En una faena minera, en la noche del desierto y en un Incabus; las historias de avistamientos de ovnis en Atacama

En una faena minera, en la noche del desierto y en un Incabus; las historias de avistamientos de ovnis en Atacama

Atacama ha tenido varios hitos referidos al avistamiento de objetivos voladores no identificados. A un día del estreno del documental “Espacio Desierto”, el cronista y geólogo Miguel Cáceres nos comparte el relato de los avistamientos más significativos que han aparecido de la prensa local, uno de los cuales es considerado el primero de este tipo a nivel mundial por el reconocido ufólogo y astrofísico Jacques Vallée, en su libro Pasaporte a Magonia. 

Por Miguel Cáceres

Atacama se caracteriza por adjudicarse varios “el primer…”: el primer ferrocarril de Chile, el primer liceo de niñas, etc. Muchos de estos son conocidos entre la población, no obstante, hay uno más o menos desconocido pero que tiene un carácter muy particular, se trata del primer registro publicado en un diario sobre el avistamiento de un OVNI en el mundo.

Es así que durante marzo, julio y noviembre de 1868,  el periódico Copiapino “El Constituyente” publicó notas en donde se destacaba curiosos fenómenos lumínicos que llamaron fuertemente la atención de quienes fueron testigos. En efecto, la primera nota fue publicada el 16 de marzo de ese año y menciona lo siguiente:

“ESTE ES CUENTO

Cuento debe ser, y no caso, el que se nos refiere en la carta siguiente, que acabamos de recibir de Garín.

Mina Fantasma, marzo 16 de 1868

Nos apresuramos a participar a ustedes, para que lo comuniquen a sus lectores, el curioso hecho siguiente:

Ayer, a eso de las cinco de la tarde, a tiempo que habían concluido los quehaceres del día en esta mina, y estando todos los operarios reunidos esperando su cena, vimos venir por los aires, del lado de “La Ternera”, un ave gigantesca que a primera vista tomamos por una de las nubes que en ese momento entoldaban en parte la atmósfera, suponiéndola desprendida de sus compañeras, por una ráfaga casual de viento.

A medida que el objeto en cuestión se acercaba infundiéndonos una justa sorpresa, pudimos notar que era un volátil desconocido, el rock de las Mil y una noches, tal vez, o quizás un Leviatham de los desiertos. ¿De dónde venía? ¿A dónde iba? Su dirección era de noreste a suroeste; su vuelo rápido y en línea recta. Cuando pasó a corta distancia sobre nuestras cabezas, pudimos notar la rara estructura de su cuerpo. Sus grandes alas estaban vestidas de plumas parduscas; la cabeza del monstruo parecía a la de la langosta y con ojos tamañamente abiertos y brillante como ascuas, se veía cubierta de algo parecido a grueso y espeso vello, como cerda; mientras que el cuerpo, prolongándose cual al de la serpiente, sólo dejaba ver escamas brillantes, que sonaban como partículas metálicas, cuando el raro animal se replegaba sobre sí mismo.

La sorpresa se cambió en susto entre los trabajadores, a presencia de un fenómeno tan extraño. Toda la ciencia ornitológica de los buenos mineros se agotó inútilmente buscando el nombre y las cualidades del pájaro descomunal que acababa de pasar, felizmente sin dejar huella. Algunos aseguran haber percibido un detestable olor en esos momentos, un olor parecido al del arsénico cuando se quema. Otros afirman que su olfato no ha sido herido de desacostumbrado modo. Los supersticiosos entienden que es el diablo mismo el que habían visto pasar, a la vez que otros recuerdan haber sido testigos, en esa ciudad, hace años, del paso de un ave monstruo semejante.

“Como el caso es en extremo curioso, hemos creído deber participárselos, ahorrándonos sobre él comentarios inútiles, pues a la verdad no podemos explicarnos satisfactoriamente lo que hemos visto por primera y quizás por última vez en nuestra vida. ¿Será por ventura que en el desierto o en las cordilleras, la naturaleza se complace en dar vida y guardar por largos años en la soledad esas creaciones deformes, que emprenden el vuelo al través del espacio cuando sus fuerzas lo permiten, sin más objeto que el de transportarse a otras regiones donde las asalta la muerte y el suelo guarda sus esqueletos para confusión de los sabios, que al encontrarlos creen hallar restos antidiluvianos?” (1)

Si bien lo relatado en la nota anterior no se asemeja a lo que modernamente se cree conocer de un OVNI, el fenómeno es muy curioso y es digno de destacar. No obstante, el investigador Jacques Vallee en su libro “Pasaporte a Magonia” (1972) realiza una compilación de avistamientos desde 1868 en adelante. No se ha tenido acceso a la información original, sin embargo este detalla que:

