María Griselda Hinojosa, la copiapina que se convirtió en la primera farmacéutica de Chile

Una olvidada pionera de la ciencia y las reivindicaciones de la mujer para acceder a estudiar e la copiapina María Griselda Hinojosa Flores, quien se convirtió en la primera farmacéutica de Chile en 1899, y quien además fue parte del primer grupo de mujeres profesionales del país. 

Por Víctor Munita

En Copiapó el 20 de abril de 1875 ó 77 nacía en Chile María Griselda Hinojosa Flores. El 4 de diciembre de 1899, recibe el título de Farmacéutica en la Universidad de Chile, siendo  la primera mujer chilena en concluir dichos estudios.

El título antes era entregado por El Protomedicato (Tribunal que reconocía la suficiencia de los futuros médicos y concedía las licencias necesarias para el ejercicio de dicha facultad) siendo Grafira Vargas quien obtuvo de esta manera su título de farmacéutica en 1867, en tanto que el primer profesional farmacéutico diplomado por la Universidad de Chile fue don José Benito Vargas, que se tituló el 11 de mayo de 1844. Griselda, entonces, es la primera mujer farmacéutica con título universitario de Chile; siendo una de las tres mujeres admitidas en el Liceo de Hombres para seguir el curso superior de Ciencias Naturales mediante el Estatuto de 1879 y el replanteamiento de la misión universitaria que abría las puertas a la mujeres que entre ellas se encontraban las médicas Eloísa Díaz (1886) y Ernestina Pérez (1887) y las abogadas Matilde Throup (1892) y Matilde Brandau (1898). María Griselda tenía el pelo y los ojos color de claro con gruesos anteojos; escribía cartas, versos y reflexiones feministas.

Su vida fue muy conservadora y católica, pero con el paso de los años se convirtió en liberal, agnóstica, radical, librepensadora. Ejerció su profesión en la Botica y Droguería Copiapó hasta 1909, y en la Farmacia Manuel Antonio Matta, ubicada en la avenida homónima en Santiago, de propiedad de ella y de su marido.

Griselda, la olvidada:

*En el libro “Griselda… la olvidada”, de Raúl Álvarez V. y Enriqueta Flores A. se relata la historia, ubicando al personaje en su interesante vida profesional y entorno, siendo ella libre pensadora, positivista y racionalista. Según los autores se destacó por escribir interesantes crónicas de su época y poesías tanto al amor como al desamor.

Griselda fue la cuarta hija del matrimonio formado por Pablo y Mercedes y nació el martes 20 de abril de 1875 en Copiapó. Pero no fue hasta dos años después, en 1877 que los señores Aníbal Pinto y Miguel Luis Amunátegui recién establecieron un decreto para que Griselda pudiese forjar un camino hasta ahora para ella desconocido. En éste “se considera que conviene estimular a las mujeres a que hagan estudios serios y sólidos; que ellas pueden ejercer con ventaja alguna de las profesiones denominadas científicas; que importa facilitarles los medios de subsistencia para sí mismas” y por lo tanto “se declara que las mujeres deben ser admitidas a rendir exámenes validos para obtener títulos profesionales, con tal que se sometan, para ello, a las mismas disposiciones a que están sujetos los hombres”.

En el registro histórico de “Griselda… la olvidada” se da cuenta de su paso universitario que no estuvo exento de tropiezos como detalla respecto de la etapa final de la formación: “Siendo la Química su asignatura predilecta, tuvo la mala fortuna que cuando se presentó a la demostración práctica de por los menos seis operaciones químicas y farmacéuticas, fracaso en su presentación de operaciones químicas, que consistían en la obtención del principio activo del natri, por fallas en el equipo montado por ella. Y por este motivo ella se tituló después que sus compañeros de curso”.

María Griselda luego se destacó como una sólida profesional en Copiapó y en 1900, formó sociedad con Percival Rojas para liderar la “Botica y droguería Copiapó”, donde su empleador en un gesto único, publicó en los diarios de la ciudad que su establecimiento “está rejentado por la inteligente y competente farmacéutica Srta. María Griselda Hinojosa Flores. Y ya en esa época ella se autodefine como Farmacéutico Químico, anticipándose en medio siglo a la actual denominación.

De acuerdo a lo publicado por los autores “perteneció Griselda a esa sacrificada falange de la antigua profesión en que el farmacéutico lo era todo. Su tiempo fue el del sacerdocio, en que primera estaba la prestación del servicio, sin importar la hora ni la ganancia. De día y de noche, la puerta abierta para atender al enfermo o dar la indicación precisa. Siempre de turno en la trasbotica, entre buretas, potes, muflas, morteros, pipetas, pociones, obleas y píldoras. Vestida Griselda siempre de blanco, dispuesta a aplicar lo aprendido y entregada por entero a su misión, afanándose en la preparación de jarabes, pomadas o supositorios; cautelando las dosis del cianuro de potasio, del cobre, del plomo laminado y el alumbre de hierro para ensayos y análisis; ciñéndose estrictamente a las prescripciones médicas, permanece 10 años como regente”.

Su tesis de título:

Contribución al estudio del Solanum Tomatillo (Natri) que es un arbusto que pertenece al mismo género que la patata. Las flores son semejantes a la de la patata. Es natural de América del Sur, perenne y tiene flores de color azul de 25 mm de diámetro con el centro amarillo. Su fruto es una baya púrpura venenosa muy pequeña. Las hojas son ovales y crece silvestre en Chile, Perú y Argentina. El natre como planta medicinal es utilizado para fiebre; dolor de cabeza; diabetes mellitus no insulina requirente.

 

Fuentes:

– http://www.historia.uchile.cl

– * http://www.quimica.uchile.cl/nuestras-primeras-profesionales/

– http://www.chanarcillo.cl/articulos_ver.php?id=11603

– https://fr.toluna.com/opinions/2477437/Efemrides-interesantes-Amalia-Ercoli-Finzi-entre-otras

– http://www.viveroelpellin.cl/index.php/arbustos-nativos/natre-detail

 

 

 

 

 

Un comentario

  1. extraordinaria mujer, destacada en una época en que las mujeres prácticamente no tenían oportunidades de estudiar y menos convertirse en profesionales universitarias, creo que existe una ingratitud de parte de los chilenos al no recordarla y especialmente a la ciudad de Copiapó que la vio nacer, por lo menos darle su nombre a una de sus calles. Chile y su ingratitud.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *