Cineasta Yerko Ravlic por documental Espacio Desierto: “Ser católico o ser ufólogo para mí es exactamente lo mismo”

Cineasta Yerko Ravlic por documental Espacio Desierto: “Ser católico o ser ufólogo para mí es exactamente lo mismo”

Hablamos con Yerko Ravlic sobre su último trabajo, “Espacio Desierto”. Del camino recorrido entre lo terrestre y lo extraterrestre, del arte, la fe, y la soledad.

Por Tania González

La puerta de la oficina de Dínamo Films está entreabierta y desde afuera se puede ver a Yerko Ravlic (28) acostado en un sillón sobre un saco de dormir. Tiene sueño. Mucho sueño. En la sala de atrás, pasan lentamente las imágenes de Espacio Desierto por una pantalla. A una semana del preestreno, son los últimos detalles de esta película que viene gestándose desde 2014.

Después de cuatro años, ¿qué porcentaje de tu idea original crees que queda en la película?

Yo creo que un 30%.

En relación con tus otros trabajos, ¿ese 30% es común?

Es común. Uno se demora tanto en hacer una película porque la idea inicial plantea un camino, y ese camino va formando parte de la película, y finalmente la película adquiere vida propia. Y uno no puede negar qué es lo que está haciendo. Uno tiene que ser honesto con eso. Yo siento eso por lo menos.

La historia de esta Espacio Desierto partió así: Ravlic estaba realizando una entrevista para su documental “Pullay: La murga de una noche” (2013) en el Museo Minero de Tierra Amarilla. A la salida, el guardia del museo, Leonel Codoceo, se le acercó y le dijo: “Mira, te tengo que mostrar algo”. Tomó su celular y le mostró la foto de lo que sería la huella de un extraterrestre. “Yo no entendía mucho, no sabía cómo reaccionar, y quedamos de conversar y me pasó una tarjeta”, recuerda Ravlic. Al tiempo el director audiovisual conoció al periodista David Ortiz (a cargo de la investigación periodística de Espacio Desierto) y surgió el tema de la fotografía. Ortiz también había conocido a Codoceo en algún momento, así es que decidieron entrevistarlo. “Nos parecía súper extraño que una persona estuviera formando un centro ufológico”, comenta Ravlic.

O sea que esta película es idea de Leonel.

Esta película es idea de él. Claramente. Nosotros no lo buscamos, él nos encontró.

En un principio la idea motora era que Atacama es donde habría ocurrido el primer avistamiento documentado de ovnis. Luego trató de otras cosas, como la locura. Ya casi al final de este camino y con el largometraje casi terminado, Ravlic reflexiona: “Para mí el tema de creer o no en los extraterrestres, tratar de hacer contacto con ellos o esperar que lleguen es fe. Finalmente, no hay ningún método científico para asegurar que eso va a pasar o nada. Ahora, entre ser católico o ser ufólogo, para mí es exactamente lo mismo. Entonces hay temas como la normalidad o la locura que rodean a este personaje que mantiene como ciega su fe, que tiene un grupo de gente que lo acompaña, pero tampoco estamos hablando de una secta, tampoco estábamos hablando de una persona que trate de tener súbditos o seguidores para lograr otro fin. El simplemente está tratando de compartir su conocimiento con otras personas para alcanzar la iluminación, ese es como su fin en realidad”.

El documental usa Atacama como una locación para reflexionar del universo a partir de las imágenes.

Ahora que la película está terminada, ¿dirías que tiene una historia el documental?

No. El documental en sí no busca concluir nada, es super importante destacar. Siempre hemos hecho el juego con David (Ortiz): es una película sobre extraterrestres, entonces la primera pregunta que surge es si existen o no, cosa que es re interesante porque yo también me lo cuestioné durante todo el proceso, hasta ahora. Y bueno, el guión cambió mucho porque al principio, cuando con David nos metimos en el tema y conocimos a Leonel, lo que nos llamó la atención era la obsesión y una dualidad. Decir: este compadre está obsesionado con los extraterrestres, y trata de hacer contacto, y no es como que te gustan solamente los extraterrestres, sino que tratas de hacer contacto, haces un montón de cosas, juntas a un montón de gente para tratar de hacer un contacto. Y lo otro era que claramente existe la posibilidad de que existan los extraterrestres entonces también es interesante meterse en ese mundo.

O sea, para ti es una posibilidad cierta que existan extraterrestres.

Para todos es una posibilidad cierta.

Pero uno puede creer que no.

Claro, pero eso está en el campo de la fe, el creer o no creer. A ciencia cierta, con lo que tenemos de conocimiento científico hasta ahora, no se puede corroborar que no existen. No se puede decir ni sí ni no, y eso es interesante porque igual en un principio nos metimos a estudiar temas de probabilidades. Existe una ecuación, la ecuación de Drake, y un montón de otras cosas que dicen que hay tantos planetas habitables en esa zona, conocidos, hasta donde llegan los telescopios para magnificar el tamaño del universo, como granos de arena en la faz de la tierra. Y eso es como un 10 elevado a la 23, entonces la posibilidad de que ninguno de esos planetas tenga las mismas condiciones para que exista la vida es casi nula. Entonces la pregunta es: si existe tanta posibilidad, ¿por qué nosotros no hemos visto nada? O sí hemos visto. Hay muchas variantes. Probablemente el universo sea tan extenso que nosotros vivamos en un espacio rural y que por ese motivo no hayamos visto nada ni nadie, o que nadie haya tenido la tecnología en otros planetas para poder viajar tanto, o la energía suficiente para llegar a otros planetas. Lo que no quita la posibilidad que exista vida inteligente, porque esa es la búsqueda de todos estos compadres.

Tú dijiste que él estaba obsesionado. ¿Es una obsesión o simplemente una forma de vida?

Yo creo que es una forma de vida medio obsesiva.

Al menos como observación personal, me parece que Leonel no queda pintado como un tipo obsesivo o loco.

Tú me preguntabas cuál era la idea original. A lo que llegó fue justamente porque al principio yo entendía menos y trataba de marcar cosas que me parecían irrisorias, o locura, y que poco a poco fui entendiendo que era la vida de un grupo de personas, entonces se fue minimizando eso. Y de alguna manera yo generé una empatía con el personaje, que traté de cuidarlo mucho. Porque este tipo de documental, el “documental de personajes” es super conflictivo éticamente. Ahí podrías decir que hay una diferencia con la ficción, porque en la ficción hay una persona que interpreta un personaje; esta es una persona que se interpreta a sí misma. Entonces todas las cosas que hace están dentro del entorno de lo real. Y hay que tener mucho cuidado en eso. Hay muchos documentalistas que toman los personajes y casi lo ponen en muestrario para analizarlo. Tengo que ser sincero, que en un principio partió así un poco el documental. Y poco a poco fui empatizando no con el tema, no con la fe, fui empatizando con la persona y el documental se volvió más introspectivo de alguna manera. Porque de una extraña manera yo comparto esa cosa, esa cabida a las posibilidades de que exista algo más, algo que no conocemos. Quizás como que me picó un poco el bichito.

Yerko Ravlic ha trabajado durante cuatro años para lograr este documental.

Algo material. No como la existencia de dios.

No. No sé cómo definirlo, pero quizás lo traté de reflejar a través del preciosismo de los paisajes, de la naturaleza, del ritmo de la película porque si bien es cierto esta película podría haber sido súper dinámica, con efectos, con material de archivo, con más pruebas de que existan cosas raras en el cielo, al final la decisión fue que las imágenes tuvieran un tiempo para que el espectador pudiera absorberlas, que tuviera un tiempo pausado, que es muy poco comercial. Pero fue la decisión que era más acorde con lo que yo pensaba sobre la temática y el personaje.

Con respecto a la visualidad, estéticamente, al menos Caudal y esta película son bien similares. Pienso yo. ¿Tenías en mente un relato de la geografía de la región a través de tu obra, o es más que nada una coincidencia entre las dos?

Yo creo que fue el trabajo visual que estaba haciendo en ese momento. Uno igual independiente de la visualidad que plantea para una película, hay cosas técnicas y estéticas que vas probando mientras vas trabajando, entonces para mí en ese momento era importante esa estética y justo estaba haciendo estas dos películas. Igual el trabajo de la fotografía es de la Nathaly Cano, lo trabajamos en conjunto. El tratamiento audiovisual que queríamos destacar era que el paisaje, el entorno, se volviera el motor para entender por qué el personaje está tan obsesionado con la vida extraterrestre. El entorno finalmente se vuelve un espacio medio de otro planeta.

