Recorriendo Atacama: Una visita a Pan de Azúcar y sus bellos rincones

En Tierra Culta preparamos una serie de crónicas de viajes desde la óptica de quien descubre Atacama. Bellos paisajes, interesantes ecosistemas, cultura, ricos sabores y mucho más es lo que ofrece la zona. Durante todo el verano te compartiremos estos relatos para saber cómo es realmente la parte sur del Desierto de Atacama. 

Por Rocío Olmos de Aguilera

Desde la zona central pareciera que todo el atractivo del norte de Chile se redujera en las coloridas flores “Patas de Guanaco” del Desierto Florido, pero lo cierto es que este lugar tiene mucho más que eso por conocer. Invitados por Sernatur Atacama, descubrimos lugares impensados, valles verdes en medio del desierto, vida subterránea andado bajo nuestros pies, animales exóticos y personas con más de alguna buena historia por contar.

La jornada partió directo del aeropuerto Desierto de Atacama, distante apenas a una hora de vuelo desde Santiago, de ahí nos movemos hasta la Provincia de Chañaral. Desde allí hacia 30 km al norte se encuentra situada el famoso Parque Nacional de Pan de Azúcar, ubicado en el sector costero de la Región de Atacama y tomando una parte de la Región de Antofagasta .

El camino es desértico, rocoso y la tierra se presenta bajo distintas tonalidades debido a los minerales que se encuentran en el suelo. La vegetación abunda gradualmente hacia la costa y distintos tipos de cactus se vislumbran al lado de la carretera, junto al borde costero que refresca la resequedad del camino.

A 10 kilómetros de la entrada del parque, se encuentra la Caleta Pan de Azúcar, donde también se ubica el
Centro de Información Ambiental. Al llegar nos encontramos con un conjunto de restaurantes, que ofrecen una carta rica en mariscos y delicias del mar recién extraídas por los pescadores del lugar.

Entramos a comer al restaurante “El Changuito”, un lugar de ambiente cálido y con las mesas ordenadas para que sus comensales puedan comer mirando el mar. Su dueña, Paulina Cisternas, nos habla sobre los inicios de este lugar y como en un comienzo todo esto era un puerto de extracción de cobre. También nos cuenta sobre sus labores como Jueza de Mar de la caleta, un título concedido por la Armada, cuya labor es otorgar permisos a  pescadores para salir a altamar, según la intensidad del oleaje.

La caleta es pequeña y las pocas casas del lugar pertenecen a los pescadores y los trabajadores de los restaurantes que viven del turismo. La gente es amable y su presencia denota un ritmo distinto, pausado y sereno, donde el transcurrir del tiempo no pareciera tener tanta relevancia como pasa en el capital del país.

Hace no tanto tiempo el panorama era distinto; el aluvión del 2015 destruyó el camino del sector, afeó el entorno de los restoranes, arrasó embarcaciones e infraestructura, dejando a la caleta y su gente desprovista de todo lo que habían construido, sin embargo la pequeña comunidad de Pan de Azúcar, se las arregló para levantar todo otra vez, sin doblegar su energía ni entusiasmo.  

A un costado de la caleta se encuentran las embarcaciones de pesca y los botes que llevan a los turistas a dar una vuelta alrededor de la Isla Pan de Azúcar, un imponente macizo de piedra que alberga a la fauna del sector: pingüinos de Humboldt, lobos de un pelo, chungungos y distintos tipos de aves marinas. Por más de una hora contemplamos las estructuras rocosas, que con sus texturas y colores, pintan una verdadera obra de arte sobre el mar, mientras bancos de medusas se mueven bajo nuestro bote. Como siempre, el aire marino cumple un rol purificador y la experiencia de estar mar adentro a miles de kilómetros de la urbanización, es enormemente enriquecedor.

De vuelta emprendemos rumbo hacia parque, para recorrer alguno de los senderos disponibles: Sendero Mirador, Sendero vehicular Las Lomitas, Sendero Aguada Los Sapos y Sendero Quebrada del Castillo, uno de ellos nos llevarán al Mirador Pan de Azúcar, un lugar que promete una  panorámica hipnotizante de la Isla y los alrededores. En el camino aprendemos sobre los distintos tipos de cactus del lugar, en su mayoría xerofíticos; especies adaptadas a la falta de agua. Hay más de 20 especies en el Parque y su existencia es posible gracias a la presencia de neblinas costeras o camanchacas que ayudan a proliferación de vegetación.

La familia de las cactáceas son predominantes, algunas de las cuales forman comunidades casi puras, destacando Copiapoa grandiflora, Copiapoa columna alba, Copiapoa longistaminea y Copiapoa lauii. Nos llama la atención la “Cinerea columna alba”, una planta globosa-cilíndrica armada de espinos, con una leve inclinación hacia el norte. José Luis Gutiérrez, guardaparque del lugar, nos explica que la inclinación de la planta es debido a que en la parte superior de su estructura posee las células que le ayudarán a desarrollar su crecimiento y por lo tanto su inclinación apunta en dirección a la salida del sol.

La fauna no se queda atrás. El parque alberga una de las mayores poblaciones de guanacos del país y las especies que habitan el parque pueden dividirse entre los que viven al interior del parque y las que viven en la costa. Entre las primeras se encuentran distintos roedores,zorro culpeo y algunos reptiles. Además, aves como cóndores y cernícalos.

Entre el 2016 y 2017 se invirtieron más de $360 millones en el parque y actualmente cuenta con un sin fin de actividades para los turistas; trekking, navegación, ciclismo, senderos inclusivos con descripciones y guías escritas en braille. El mayor propósito del Parque Nacional Pan de Azúcar es la protección de la biodiversidad, que en conjunto a los otros parques protegidos por la CONAF;Parque Nacional Llanos de Challe y el Parque Nacional Nevado de Tres Cruces, albergan a un 40% de las especies en protección.

Visitar estos parques es sin duda una experiencia única y enriquecedora, ya que nos invita a entrar a una atmósfera distinta a la que estamos acostumbrados, permitiéndonos apreciar en primera persona la vida silvestre y las distintas especies de la flora y fauna de Chile.  

Al recorrer estos parques, además, estamos ayudando a estimular el foco y cuidado de la preservación del lugar, cuya misión es proteger el ecosistema y biodiversidad de la región de Atacama, tarea que no se hace del todo fácil ante el poder empresarial del sector privado que atentar con nuestros paraísos naturales.

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