Hacienda San Pedro ya cuenta con una Torre Atrapaniebla que cambia la forma de captar agua de la Camanchaca 

La Torre Niebla Atacama, es el nombre del proyecto que se implementa en la Escuela San Pedro y que espera contribuir a recoger agua desde la camanchaca con un modelo implementado por primera vez en Atacama, y que tiene como base una experiencia similar desarrollada por arquitectos italianos en Etiopía. 

Al ir a la Escuela de la Hacienda San Pedro en la parte baja del Valle de Copiapó, destaca una torre que se erige con mallas y banderines en medio de una huerta, se trata del proyecto de la torre atrapaniebla, la cual consiste en una estructura cerrada y vertical, de ocho lados, que captura el agua de la camanchaca para concentrarla en un recipiente que entrega sus aguas a cultivos orgánicos.

La torre es fruto de un proyecto que se postuló el año 2017 al fondo “Chile para Todos y Todas” del Ministerio de Desarrollo Social, y que se ejecutó entre abril y noviembre del 2018. Siendo complementado con clases de agricultura agro ecológica, una técnica para la que incluso se trasladó un experto a nivel nacional, Roque Sáenz de Tambo Roca. Esta técnica consiste en simular varias funciones de un bosque en un huerto, haciendo que distintas especies vegetales contribuyan al éxito de un cultivo.

Según explica Camila Holzapfel, la diseñadora y encargada de este proyecto, “la torre se inspiró la experiencia de arquitectos italianos en África para capturar agua de la niebla. La idea es que la comunidad adquiera una nueva capacidad, la de construir este tipo de estructura que es más amigable con el entorno en lo visual y a la vez permite optimizar el espacio”.

Según explica Holzapfel, “tuvimos una muy buena respuesta con muchas personas muy entusiastas”; en cada jornada de construcción comunitaria recibieron a habitantes de la comunidad y a estudiantes de la Escuela San Pedro, quienes en sus horas de matemáticas complementaron sus estudios haciendo cálculos y mediciones, llevando la aritmética y geometría a una aplicación concreta. “Los estudiantes también nos ayudaban, y estaban felices, porque aprendieron cosas como martillar, usar el taladro, trabajar con materiales como colihues y otras maderas, mientras hacían sus cálculos”, cuenta Camila.

La torre tiene algunas diferencias con un atrapa niebla convencional, además de su forma, en su base tiene un cono de latón que permite, además de colectar el agua de la malla, que la torre condense el rocío de la mañana.  Otro aspecto interesante de su construcción es que se utiliza el coligue, un elemento mucho más sustentable de construcción, ya que se da cada tres años y crece muy rápido. “Es una alternativa muy ecológicamente sustentable para construir, se da con mucha facilidad y podría reemplazar a otros materiales plásticos, por ejemplo”, explica la encargada del proyecto sobre la puesta en valor de este material tradicional.

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