Recorriendo Atacama Parte 2: Los encantos de los Olivos Centenarios

Tras una primera crónica de un viaje por el Parque Nacional Pan de Azúcar en Atacama, ahora nos sumergimos en los rincones más verdes de la región: una visita al Valle del Huasco donde conoceremos los olivos más antiguos de Chile y los sabores que hacen de este valle uno de los destinos inolvidables del norte de Chile. 

Por Rocío Olmos de Aguilera 

Luego de haber conocido los maravillosos paisajes del Parque Pan de Azúcar, nos preparamos para emprender un nuevo largo viaje hacia la zona sur de Atacama.

Con más de 6 horas de viajes y casi sin ideas para lograr acomodarse en el asiento del bus, llegamos a la comuna de Huasco. Esta localidad es una ciudad portuaria y como es de esperar, se respira un poderoso olor a mar, que junto con oler a libertad o inspiración como dirían los poetas,  huele a una mezcla entre sal y vida.

Nuestro primer destino es hacia Huasco Bajo para conocer la ruta de los Olivos Centenarios, un lugar donde se albergan más de 600 árboles de olivo entre 150 a 400 años de antigüedad.

Luego de haber recorrido los desérticos paisajes de la zona, es impresionante ver cómo en medio de uno de los lugares más áridos de Chile, comience a asomarse sectores de abundante vegetación, haciéndose presente distintos tipos de árboles y plantas.

El clima del lugar lo han comparado con zonas del mediterráneo, haciendo que la adaptación de los campos de olivo sea perfecta para la producción.

Llegamos por un camino de tierra que nos acerca a la ruralidad de un paraje verde y agrícola, hasta una casa de campo con un prominente ante jardín, donde miles de pequeños detalles no dejan enfocar la atención en un sola cosa.

Diferentes tipos de plantas, bellos cactus, gallinas, pollitos, perros y gatos se reparten por el lugar, además de un par de niños jugando en un columpio que cuelga a la sombra de árbol. Una escena campestre que nos recoge el alma en un aire hogareño y nostálgico. 

Entre medio de las ramas que se mecen y elementos propios del trabajo del campo, se vislumbran unos enormes barriles de madera que hace muchos años fueron usados para almacenar las aceite de oliva.

Nos recibe con una sonrisa, Daisy Rojas, quien junto a su familia, son los anfitriones y mayores productores del cultivo de olivo artesanal.

¿Cómo partió todo? la historia se remonta hacia la época colonial, cuando Pedro de Valdivia, tratando de apaciguar las diferencias entre los invasores y los pueblos originarios del lugar, les trae de regalo a los diaguitas, árboles de palma y olivos como un presente en gesto de buena fé. Ahí nacerían los primeros olivos de Chile cuyos frutos posteriormente, se repartirían por el país.

Los conocimientos de Daisy son un compilado de aprendizajes traspasada de generación en generación. Don Francisco Rojas, el abuelo de Daisy, fue el primero en poner en práctica la venta de aceitunas, llevando en el año 1925 los primeros kilos a Vallenar, Coquimbo, Valparaíso y Santiago.

Desde ese entonces tanto su comercialización como atractivo histórico, ha atraído a cientos de turistas y estudiosos de todas partes del mundo que se acercan a conocer este legado que ha hecho de Huasco bajo un lugar muy especial.

En cuanto a los procesos, Daisy tiene una visión romántica. No utiliza maquinarias industriales para los procesos de producción porque encuentra que le quitan virtudes al producto final, y además no necesita producir más de lo que tiene. Extrae el aceite de los frutos a través de la molienda en piedra y prensado en frío, método que ayuda a conservar la pureza del fruto, extrayendo lo mejor de su sabor. El proceso de fermentación es a mano sin la utilización de químicos para acelerar la producción. El mundo de las aceitunas es tan variado y distinto como las cepas del vino, cada una posee cuerpos y aromas distintos, así como también, propiedades para la salud.

El campo de los Olivos Centenarios es extenso y recorrerlo es como entrar en otro tiempo y dimensión. Su tupido follaje y firmes troncos en algún momento fueron utilizados como deslindes por los antiguos terratenientes con  la idea de separar sus propiedades y proteger sus cultivos, es por eso que los árboles fronterizos que demarcan el terreno son los más antiguos. Daisy nos enseña a reconocer la antigüedad de los ejemplares a través de las torceduras del tronco. Cada giro en el tronco significa un recorrido de aproximadamente 100 años.

Además de hablarnos de los saberes prácticos de la producción de olivo, Daisy nos cuenta sobre su simbolismo a través de la historia. La hoja de olivo desde tiempos inmemoriales se ha utilizado como un símbolo de paz. En la biblia hay cientos de referencias que aluden a la esperanza, prosperidad y resurrección. En tanto la antigua Roma y Grecia, significa la transferencia del poder y se utilizaba para coronar a los campeones, ya que era un símbolo de victoria, poder y riqueza. Simbologías que se mantienen hasta hoy como por ejemplo en la insignia de los Juegos Olímpicos.

En pocas palabras, conocer y recorrer los secretos de Huasco Bajo es una experiencia única, que nos ayudan a conectar con nuestras raíces y tradiciones, por sobre todo, con la naturaleza y la vida rural del norte de Chile.

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