La propiedad del agua y el cauce del río… un elemento que saca a flote una realidad que se cuenta a medias

En la siguiente columna el sociólogo Francisco Astudillo nos da su punto de vista sobre la realidad que aparece con el cauce superficial del río. ¿Quién corta y abre la llave del río? ¿De qué depende y qué se busca con ello?

Por Francisco Astudillo / Fotografía: Harnold Petzold, piscinas en Tierra Amarilla: Cerrillos. 

Una cuestión que es importante destacar y aclarar, es que el hecho de que corra agua hoy por el río, no responde a cuestiones “naturales” ni climáticas, sino que a un sector de los “dueños del agua”, la Junta de Vigilancia, ha dejado fluir parte del agua que “tienen”.

Río Copiapó a la altura de la Universidad de Atacama. Se evidencia una recuperación ecológica al mantenerse activo el cauce superficial.

¿El propósito? posicionar sus intereses y su agenda promoviendo el llamado Lautaro 2.0, su interés es que el Estado apoye su proyecto, aquello explica el que corra agua desde hace algún tempo por parte del valle, respondiendo por tanto a su estrategia de posicionamiento público de sus intereses en tanto actor privado.

Por ahí, en el campo de los “dueños del agua” (en el que hay varios actores entre agrícolas y mineros), quedan mejor posicionados en la esfera pública y logran el apoyo de la ciudadanía para su proyecto, el que sigue siendo un proyecto privado, que es una estrategia que vienen desarrollando desde al menos el 2016, pero que ahora ha ganado fuerza con la segunda etapa del Kaukari.

Hace algún tiempo atrás, ellos mismos se encargaron de advertir al público en medios de comunicación que si no les construyen el tranque nuevo, el río se seca. Es un poco una estrategia de chantaje.

La junta de vigilancia ha sabido posicionarse públicamente como el bando de “los buenos” (hay que recordar el litigio que tuvieron por el caso de la hacienda Manflas), ocasión en la que disputaron legalmente con una hacienda por derechos de aguas del río manflas, en aquella oportunidad supieron posicionarse como el bando de “los buenos”, se ganaron la simpatía de parte de la opinión pública e incluso de algunos activistas, lo que sacó del plano de discusiones el hecho de que eran básicamente dos bandos del campo de “los dueños del agua” y que, peleaban por sus derechos de propiedad, es decir, en ningún caso se trataba de una disputa por el sentido público de las aguas, puesto todos ellos están más que cómodos con el régimen de propiedad de aguas que instauró la dictadura y ninguna de sus discusiones (así como tampoco, la de los camarones hoy) pone en primer plano la cuestión de repensar los marcos políticos y jurídicos del agua, sus regímenes de propiedad y gestión.

¡Así que ojo! Fíjense que el letrero del “Lautaro 2.0” está justamente ubicada en avenida Henríquez por una de las entradas del Kaukari, una ubicación publicitaria clave para posicionar los intereses de un sector propietario del agua, mientras la opinión pública deja de problematizar la mercantilización del agua, así que ojo… que si el río suena, es porque piedras trae. No tienen que ver ni con el clima, ni con la naturaleza o con el cambio climático, sino que con los intereses en juego de actores privados del mercado de aguas, en el que se deja correr el agua para ganar la simpatía de la población frente a un proyecto y para que el Estado apoye a un sector del mundo privado.

Segunda etapa del Kaukari.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *