Víctor Munita y su investigación histórica en México: «hay noticias de los copiapinos asesinando europeos por las calles en el siglo XIX en Atacama»

Instalado en el norte de México, en Durango la cuna de Pancho Villa, el escritor copiapino Víctor Munita trabaja intensamente en su nuevo libro, una publicación histórica que recoge antecedentes desconocidos de la ayuda que brindaron desde Atacama para la causa de Benito Juarez a mediados del siglo XIX: la de expulsar a los franceses y derrocar al Emperador Maximiliano. 

En la siguiente entrevista el autor nos da antecedentes de su actual trabajo, donde se la pasa escudriñando archivos históricos, revisando prensa norteamericana y mexicana de mediados del siglo XIX y contactando historiadores para dar con inesperados recovecos de la historia atacameña desde el país norteño. 

¿Cómo ha sido tu trabajo de investigación histórica en México?

Ha sido un trabajo largo,  a ratos difícil  porque uno invierte la vida  o parte de ella en esto. Invierte en un sueño y piensa que son muchos los que acompañan en esta alucinación y como es un espejismo mental  y uno es porfiado, quiere llevar esto hasta el final y ahí se transforma en una pesadilla muchas veces, especialmente cuando te comienza a faltar el dinero, el tiempo, tienes que responder a la familia, a tu trabajo (si es que no trabajas exclusivamente en escribir), al fondart, al taller gratis que te invita un liceo, a alguna pareja, a tus amigos, a los  escritores que siempre andan preocupados de que hace el otro o del flaite que te quiere robar el trabajo realizado. Ha sido largo y difícil.

¿Qué datos sabrosos y desconocidos has encontrado?

Tengo varios, he encontrado datos muy buenos sobre un tipo que se tomó Copiapó y la intendencia en el siglo XIX, un Mexicano contratado por los gobiernos del 1859 para secar zonas pantanosas y el río. ¡Imagínate la idea de progreso que tenían en ese entonces! Hay noticias de los copiapinos asesinando europeos por las calles en el siglo XIX en Atacama;  vecinos de Copiapó arrestando y torturando a más de 200 españoles, matándolos  con cuchillas en las calles de la ciudad en plena época liberal de Chile en 1860 en adelante.

Cartas de Benito Juárez con  Tomás Gallo,  Pedro León Gallo y su relación de amistad con uno de los músicos más  más afamados de Hispanoamérica. Tengo otros sobre la llegada de copiapinos a ciudades de México. Copiapinos y tierramarillanos en la Revolución, donando dinero. Pero prefiero contar en el material que publicaré en Mayo-Junio de 2019, en un estilo que se corresponda con lo que estoy creando.

Los datos que más hay del siglo XIX en el mundo sobre Atacama tienen que ver con el ferrocarril y el desarrollo insospechado que hacía este pequeño pueblo sudamericano llamado Copiapó gracias a esa máquina, pero lo que más me llamó la atención es que desde 1855 se viene pensando unir Atacama con Argentina a través de líneas férreas y carreteras…algo  que ya luego de 160 años, parece una broma esas juntas de integración que se hacen para plantear exactamente lo mismo.

Víctor Munita y el historiador mexicano Naím Rúiz Jaramillo

¿Cómo has ido realizando lazos con los historiadores de México?

Fue realmente de busquilla y otra de suerte. Busqué el 2016 apoyo mandando correos, chat de Facebook, twitter a muchas personas en México y primeramente me respondió el historiador Naín Ruiz Jaramillo de Iztapalapa y Leticia López Orozco doctora en estética de la UNAM , quienes  primeramente  me abrieron las puertas a la información y a entender “en algo” los procesos históricos mexicanos, latinoamericanos. Sobre todo Naín, quien ha sido importantísimo como apoyo histórico y de contacto, me llevó a la escuela “Copiapó y al Mural de Siqueiros en homenaje a esta ciudad”, Naín hoy tiene un cargo importante en el Museo de las Culturas Pasión por Iztapalapa.

Luego conocí a Armando Escaín Muñoz,  que estaba  en una larga charla  sobre la muerte de Benito Juárez, él se paró y enfrentó al expositor diciendo que habían equivocaciones y  que los héroes no eran superhéroes y eso a mí me pareció  genial, increíble y rupturista porque además se lo dijo con talento y conocimiento. Lo seguí por el Museo de La Revolución y unas calles de Ciudad de México, lo hablé, le pedí el contacto y él, muy cordial, me cita para unas reuniones y me puso en contacto con otros 10 historiadores entre ellos Jesús García Ávila que hoy es miembro de la Asociación de Historiografía Mexicana.

¿Qué saben ellos del episodio de ayuda de Copiapó a México para derrocar al emperador Maximiliano y expulsar a los franceses?

Sabían bien poco la verdad. La que más sabe es Leticia, pero todo en general. Ella me han aportado con el contexto histórico, con libros, con datos, que yo pueda comprender que pasaba  en la vida de Juárez y de todo México en ese rato y comprender qué pasaba por esos años con la Masonería, con Copiapó y Chile, cómo se les veía en toda Latinoamérica, ese lazo de hermandad tan maravillosa en los pueblos del siglo XIX y que hoy hay que  poner en valor y visibilizar. Ellos se han sorprendido mucho con esta historia y les ha explicado mucho de cómo fue el movimiento americano en general contra las coronas europeas y el poder de Estados Unidos.

Cuéntame de la escuela Copiapó que está en Ciudad de México, ¿qué vínculos has realizado allí?

Bueno, aquí tengo que pronto realizar fotografías de mejor calidad a las que tengo y una entrevista con el director. Me gustaría que esta escuela fuera ayudada y su mural restaurado por la ciudad de Copiapó, porque es como un pequeño estado dentro de otro en  México, en Norteamérica y que en Copiapó pudieramos hacer un homenaje poniendo a una escuela el nombre Iztapalapa y que algún artista visual pintara un mural que se llamara “Paisaje de México” y ahí, ir construyendo una alianza de apoyo, para artistas, historiadores de México en Copiapó y viceversa, cosa que no veo difícil, es solo que en Copiapó me den la oportunidad y herramientas de vincular y ayudar a otros y otras artistas…Que con México hagamos un puente, que nos haga saltarnos el centralismo.

¿Has recibido ayuda desde Copiapó para la investigación?

Mira, ya llevo 5 años pensando en esto (cómo tener tiempo, tiempo, mejor gestión y la estructura del libro) buscando información y dinero para poder estar en México y en Copiapó investigando, dejando a mi familia, mi hogar, mis comodidades y venir a aquí a hostales muy baratas, que no son las más cómodas, ni las habitaciones muy de bajo costo que tomo para ahorrar al máximo. También han llegado apoyos de  gente como el Banana Torres que me prestó la tarjeta para el pasaje, también gente que me aportó con lo que pudo de pesos para que viajara la primera vez como Lucho Albornoz. Apareció gente como Paulina Palazzo, Alejandro “Chato” Moreno que me contactaron con el embajador Ricardo Núñez y Claudia Barattini agregada cultural en ese tiempo de Chile en México que me trajo junto al Gob. De CDMX a exponer a la Feria del Libro de México este trabajo y mi literatura.

También no puedo dejar de pensar y agradecer a don Celso Arias Mora, que en sí es quien ha creído más en mí trabajo en Copiapó, me ha dado permisos y la posibilidad de crecer y hacer gestiones culturales editoriales.

Luego de que el año pasado postulé a un Fondart 2017 y el jurado me evaluó muy mal, dejándome en segundo lugar  de lista espera – los comentarios de evaluación eran que no tenía impacto internacional y era un proyecto de México con la historia de Atacama, me dio pena y luego risa– y se dio justo que unos fondos sobraron en esa convocatoria y me dieron como el 50% de lo que yo había solicitado en el proyecto original, lo acepté igual porque un aporte, es un aporte y se agradece, aunque sea la mitad y me servía de todos modos para conseguir libros, viajar, molizarme, dormir “bien” y estar aquí en México más involucrado escribiendo, con la información en la mano, pero no alcanzaba para la edición, diseño y publicación del libro, por lo que he tenido que recurrir a buscar más recursos y me enteré ayer que la Municipalidad de Copiapó y todos los concejales votaron a favor de apoyarme y poder cerrar con el libro en Mayo o Junio del 2019. Esto es algo que me tiene muy contento  y agradecido en especial de la agrupación cultural Reinsertándonos en la libre sociedad de Paipote, conformada por los monitores de la cárcel de menores, que ellos han ayudado a conseguir todo esto como Alexis Sandoval, la directiva y Sandra Malla.

¿Cómo ves que se realiza la investigación histórica en Atacama, qué referentes hay?

Referentes, de los que más nombre tienen hoy, no sé si hay alguien actualmente “que la lleve”, creo que se quedaron pegados en la historia del hito y en el ensalzamiento de las grandes obras de los “héroes” y no en el proceso, como que ahí les cuesta decir que se hicieron matanzas en el siglo XIX, que se abusó del trabajador minero y  de la gente, sólo porque un historiador en ese estudio debe ligarlo inmediatamente con los abusos del presente y no creo que tengas las ganas de perder el contacto con la minera de hoy o ir en contra de la autoridad.

A mí me agrada en el ámbito de la historia mucho el trabajo de Jorge Zambra de Vallenar – es un caballero serio en esto de la recopilación-, la seriedad de Juanita Lucero en Copiapó y los texto que hizo Berrios, Cortés y Zalaquett en algún momento, esos me gustaban, como hace 10 años eso sí, porque eran historiadores más cara de palo, más al choque, con más filo; lo de  los demás historiadores me parecen mucho bluf, mucho humo… están más preocupados de la selfie  o la foto social en el acto cultural público para aparecer en revistas o diarios o como joderse a los más jóvenes…puro venta de pomada.

Un historiador del pasado y que lamentablemente ya no está, es Oriel Álvarez Gómez, que la tenía clara, era generoso, serio y humilde.

