Carrera de arquitectura y planificación territorial para Atacama: una propuesta

Carrera de arquitectura y planificación territorial para Atacama: una propuesta

Así como la carrera de Medicina vino a cubrir una necesidad que la comunidad de Atacama tiene, el arquitecto Camilo Prats nos plantea la necesidad de una carrera que forme profesionales en la zona para dar respuesta a las necesidades de urbanismo y arquitectura de la región. Una región que, salvo por excepciones como Caldera y Vallenar, se caracteriza por un mal urbanismo donde la planificación parece ser una improvisación macabra que perjudica la calidad de vida de la gente. 

Por Camilo Prats, arquitecto U de Chile

¿Cuál es el costo que tiene para la Región de Atacama el no contar con carreras relacionadas a la arquitectura, el urbanismo o la planificación territorial? La conmemoración de los aluviones de marzo del 2015 (25M) y las pérdidas humanas y materiales que generaron, en parte revelan el lado más crudo de la respuesta. En la actualidad Atacama es una de las 5 regiones del país que no cuentan con una carrera de arquitectura o disciplinas afines a la planificación territorial, que integren la escala humana en el macro paisaje productivo en el que se insertan los asentamientos humanos de la región.

Desde la perspectiva del capital humano regional, es un gran hito contar próximamente con una carrera de medicina y sin duda es una brecha de salud relevante que se cierra. Sin embargo, para superar algunos de los problemas de salud estructurales de Atacama se necesitará contar también con mejores ciudades y territorios mejor planificados. Los problemas como la contaminación, el acceso al agua y el deterioro del medio ambiente son sólo una parte de las reflexiones que deberían problematizar y enfrentar los profesionales locales que se formarán en disciplinas relacionadas al estudio, diseño y construcción del hábitat. El anhelado acceso a la vivienda, la diversificación económica regional, la atracción de capital humano, la conectividad, la segregación y la calidad de vida son tan solo algunas de las variables que es necesario abordar desde una reflexión académica profunda y local.

Desde la revolución industrial, las ciudades aumentaron la esperanza de vida mejorando las condiciones de salud pública y fueron motores del desarrollo. Sin embargo, hoy esas condiciones están amenazadas desde hace ya varias décadas a nivel regional y más recientemente a nivel global. La presencia de centros internacionales de todo el mundo trabajando en estas temáticas en la región hablan por un lado de la profundidad de los desafíos de las ciudades en el Desierto de Atacama, pero también de la inmejorable oportunidad de proponer soluciones locales para un mundo cada vez más árido.

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