El Museo Mineralógico: entre el patrimonio minero, el futuro y la historia de Atacama

Por décadas el Museo Mineralógico de Copiapó (MMC) ha sido un símbolo para la ciudad y, para los turistas, toda una atracción producto del gran número de minerales de gran perfección que allí se exhiben. Su abrupto cierre producto del aluvión del 2015, caló hondo en la sociedad copiapina que constantemente se preguntaba acerca de su reapertura, la cual al fin ocurrirá este próximo 27 de junio del 2019. Aquí revisamos algunos de los aspectos menos destacados de este importante sitio atacameño.

Por Miguel Cáceres / Fotos: Archivo Museo Mineralógico 

Con el tiempo, la figura del MMC ha sido relegada a prácticamente una mera colección de “muchas piedras bonitas”, sin embargo, su propia trayectoria, de más de 170 años, lo hace sumamente valioso desde el punto de vista histórico, así como también, desde la perspectiva turística, agregando un sitio más al circuito urbano de Copiapó, pero más importante aún, un elemento que está directamente relacionado con la identidad minera de la zona, por ende, parte del Patrimonio Minero local, acompañado de un valor (geo)patrimonial dada la calidad de exhibición. Aquellos elementos, no han sido considerados/integrados apropiadamente, siendo una oportunidad de desarrollo económico desde el punto de vista turístico o recreacional.

Patrimonio Minero

El Patrimonio Minero ha sido muy bullado en el último tiempo, sin embargo, pocos saben a qué exactamente se refieren cuando hablan de este. Aquel, no son solo las ruinas de antiguas minas y sus socavones, sino que todo aquello que está directa o indirectamente relacionado con la actividad minera, tangible o intangible; es la historia de los pueblos que sucesivamente vienen utilizando las materias primas minerales y, por tanto, es parte de la historia de la humanidad, logrando tener varios alcances: históricos, sociales, económicos, educativos, culturales y de ocio, por lo que es relevante tomar conciencia de su conservación y de su aprovechamiento como recurso turístico.

La conservación del Patrimonio Minero logra reflejar la identidad de las comunidades mineras, por lo que se trata de algo que está enraizado en la idiosincrasia de las personas, siendo Atacama una zona minera, esto adquiere una particular dimensión (Cáceres, 2011). Desde el punto de vista social, se debe dar soluciones alternativas al momento del cierre de faenas debido al desempleo que se genera. Una recolocación parcial de los trabajadores como guías, podría mantener el hilo social.

Por el lado económico, la conservación se sustenta en que el Patrimonio Minero puede verse como opción de desarrollo de visitas a terreno con fines educativos o de esparcimiento, las cuales, a veces, pueden generar más ingresos que la misma actividad minera. La conservación del patrimonio genera beneficios directos (inversiones de infraestructura y entorno, mano de obra, etc.) e indirectos (turismo, desarrollo local, etc.).

Finalmente, desde la perspectiva educacional, cultural y de ocio, existe una amplia gama de oportunidades, debido a que la actividad minera puede entregar múltiples posibilidades didácticas (relación con el medio natural, impacto ambiental, historia local/regional, economía regional/nacional, etc.). Por otro lado, la demanda por turismo de intereses especiales (cultural, ecológico, geológico, etc.) aumenta cada año, por lo que la explotación de antiguos centros mineros como destinos turísticos, es una opción totalmente viable y que en la Provincia de Copiapó debe ser mejor aprovechada.