Mural en la Escuela Copiapó de Ciudad de México.

Me agrada más el trabajo de unos historiadores jóvenes de potrerillos o El Salvador como René Cerda,  el de Jaime Ardiles; de quien me parece que sus crónicas contienen la revisión del pasado con esa crítica necesaria del presente… son textos con un filo interesante, también la reconstrucción  geo histórica –desde lo telúrico- que hace Miguel Cáceres es muy potente y muy bien fundamentada… El trabajo histórico que está realizando Mauro Barbieri en la reconstrucción de la astronomía de Atacama, lo de Tatiana Izquierdo y Manuel Abad en la historia geológica de las costas, que es un lujo para Copiapó, pero el que mejor ha hecho la pega de recopilación hoy  es Wolfang Griem con su sitio geovirtual, un poco desordenado, pero donde vamos todos a copiar ¡perdón! a referenciar; y también mencionar a la más seca en todo, por mirada política, social, humana, conocimiento y por el trabajo que ha realizado en la Municipalidad, Cementerio y Liceo José  A. Carvajal me parece que es Mabel Tapia, sin duda. También, creo que los poetas y narradores jóvenes están escribiendo mejor testimonio que los mismos historiadores, están más despiertos.

¿Tu investigación te ha cambiado la mirada a las figuras míticas de Atacama como los radicales, caudillos como Pedro León Gallo o todo lo vinculado al mineral de Chañarcillo?

Nunca me he comprado ninguna “imagen de figura mítica” ni en la ciencias ni en la literatura. Son seres humanos, tienen todos los mismos vicios sociales y mundanos…no son héroes de nada, lo miro como seres humanos con cosas interesantes y otras detestables. En Chañarcillo existieron matanzas a trabajadores, abusaron de mujeres, les cobraban y quitaban todo a los trabajadores, mientras los dueños comía su sopa de tortuga repartiéndose el país…y son a estos a quienes le seguimos escribiendo, pero no puedo desconocer que en mi trabajo que investigo, no puedo dejar de sorprenderme por la mirada solidaria con toda Latinoamérica de los Gallo, los Matta y los Goyenenchea…creo que esos son los valores que deberían enseñarnos de estas personas “la hermandad  y solidaridad latinoamericana, el mejorar intelectualmente a los americanos y creer que la revolución se puede hacer primero con educación, diálogo, fraternidad antes que con armas.”

Víctor Munita exponiendo en la Escuela de Arte de la Universidad de Durango.

Hay una enfermedad colectiva en Atacama por buscar quienes son los héroes o si fuimos primeros en algo, como si eso nos fuera ayudar…lo que nos va dar una mano seria y de verdad, es que nos demos cuenta que no somos críticos con nuestro pasado y presente minero, con nuestro pasado violento de invasión española  en el Valle de Copiapó y Huasco, y que hoy en el presente sigue pasando lo mismo.

Si fueran tan importante las personas del pasado, se le harían arcos y estatuas de calidad, no esas ordinarieces que hay. Se tendría el patrimonio bien cuidado, existirían más museos y sobre todo respeto por el libro como obra artística, porque se hacen algunos que hay que leerlos con gafas de seguridad para que no te salte un corchete en la cara.

La historia ayuda mucho a la identidad, ¿cómo piensas que podría crearse identificación con el terrritorio y la comunidad desde la historiografía.

Yo no creo mucho en eso de la identidad, porque son rasgos generalmente humanos, y como son humanos cambian, varían a cada rato, se desplazan según  diversos factores y uno lo puede en sí notar generalmente cada 25 o 30 años…pero lo que sí pienso que puede ayudar mucho  a la comunidad, es que los historiadores sean críticos con nuestro pasado, que se dejen de fregar con el centralismo…que es cierto, pesa, pero ya es como el único tema cada vez que se expone algo, que se sea más crítico con el presente…que se les deje de enseñar a los niños esa historia de que un pobre leñador iletrado se encontró un cerro lleno de plata…porque eso genera holgazanería intelectual en la gente, porque creen que la fortuna es riqueza económica solamente y se puede encontrar a la vuelta de la esquina, sin esfuerzo y no es así, porque hagan el mayor de los esfuerzos, con todo el Capital Abeja o Semilla que les caiga, los ricos en Chile son los mismos y está así por años… que se deje de creer  que no vendrá a salvar una diosa canadiense cada vez que el cobre sube y luego esas empresas son las que financias cuando quieren la cultural, la investigación y más encima quedan en los libros de historia como importantes.

La identificación está, la gente quiere a Copiapó, como yo quiero a la gente, a mi población Santa Elvira, lo que nos falta es ser agudos con el pasado y el presente, solo así el futuro tendrá buen aspecto y será menos variado, porque parece que todas nuestras vidas estás lanzadas a la especulación del cobre y transadas en un mercado extranjero y nosotros con letras sosteniendo una y otra vez lo mismo…ojalá nos pasen la cuenta las nuevas generaciones, por poco valientes con  la defensa de nuestra cultura, humanidad y medio ambiente.⇐

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