“Julio 1868

Copiapó (Chile). Una extraña “construcción aérea” provista de luces y emitiendo ruido de motores sobrevoló a baja altura esta población. Sus habitantes la describieron también como un gigantesco pájaro cubierto de grandes escamas que producía un ruido metálico. Aunque no fue en realidad un aterrizaje, es el primer caso de observación a corta distancia de un objeto desconocido a escasa altura del siglo XIX(2)

El año finaliza con otro avistamiento, esta vez de centenares de luces, tal como se reproduce en el diario “El Constituyente” en su edición del 14 de noviembre:

“OCURRENCIAS

 Recogíamonos poco después de la una de la madrugada. El cielo estaba completamente despejado. Las estrellas brillaban en el azul más hermosas que de ordinario. El firmamento parecía como iluminado por una naciente y débil aurora. Dirigiendo nuestra vista hacia esta maravilla del Creador, que quizá no se estima en toda su inmensa grandiosidad por la costumbre de mirarla con ojos profanos, no tardamos en ver que las estrellas filantes o bólidos cruzaban de un lado a otro del horizonte dejando tras sí una dilatada estela pálida luz.

Este hecho nos hizo recordar que semejante fenómeno fue observado el 13 de noviembre del año anterior en Inglaterra y Estados Unidos, con vivo interés.

¿Por qué no habíamos de contemplarlo con ahínco, pues era nuevo para nosotros? Detuvímonos en efecto, y durante horas mas de una hora pudimos ver no menos de cien estrellas filantes, cruzando todas de oriente a poniente, recorriendo una casi todo el horizonte visible, en línea recta, sólo cuatro o seis en sentido opuesto y con muy corto curso, y otras tantas cuya cauda luminosa era un poco curva. El foco de esas exhalaciones se divisaba no mayor que lo que se divisa una estrella de tercera o cuarta magnitud, y la estela que dejaban era como una cinta inmensa de color caña que se extendiera con celeridad eléctrica en muchos grados de la esfera celeste.

Hacia las dos y media de la madrugada la bruma entoldó la atmósfera, y aunque ya no se ofrecían los bólidos con la frecuencia que al principio, nos fue imposible averiguar si el fenómeno continuó”.

La siguiente parte del relato es especialmente interesante: “Cuando comenzamos a contemplar este hermoso espectáculo meteorológico, las estrellas filantes se deslizaban hasta tres o cuatro por minuto, ya a la derecha, a la izquierda o sobre el cenit del lugar que ocupábamos. Algunas parecían no cruzar ni a doscientos metros del suelo (3)

Pese a la espectacularidad de lo descrito por “El Constituyente”, es muy probable que este fenómeno coincida con aquella lluvia de estrellas que sucede cada año entre el 15 y 21 de noviembre y que se denomina Leónidas.

Luego, en 1978, nuevamente la prensa destaca la aparición de un OVNI, esta vez,  en la portada del diario “Atacama” del 1º de septiembre de 1978. Esto de seguro por sus increíbles características:

“Son cosas de no creerlas, porque nunca habíamos experimentado tanta impresión, pero nosotros tres vimos y vivimos el mismo fenómeno, de tal suerte que no fue una visión o como quiera llamársele. Es el caso que cuando cubríamos el tramos entre Vallenar y La Serena, en las cercanías de Agua Amarga, aproximadamente a 30km de Vallenar, en una curva peligrosa y muy cerrada donde existe un letrero señalizador de peligro, alrededor de las 20:45 del miércoles avistamos frente a nuestra máquina y a una distancia de cincuenta o sesenta metros más o menos, un objeto brillante con intenso resplandor de color anaranjado, con forma de circulo alargado y que despedía luces intermitentes que resplandecían en el cielo y alumbraban todos los contornos en la inmensa oscuridad de la noche”.

“Pero lo más asombroso es que cerca de este OVNI observamos a tres seres con resplandecientes tenidas de color aluminio y con altura que calculamos en 2 metros y 20 centímetros, que se movían alrededor del OVNI como investigando o buscando algo. Fue cosa de minutos y luego los perdimos de vista al doblar la cuerva de la Carretera Panamericana.”

El relato continua:

“Al inspeccionar la máquina, con los característicos colores rojo y amarillo de los INCABUS muestran en su costado derecho una total descolorización y encarrujamiento de la pintura, como si se le hubiese aplicado un soplete, o una irradiación (…)”

Reportes de avistamientos de OVNI han existido desde tiempos ancestrales hasta nuestros días. Gracias a la tecnología, cada vez es más común encontrar videos donde quedan registrados avistamientos de OVNIS alrededor del mundo.

Incluso, hay personas que dedican su vida con la tarea de comprobar que no estamos solos.

REFERENCIAS

(1) El Constituyente, 18 de marzo de 1868.

(2) Vallee, J. 1972. Pasaporte a Magonia, Editorial Plaza y Janes, Barcelona. 460p.

(3) Atacama, 1 de septiembre de 1978.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*