismo poema un par de veces a ver si me suena bien o si tiene ecos o partes que me llamen la atención porque pienso que si a mi no me gusta lo que estoy escribiendo/leyendo creo que estaría perdiendo el tiempo. Creo que siempre está re bien hacer estos ejercicios, hay que hacer flexionar y reflexionar la escritura entre las repeticiones que nos convocan a ser anotadas

¿Qué autores tomas como referencia o influencia?

Pienso que es importante leer a la generación de los ochenta en Chile, ahí se encuentran las voces de Rodrigo Lira y Elvira Hernández, por mencionar a algunos y también leer las voces recientes que en Chile toman la palabra para crear espacios para la literatura a la par que crear literatura, como Concreto Azul, Jámpster o Literror que ya sea a través de traducciones, ensayística, extracciones de obras de escritores o la presentación de voces que permitan traer la literatura al centro mismo de la realidad logran ser  importantísimas para ver que existen nuevas formas de acercarse a la literatura. Por cosa generacional leo a Roberto Bolaño, quien es un tremendo narrador, pero me decanto más por su amigo Mario Santiago Papasquiaro quien vivió y escribió una poesía fenomenal. En este momento, acabo de leer Río Herido de Daniela Catrileo. <-

Falsificar

la escena poética

de esta ciudad.

Todo original

posee su copia

y de ahí en adelante

existe

como montaje

como fotocopia

como pdf

toda escena ha sido ya pirateada:

¿Quién dudará

de las magníficas poleras peruanas

de los divertidos juguetes chinos

del maquillaje koreano,

de los cigarrillos bolivianos?

¿Quién dudará

de estas palabras

y de esta farsa

en vivo?

 

Una jovencita

revela su epicentro más íntimo

desde la zona más erógena

de su torso

en el mismo momento

en que decide volver a casa

cargada de ataúdes.

Estamos cosidos

a la misma tragedia,

a un viaje novelado

sobre el verbo y su ausencia:

Expertos en un nuevo arte de las distancias,

nos quebramos de pena

ante una llamada telefónica

que nos pilla,

ocasionalmente desnudos,

ocasionalmente huérfanos.

 

 

Mi papá fue descuartizado político

yo soy uno de los cabros eléctricos:

Un piño huérfano

y salvaje

que anda dando vueltas,

paseando,

por ahí,

fuera de este conjunto habitacional

rompiendo vidrios

y tirando cadenas a los cables de la luz,

cachay.

A veces

fumamos marihuana

pero solo para asumir el hiperespacio,

cachay.

Hace bien

para ver los colores

de una realidad distorsionada

por llamadas telefónicas

y conexiones a internet gratuitas,

cachay:

No nos gusta

la zombificación

ni el gran cadáver exquisito

de las redes sociales.

Nos gustan los sitios eriazos,

o algo así.

¿Que cuántos somos?

Soy yo no más.

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