[Opinión] Admiración al kimun mapuche y su amor a la tierra desde Atacama

En el siguiente artículo el músico y escritor copiapino Claudio Colman nos presenta su punto de vista sobre el asesinato de Camilo Catrillanca en el sur del país. ¿Cuáles son las formas en la sociedad reacciona frente a este hecho? Un repaso honesto y disidente sobre una realidad que se arrastra desde que el estado chileno se fundó y cómo es digno de admiración el kimún (conocimiento) mapuche.

Por Claudio Colman / Título original: Mi declaración en el día de la música

El asesinato de Camilo Catrillanca Marín el pasado miércoles catorce de noviembre nuevamente hace visible el lado más sucio y escondido de este país. Ese lado ignorante y abusivo que se encuentra blindado y escoltado por la mayoría de la clase política y por los medios de comunicación oficialistas desde hace décadas.

En el lado ignorante el chileno se acostumbró a vivir pensando que habita un país en progreso y en desarrollo, el ciudadano chileno normalizó el pensamiento de sentirse superior a alguien más pobre, superior a un boliviano o superior a un mapuche, vive este día a día, por lo tanto, con indiferencia hacia el oprimido, hacia el colla, hacia el migrante, hacia el pobre, hacia la mujer, hacia el gay, hacia los pueblos originarios, indiferente con quienes deben vivir en una toma de terreno, se es y se vive en la indiferencia.

Y así transcurren los días, con hombres y mujeres terminando apenas sus agotadoras jornadas laborales, llegando a sus casas a ver los noticiarios de la televisión tradicional como si fueran la editorial del día, a revisar la prensa digital manipulada, siente miedo por la inseguridad ciudadana, condena el delito del pobre pero mantiene el sueño de ser millonario. Así gasta la última energía de la jornada dándole vueltas a la red social como un mundo ideal que cada cual se ha  construido, un mundo donde puedes divertirte, amar, insultar, bloquear y eliminar. Entonces arremete esa falsa certeza de que todo ha transcurrido con cierta normalidad y llega la hora de dormir una vez más con esa tranquila ignorancia que permite conciliar el sueño. Mientras tanto en el lado abusivo los asegurados de siempre acaparan en silencio todo cuanto sea necesario para agrandar sus  fortunas manchadas de sangre, son amigos, hermanos, hijos y nietos de los chicago boys, por eso mismo siempre han sido dueños de Canales de televisión, dueños de radios y periódicos digitales, son presidentes de un país, son expertos en manejo de imagen y publicidad, son tecnócratas neoliberales.

Por el lado ignorante el chileno ha sido educado en escuelas que imparten educación colonizada, por lo tanto carece de las herramientas necesarias para poder discernir esta miserable realidad, solo les queda creer pasivamente a estos mass media pues ellos brindan esa especie de conformidad que se reafirma diariamente, eso es menos agotador que dedicarse a conocer el verdadero y profundo sentido que tiene la existencia de una minoría.

La cultura mapuche ha basado su resistencia en la profunda convicción que les ha sido legada por sus antepasados, su respetuosa relación con la ñuke mapu, la madre tierra, nunca los hará claudicar en su defensa hacia ella, porque a la madre a uno no se la roban, a la madre uno no la vende. El Kimün, su conocimiento, su pensamiento y su saber, están basados en la conciencia y la sabiduría de la tierra,  el respeto a los más viejos de la comunidad, a los sabios, a sus ancestros, a sus propias autoridades, todo ello los ha convertido en luchadores autónomos, fuertes y sin miedo.

No hay duda, desde el asentamiento de la dictadura de Pinochet, el estado de este país se ha vendido sistemáticamente a los intereses de los que más tienen, y que aún quieren más,  porque la codicia es emblema del ser humano desde siempre, el estado ha vendido buena parte de la madre tierra a las transnacionales e inversionistas extranjeros, claros ejemplos de ello son el extractivismo minero irresponsable que enriquece a privados y que seca nuestros humedales y ríos aquí en el norte, así como también el abuso de la pesca industrial y la brutalidad con que arrasan las forestales en el sur.

La semana pasada la comunidad colla realizó una manifestación de apoyo a las comunidades mapuche.

Para salvaguardar este orden, el poder ejecutivo ha instaurado esta policía violenta, poco preparada y corrupta que cobardemente se vuelve en armas contra su pueblo, policía que carece de toda autonomía ideológica y que acatará todo cuanto la autoridad oligarca le ordene, en definitiva una policía que no tiene en absoluto una mínima objeción de conciencia para no ejecutar lo que éticamente y a todas luces, resulta evidente y condenable.

Este cobarde asesinato le grita a este país que aún tiene mucho que aprender del pueblo mapuche, pero antes de aprender de ellos, no se puede pretender seguir siendo cómplices indiferentes de este ridículo y cobarde genocidio. Claro, ahora el mapuche tiene celular, registra y visibiliza al mundo lo que siempre han denunciado y padecido. Ahora todos lo pueden ver, ahora los montajes se caen, pero ellos siempre han estado resistiendo y defendiendo a la ñuke mapu, o más bien a esa pequeña parte de ella que necesitan para vivir tranquilos, porque la tierra no es de nadie y es de todos.

Mientras tanto por acá, nosotros que vivimos en este territorio que perdimos hace tanto tiempo en manos de la propiedad privada, acostumbrados a la deuda de por vida, a ignorar a los sin casa, acostumbrados a observar cómo se desalojan las tomas. Tendríamos que empezar por respetar y entender ese tipo de pensamiento ancestral y valiente, observar detenidamente la historia no contada, todo lo que el pueblo mapuche ha resistido, todo lo que han luchado y como lo han hecho, mirarlos a la cara  y pedirles perdón por cientos de años de ignorancia e indiferencia. Pedirles que nos permitan ayudarlos para recuperar tanto tiempo de este gran error. Decirles que habemos millones de winkas que Sí reconocemos su soberanía sobre el wallmapu. Decirles que lamentablemente nacimos winkas y fuimos educados por escuelas colonizadas, decirles que no tenemos el kimün fundamental que si les fue transmitido a ellos.  Pero que a pesar de todo eso y de haber crecido en toda esta adversidad, nosotros, el pueblo de este territorio un día

En Copiapó se han realizado diversas manifestaciones por la situación del asesinato de Catrillanca.

deberemos despertar y volver a levantarnos para un nuevo aprendizaje. Decirles también que hay una esperanza en medio de toda esta mierda tan perfectamente institucionalizada, en todos los que ahora se levantaron, en los jóvenes, en las mujeres que hoy se manifiestan con fuerza, en nuestros viejos que son maltratados con pensiones miserables y que están hastiados, en los estudiantes, en los trabajadores, en los artistas, en los migrantes y que juntos estamos dispuestos a resistir a los gobiernos enfermos y ciegos de ambición. Este estado que ya pasó de ser distópico y que se replica como cáncer en varios países de Latinoamérica.

Entonces la protesta del pueblo en contra de esta dañina institucionalidad que nos ha sido obligadamente impuesta, se vislumbra como deber y como fuerza real,  acción inminente y poderosa para colaborar y detener este atropello a los derechos humanos, este robo que ya es antiguo y conocido, este brutal hostigamiento hacia nuestros hermanos mapuches y hacia todas las minorías. Un camino necesario para ir eliminando, a través de la resistencia y del conocimiento, nuestro antiguo y nefasto concepto de patria, ese nacionalismo de cartón que nos aleja de nuestros hermanos latinoamericanos y de nuestros orígenes precolombinos.

 

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