Es super geométrica la fotografía.

Sí, igual fue pensado eso, tratamos de usar la horizontalidad. El documental se llama “Espacio Desierto”. Entonces nosotros siempre jugamos con la idea de que está el espacio, el desierto, y esa línea que divide el espacio y el desierto. Y el personaje justo puesto ahí. Entonces fotográficamente siempre tratamos de hacer eso. El juego de palabras no es sólo ese, también el “espacio desierto”, como la posibilidad de si ese espacio realmente está desierto o habitado, y lo otro, que en el tratamiento jugamos con la horizontalidad y con el eje cenital, la visión desde arriba hacia abajo, y desde abajo hacia arriba. Jugamos mucho con eso porque esas imágenes aéreas de alguna manera son una subjetiva de un extraterrestre que está mirando lo que nos pasa.

En términos de financiamiento y producción, el recorrido de esta película ha sido largo y variado. El financiamiento inicial viene de un FNDR que permitió hacer la investigación y un primer armado. Para finalizar este proyecto, el equipo tenía que hacer una muestra del primer material. Ellos decidieron hacerla participativa, donde cada persona opinó con respecto a lo que vio y le gustaría ver: “más ovnis”, “más extraterrestres”, “más material de archivo”, “menos vida personal”, “más vida personal del ufólogo” fueron algunas de las respuestas.  Luego llevaron el proyecto a un taller de ChileDoc. Con el guión iniciado, Ravlic se fue a Cuba, a San Antonio de los Baño, donde lo terminó. Ravlic era el representante de la región de Atacama. En la sección “Primer corte” (películas no terminadas), “Espacio Desierto” fue parte de Fidocs. Había seis películas en competencia, tres chilenas y tres latinoamericanas.

Sobre la experiencia en ChileDoc, Ravlic recalca: “Una de las cosas que siempre apelaban es a que, si bien los documentales pueden ser locales, pueden hablar del territorio, también tiene que llegar un punto donde sean más universales. Eso me llamó mucho la atención”.

Ravlic estrenó hace un año el el corto experimental “Caudal, escombros de memoria”.

¿Y lo trataste de aplicar aquí?

Sí, traté. Traté.

¿Cuáles son los elementos de universalidad para ti?

Tendría que hablarte de la película en sí. Porque para mí la película habla de dos cosas: la fe y la soledad. Como te digo, yo siempre soy súper escéptico a un montón de cosas, pero también mi cuestionamiento propio era en torno a la fe. Lo que yo intento hacer es hacer películas sobre cosas que yo no entiendo. Eso para mi es lo importante, y a través de la película poder entender mejor la temática o el fin de lo que estoy tratando de hacer. Por ejemplo, hice el documental del Ejército de Salvación, y mi tema era que no entendía cómo funcionaba la caridad. Hice un documental sobre vagabundos (“Rezagados”, 2009). Hice el documental sobre el Carnaval del Toro Pullay justamente porque no entendía cómo la gente se podía volver loca en un carnaval siendo que no sabían cuál era su originen. Por eso hice el documental y ya me quedó claro. Ahora con este documental es lo mismos: yo no tengo fe, entonces me llama mucho la atención la gente que tiene fe. Y de alguna manera quise entender cómo esta persona gira toda su vida en torno a esa fe. Que además es super particular.

Una de las primeras sesiones de rodaje en Viña del Cerro.

¿Y llegaste a la respuesta? ¿Lo entendiste?

No te podría decir. Sé lo que yo pienso sobre la fe. Puedo entender por qué las personas se aferran a esta fe.

Con respecto a la soledad, el director explica: “Lo que tratamos de hacer es estar en los espacios comunes del personaje, estar en su casa, estar en su entorno más íntimo de manera cercana y en los paisajes ver lo pequeño en esta inmensidad. Yo de hecho veo la película ahora y digo: “No existen los extraterrestres”. Es como super… un poco desoladora. Yo la veo y digo “Oh, realmente estamos solos, no existe nada”. Que era lo contrario que queríamos hacer al principio. Ahora la película como que dice “estamos solos”.

Pero ciertamente Ravlic no está solo ni en medio de la nada. Apenas termina la entrevista y usando sus últimas energías, se dirige a su casa a tomar once con su hijo y luego dormir un poco antes de continuar con todas las preparaciones para el preestreno. De momento, no hay espacio para nada más.

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