Una histórica foto de pirquinero de Tierra Amarilla, una mirada al trabajo en el pique

Compartimos esta foto que retrata a un pirquinero trabajando en los años 60’s muestra a uno de los oficios más antiguos de Atacama. El pirquinero, con la dureza de su labor, tiene la particularidad de ser un trabajador que mucho antes de las lógicas del “emprendedor”, actuaba de manera independiente. Un trabajo en el que se podía optar a estar sin patrón. 

Foto y texto: Atacama del Recuerdo

Con su capacho a la espalda, lámpara de bronce a carburo y casco tipo cucalón, fue captado en la década de los años ’60, el pirquinero Elicer Vásquez Fuentes, en los instantes en salía con su producción desde el interior de la Mina Independencia, yacimiento ubicado en la comuna de Tierra Amarilla.

Los pirquineros son hombres de mucho sacrificio, constancia y perseverancia dentro del socavón, donde por aquellos años las normas de Higiene y Seguridad eran muy escasas. No usaban guantes, menos mascarilla, de allí que hasta fines de la década de los ’80 la mayor causal de muerte en ellos era la silicosis, como consecuencia de la acumulación de polvo en los pulmones.

Estos “viejos” pirquineros eran a toda prueba, con muchas históricas y anécdotas que permitían amenizar largas tertulias durante la “choca” y así acortar el día y la noche tras largas ausencia de su grupo familiar.
Esta imagen fue enviada por el nieto de don Elicer, Sergio Iriarte Vásquez, quien nos señala que esta fotografía adorna un espacio del Casino Nº23 de Copiapó. El rostro y mirada de Elicer, nos permite leer en él su sacrificio en las labores mineras, la que probablemente de muy niño ejecutó junto a su padre y abuelo en los cerros de Atacama.

El trabajo al pirquen fue un oficio que se heredaba de padre a hijo, siempre con la esperanza de encontrar la esquiva “gran fortuna” que les permitiera cambiar su vida, como lo hizo Juan Godoy al descubrir Chañarcillo. El, ahora nos transporta por breves segundos a conocer algo más de este oficio, pero además nos permite reflexionar sobre esta actividad que nos merece todo el respeto.

Una de sus nietas, Gabriela Angulo, nos señala que se casó con Olga Araya, de cuya unión nacieron dos hijas : Eliana e Inés. Vivió en la comuna de Tierra Amarilla hasta el dia de su muerte. Actualmente sus hijas, nietos y bisnietos continuan viviendo allí.

Un comentario

  1. Hermoso mundo del sufrido pirkinero,nuestros ancestros vivieron esas penurias,ellos siguen viviendo sobre el viejo metal de los siglos,entregaron su vida en la búsqueda del filón dorado o de mejor “remesa” y en ello se les fue su vida,y la maldita silicosis que asfixió sus pulmones y su vida, ¡Nadie más noble que nuestros mineros amados!!

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *