Inca de Oro,un viaje directo al Siglo XIX

Si miramos el mapa de la región de Atacama, podríamos decir que hacer un viaje al pasado, siendo más específicos al siglo XIX, nos puede costar  unos cuantos litros de combustible a 100 Kms. De Copiapó y una hora veinte minutos de tiempo. Se trata de Inca de Oro, ubicado en la comuna de Diego de Almagro.

Sin dudas, Inca de Oro,  es lugar privilegiado para el turismo patrimonial, recurso no explotado hasta ahora. Otrora conocida como Cuba, San Pedro  de Nolasco y Oro del Inca.

A mediados del siglo  XIX en lugares  cercanos del actual asentamiento de la localidad mineros y apires hacían trabajos correspondientes a la minería, siguiendo una tradición que se remonta a los pueblos prehispánicos.  “Tres Puntas” fue uno de los minerales  más importantes de la historia minera de Atacama,  contó con una  aldea señalada como “El Inca”, que tiende a confundir a algunos investigadores y recopiladores.

Las principales minas fueron “Inca de Oro” en el año 1869, indicando que se trabajan las minas “Buena Suerte”, “Buena Vista”, “California”, “Candelaria”, “Capitana”, “Cobriza” y “Cuba” en San Pedro de Cachiyuyo.

El Diario “El Desierto” de Chañaral, informaba en el año 1886 que “las montañas están llenas de oro, desde Doña Inés a Cachiyuyo”, agregando que “en Cachiyuyo, explotó minas don Pedro Schjolberg, al sur del Inca. En este lugar, don Isidro Doralea, instaló en 1887 una planta beneficiadora al costado del Camino del Inca”, en una antigua aguada.

En aquel tiempo, Pueblo Hundido (Diego de Almagro) caminos a los minerales a Altamira, a Doña Inés Chica, a Caballo Muerto, a La Florida, a Chañarcito, al Inca, El Carmen y otros, por lo que este lugar constituía un punto estratégico para los propietarios de carretas, posadas y herrerías. Desde la costa y Copiapó, centenares de carretas con víveres y gente llegaban  para después subir a las montañas y emprender el sueño de la riqueza.

En la mitad del siglo XIX, la producción minera se fue consolidando lo que llevó a empresarios mineros locales, a proponer a las autoridades la prolongación del ferrocarril desde Pueblo Hundido al mineral de Oro del Inca, tal como se le denominaba en esos años.

En la antigua Cuba, se instalaron  chinos a comercializar todo lo prohibido e ilegal, para eso  cavaron túneles para facilitar la compra y venta durante la ley seca que regia.

En estos tiempos, y a consecuencia  del comercio  de contrabando además de la lejanía con Copiapó  y otras ciudades, se transformó en un “Pueblo sin Ley”. Peleas y balaceras eran habituales en este poblado sin autoridades claras.

Hoy,  es un lugar donde se multiplica la pequeña minería, un sitio histórico a las orillas del camino entre Copiapó y Diego de Almagro. Cerca se ubica la Finca de Chañaral y el  patrimonio de la humanidad el Camino del Inca, un lugar donde sus habitantes  donde casi hablar entre ellos antes que el sol se esconda; hay casas que son conjunto de latas viejas agujereadas que la luminosidad entra  por todas partes en plena oscuridad del lugar;  sus cielos limpios, por las noches y desde cualquier cerro, se puede con un telescopio casero ver  una que otra maravilla del universo;  los  almacenes abren día entero y algunas veces sólo un haz de luz hace ingreso al lugar.

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