¿Quién es Giordano Bruno y por qué tiene una estatua en el Parque Kaukari?

Mientras la estatua dorada de Jotabeche espera aún por ser instalada y el Arco del Triunfo fue demolido generando todo tipo de discusiones en la ciudadanía por los monumentos locales, queremos contarte la historia de una estatua que lleva muchos años en un rincón de Copiapó y que era prácticamente desconocida, hasta este año con la inauguración de la segunda etapa del Kaukari. 

La segunda etapa del Kaukari ha llevado a la comunidad a recorrer un espacio que antiguamente estaba abandonado.

Estas visitas han hecho «reaparecer» una estatua desconocida para muchos habitantes de la capital regional: el busto del astrónomo y filósofo italiano Giordano Bruno.

Pero ¿quién es este misterio personaje y por qué terminó en este sector de la ciudad?

Bruno nació en Nápoles el año 1548. Cursó estudios de seminario con la orden dominica, donde se interesó por la filosofía, la matemática, la poesía y especialmente por la Cosmología. Esta última rama del conocimiento es la ciencia que se dedica a formular teorías científicas sobre el origen, naturaleza y desarrollo del universo.

Es allí donde algunas de sus opiniones causaron escándalo y materia incluso «penal» en la Italia que recibía a los pensadores del renacimiento. Entre otras posturas, defendió la idea de un sistema heliocéntrico asegurando que Saturno y otros planetas giraban en torno al sol, y puso en duda algunos de los postulados fundamentales de la iglesia católica.

«el universo es uno, infinito, inmóvil… No es capaz de comprensión y por lo tanto es interminable y sin límites y a ese grado infinito e indeterminable y por consecuencia inmóvil», señalaba Bruno.

A esta sentencia, sumamente avanzada para su época, debemos añadir que postuló en esa misma lógica el que no creía que la tierra fuera el único lugar con vida en todo el universo. En otras palabras fue perseguido por sólo dar cabida a la posibilidad de vida en otros mundos.

Este tipo de ideas le valió la persecución por parte de las autoridades de la iglesia. El año 1600 fue condenado por «crímenes contra la fe, la religión, la iglesia y la humanidad». Fue quemado públicamente en la hoguera y la sentencia de los tribunales católicos decía expresamente: «sus cenizas esparcidas para que de él no quede noticia».

Giordano Bruno y Copiapó  

A nivel internacional se ha tomado como ejemplo del libre pensamiento. Se adelantó a muchos filósofos y físicos, de allí que en Copiapó un grupo de personas decidiera rendirle un homenaje con una plaza que tenía forma de «Ankh» egipcio, un símbolo esotérico donde estaba emplazada la estatua, pero que desapareció con la construcción de la segunda etapa del Kaukari.

Los constructores de esta plaza y busto fueron los integrantes de la escuela de filosofía Corporación Cultural Nueva Acrópolis, una agrupación que realiza charlas y mantiene un trabajo de divulgación de diversos pensadores, principalmente de los clásicos griegos y de los pensadores del renacimiento italiano.

Fueron ellos quienes con aportes de la Comunidad Italiana de Copiapó, encargaron el busto del pensador napolitano a Daniel Muñoz, escultor radicado en Caldera y con un grupo de voluntarios levantaron la plaza y la estatua que sigue en pié. El busto además fue vaciado y fundido en una fundición de la Universidad de Atacama al igual que la placa que se mantiene en el lugar.

Héctor Cano fue uno de los integrantes del grupo que levantó la estatua y la plaza el año 1999. Él señala que le es inspirador Giordano Bruno, «su legado se basa en su vida dedicada al estudio que va más allá de los dogmas imperantes del tiempo, es por ello que sus libros fueron quemados y su cuerpo también» comenta.

Su hija, la cineasta Nathaly Dubi Cano, recuerda especialmente la construcción de la plaza, ella tenía nueve años al momento de construirse y fue parte de los voluntarios.

«Lo que mas curiosidad me causaba fue la construcción de la forma de la plaza que le pregunté a mi padre su significado varias veces, ya que reproduce la ‘Cruz de Ankh’ , un símbolo muy importante para mi padre, un hombre que siempre ha amado la filosofía y que siempre me educó desde esa perspectiva de la vida. Y de hecho, el sentimiento que más tengo del proceso de construir esa plaza, era la admiración por la labor y su profunda ritualidad», recuerda.

Una estatua que en medio de las discusiones sobre los «monumentos» de Copiapó, especialmente con la demolición del Arco del Triunfo y la instalación de las polémicas estatuas doradas, parece ser un símbolo de que al menos en un rincón de la ciudad, de que un grupo organizado de habitantes levantó una estatua para ensalzar los valores que le representan. Valores que aunque sean materializados sólo en forma de estatua, no representan ni militarismo ni chauvinismo.

Busto de Giordano Bruno durante el aluvión del 2015. Fotografía de Jorge Ralph.

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