El Museo Mineralógico como Patrimonio Minero y Geológico

La misión original de la colección que alberga el MMC era la conservación y estudio de las especies minerales presentes en los distintos yacimientos repartidos por la región (y fuera de ella), de manera de tener un mejor entendimiento y, por ende, gatillar un progreso de esta industria (El Copiapino, 14 de junio de 1846). Desde sus comienzos, las muestras fueron aportadas por mineros y la comunidad en general, superando actualmente los 10.000 ejemplares, los cuales provienen de distintos lugares alrededor del mundo, pero principalmente de Chile y en específico, de la región de Atacama y más aún, de yacimientos que tienen una relevancia para la zona y el país (El Salvador, Candelaria, Chuquicamata, etc.) u otros que la tuvieron en su momento y que hoy se hallan paralizados (Chañarcillo, Potrerillos, etc.). En otras palabras, el MMC está directamente relacionado con la historia del norte del país, con la actividad minera y la identidad de Atacama y sus habitantes, debiéndose considerar parte del Patrimonio Minero de la zona, teniendo la ventaja de que no hay que salir de la ciudad para conocerlo.

La importancia que el MMC tiene va mas allá de un valor económico, es una institución que inicia su historia en 1846, periodo en el que ha logrado reunir minerales con tal perfección, rareza o importancia a nivel mundial que deben ser considerados como (geo)patrimoniales (ej: rosicler de plata de Chañarcillo, varios tipos de meteoritos, cristales de atacamita de mina La Farola, cobre nativo y cuprita de Potrerillos, etc., por nombrar algunos a nivel nacional). Esto hace que el MMC logre ser una colección mineralógica de elevada calidad, con un alto valor (geo)patrimonial intrínseco y que no ha sido aprovechado hasta la fecha (Cáceres, 2018).

Mas allá de una mera colección de minerales

Pese a la diversidad de elementos geológicos (geodiversidad) que la región presenta y de su tradición minera, poco se ha realizado en torno de su real valoración y alcances. Ambos, continúan siendo temas ajenos para la mayoría de la sociedad y su potencial para su inclusión en actividades económicas como el turismo (geoturismo) no ha sido aprovechado, esto último es significativo para Atacama, donde el vaivén del precio de los metales arrastra la paralización de mineras y la cesantía de cientos de personas, por ende, optar por alternativas al clásico turismo de sol y arena puede llegar a ser una opción importante de ingresos en momentos de disminución de los precios de los metales (Cáceres, 2011) y/o, para diversificar el relato turístico.

Antigua fotografía del Museo Mineralógico de la UDA.

La inclusión del MMC en circuitos turísticos no sólo aumenta el escaso número de atracciones en el alicaído radio urbano de Copiapó, sino que refuerza la identidad minera de la zona, además de poner en valor la historia local. Por lo tanto, MMC debe ser dejado de ver como una mera colección mineralógica, sino que como uno de los mejores y más antiguos exponentes del patrimonio geológico y minero del país. Así también, al diversificarse (siempre ligado a la mineralogía), las opciones de temáticas a desarrollar son múltiples: histórico, geológico, económico, etc., lo que le otorgaría valor agregado a la institución. Esto, no necesariamente debe ser realizado por el museo en sí, sino que, por cualquier persona dentro de la comunidad, lo importante es que la relación museo-sociedad no solo no se pierda, sino que aumente.

Estas vitrinas se perdieron tras el aluvión del 2015. Archivo Museo Mineralógico.

Ad portas de su reapertura, los copiapinos están llamados a ensalzar esta institución a lo que otrora la caracterizó, a difundirla, visitarla, cuidarla y continuar alimentándola de ejemplares, después de todo, representa parte de nuestra identidad, no aquella de la gran minería, sino de esa que nos relatan los abuelos, de la que se conversa en la plaza, en las bocaminas y en los distintos asientos mineros repartidos a lo largo de la región.

Referencias

Caceres, M. 2011. Introducción al Patrimonio Minero de la provincia de Copiapó: oportunidad de turismo de intereses especiales. I Simposio de Geoparques y Geoturismo en Chile, pp. 30-33.

Cáceres, M. 2018. El Museo Mineralógico de la Universidad de Atacama (Copiapó): uno de los exponentes más antiguos el patrimonio geológico mueble de Chile. Actas XV Congreso Geológico Chileno, pp. 103-106.

 

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *