La votación que pudo haber cambiado la ubicación de Copiapó para siempre

Hoy parece un poco loco, pero hace casi doscientos años se realizó una particular votación para decidir si Copiapó seguiría emplazado en su lugar original, o si se hubiera cambiado de ubicación a una menos riesgosa. La razón, un terremoto que devastó la zona hizo cuestionarse su ubicación. ¿Dónde hubiera estado Copiapó de no quedarse donde está? ¿Cómo fueron los hechos y precedentes que hicieron pensar tamaña idea? Conócelo en la siguiente crónica histórica. 

Por Miguel Cáceres // foto destacada: Damero original de la fundación de Copiapó (1744)

Chile se ubica en un margen activo, es decir, una zona donde se encuentra dos grandes bloques litosféricos: la placa de Nazca y la Sudamericana, en otras palabras, un área donde el fondo oceánico se desliza por debajo de Sudamérica en un proceso denominado subducción. Este fenómeno es el responsable de los sismos que a diario ocurren en nuestro país y en todo el margen occidental del continente, debido a la enorme fricción que se produce cuando las placas se tratan de mover.

Si bien la subducción ha estado presente por los últimos 200 millones de años, los registros escritos de terremotos sólo se remontan a un par de milenios atrás. En nuestro país estos comienzan en el siglo XVI y en el caso de Atacama, apenas en el siglo XVIII.

En la historia de la región de Atacama varios eventos sísmicos ocurridos dentro de sus confines han quedado registrados en crónicas locales desde el siglo XVIII, aunque son dos los que se destacan, el terremoto de Vallenar de 1922 y el de Copiapó de 1819.

Terremoto de 1918 en Copiapó.

Dado que el primero ocurrió en el siglo XX se cuenta con bastante información acerca de sus efectos en las diferentes localidades de la zona, no obstante, para el segundo no existe mucho detalle debido a que sucedió a principios del siglo XIX, sin embargo dentro de todo lo que se conoce de este, hay un evento anecdótico que merece ser destacado: una votación para trasladar Copiapó a otro sitio.

Esto que parece ser algo descabellado hoy en día, no es algo ajeno a la realidad nacional, ya que se han dado situaciones en las que se han reubicado ciudades o poblados que han sido afectados por algún evento geológico como por ejemplo, el terremoto de 1751 que forzó trasladar Concepción o la erupción volcánica del Lascar que obligó a mudar el pueblo de Talabre en 1993 o las propuestas de reubicar Chaitén y Villa Santa Lucia, en el sur de Chile.

El terremoto de 1819

En abril de 1819, una seguidilla de terremotos ocurrieron en Atacama en un corto periodo de tiempo. Los de mayor intensidad sucedieron el 3, 4 y 11 de ese mes, sin embargo movimientos telúricos se produjeron casi de manera ininterrumpida en todo ese lapso, calculándose que el acaecido en el último día habría tenido una magnitud mayor a 8.3 (Ms). Los sismos perjudicaron profundamente a Copiapó a tal punto que se derrumbó más del 90% de las edificaciones de la ciudad, se asentó el terreno en varios sectores y el lecho del río se hundió medio metro. Los habitantes huyeron hacia los faldeos de los cerros, donde establecieron viviendas temporales por temor a que la ciudad se hundiera por estar emplazada sobre vegas, permaneciendo allí por semanas.

Este terremoto fue seguido por un extenso tsunami que abarcó desde el norte de Caldera hasta el sur de Constitución. Dada la escases de habitantes en las costas atacameñas, existen muy pocos registros de sus efectos en ella, pero se conoce que el mar ingresó cerca de 1 km en las partes más llanas del principal puerto atacameño, mientras que en el sur algunas embarcaciones vararon.

Una particular votación

Tal fue la magnitud de esta seguidilla de terremotos que una vez que las personas descendieron de los cerros y comenzaron la reconstrucción, el por ese entonces Teniente Gobernador, don José Antonio Mercado, reunió a los cabildantes, prelados y a los principales vecinos para constituir un cabildo abierto en la quinta Hidalgo, ubicada a los pies del cerro Chanchoquín. El motivo de la reunión era organizar la reedificación de la ciudad, pero se escucharon en varias ocasiones vecinos pidiendo el traslado de esta a zonas de suelo más firme, haciendo presente que desde la fundación de la ciudad en 1744, el templo de La Merced ya había sido reconstruido tres veces y situación similar ocurría con otros edificios públicos y particulares, además, parecía que dentro de los confines de la ciudad habían zonas en donde las construcciones no sufrían tanto, como en el sector de la Chimba, tal como lo notó el capitán Basil Hall en su paso por Copiapó en 1821.

Debido a la magnitud de la demanda y la responsabilidad de la decisión, la consulta fue derivada al Supremo Gobierno y fue el mismo Bernardo O’Higgins quien contestó que nadie mejor que el cabildo y los propios habitantes, podrían dictaminar sobre el asunto. Fue así como el 20 de julio se realizó un segundo cabildo abierto en la ya reparada sala capitular para llevar a votación el posible cambio de ubicación.

El resultado fue el siguiente:

10 votos por su traslado a Potrero Seco (valle arriba)

16 hacia Nantoco 

26a Bodega 

27 para que se mantuviese en el mismo sitio

A pesar de la estrechez de los resultados, se abandonó definitivamente la idea de trasladar a Copiapó a otros suelos.

Vallenar, un precedente

Cuando se quiso relocalizar Vallenar tras el terremoto de 1922 y a pesar de que se propusieron múltiples lugares adyacentes al “antiguo Vallenar”, el resultado fue la inamovilidad de la ciudad.

Cien años antes en Copiapó sucedió lo mismo con el terremoto de 1819.

Esto podría interpretarse como un probable factor económico que impide mover una ciudad, pero más profundo, de un apego que el atacameño tiene por su tierra y que prefiere construir en el mismo sitio, a pesar de que es consciente de que fue afectado por un fenómeno natural y lo volverá a ser en determinado momento.

Algo similar es lo que sucede con muchas de las víctimas del aluvión del 2015 en Paipote, quienes prefirieron mantenerse en sus hogares a pesar de todo, sabiendo que en algún momento el agua volverá a bajar y causar una destrucción aún mayor, tal como casi sucede durante el aluvión del 2017. Así como también, en los habitantes de Puerto Viejo, que luego del tsunami del 201, siguen viviendo en zonas donde el agua se llevó hogares completos.

 

Damnificados del terremoto de 1918. Foto Olivares Valdivia. Museo Regional de Atacama.

 

Referencias

CÁCERES, M. 2016. El terremoto que destruyó Atacama. Ediciones On Demand, Santiago. 96p.

CÁCERES, M. 2018. Atacama Sísmica: Un compendio de eventos telúricos ocurridos en la región de Atacama desde el siglo XVIII. Ediciones On Demand, Santiago. 163p.

SAYAGO, C. 1874. Historia de Copiapó. Imprenta del Atacama, Copiapó. 452p.

 

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