Eclipse Solar total: Cuando el Sol y la Luna desnuden a región de Atacama

En la siguiente columna Luis Vicencio, experto en turismo, nos da algunas apreciaciones de lo que significa el eclipse de este 2 de julio para las comunidades y la experiencia de los visitantes a la zona, comparando en varios aspectos con lo ocurrido en Estados Unidos el 2017, «uno de los máximos problemas será nuestro propio comportamiento, nuestra limpieza y educación», nos dice el columnista en el siguiente texto.

Luis Vicencio

Es un deber felicitar a las persona y organizaciones que asumieron las labores educativas y de divulgación de la ciencia en este evento, validando el llamado de alerta se hizo en este mismo espacio en agosto del 2018 y que daba cuenta sobre cómo en Atacama aún no se apreciaban acciones en respuesta a los desafíos que este eclipse solar total trae consigo. Han cumplido una labor fantástica en colegios, clubes de adulto mayor y otras organizaciones y hoy lo siguen haciendo y esperamos sea así por mucho tiempo. Con su intervención han permitido que la curiosidad por los misterios del universo y la ciencia se abra espacio entre tanta información de dudosa rigurosidad que hoy circula. Me saco el sombrero ante ellos.

Entrando ya en el ámbito turístico, este eclipse es una buena prueba de como responderemos como región y país ante un evento de convocatoria mundial. Sin duda que organizar a este nivel es altamente complejo por los múltiples factores que lo condicionan y por supuesto por los recursos limitados (no mencionaremos que increíblemente en otras regiones autoridades de gobierno y alcaldes trabajan en forma coordinada respecto al tema, no, no lo diremos) lo que de paso ha hecho que no sea el “fin de semana del eclipse” sino el solamente ”el día del eclipse”.

La primera prueba a la que hacemos alusión es un examen a nuestra región, en lo organizativo y en la gestión de los recursos (como siempre escasos), que puede ser un indicador del real interés que existe por el desarrollo turístico local, bandera tan de moda en los medios de comunicación, sobretodo en el discurso de las autoridades regionales.

También es una prueba a nuestro manejo como anfitriones, en la hospitalidad y capacidad de satisfacer requerimientos de los visitantes, en cómo nos relacionaremos con ellos, la idea es que el turista vuelva ¿no? Sobreprecios y otros factores no ayudan demasiado.

Si bien hasta la fecha diversas personas de la provincia del Huasco han manifestado problemas de comunicación con los organizadores, desconocimiento del programa eclipse y bastantes dudas por algunas asignaciones con vaivenes en los cupos de artesanías y comidas que integran los stand de los campamentos, lo que sin duda marcará el éxito del evento será la cantidad de personas que asistan versus los recursos disponibles, pues más allá de las estadísticas en el aumento de vuelos y frecuencia de itinerario de buses, los viajes particulares marcarán la diferencia y en esto no hay demasiada planificación que resista.

La experiencia del año 2017 en el mismo evento, en pequeños pueblos de Estados Unidos (equivalente hoy a lo que puede ser Domeyko) indica que colapsaron las vías de acceso y salida de vehículos, que se cae la conectividad de telefonía y datos (todos quieren llamar a sus conocidos y transmitir en vivo el momento épico), que se agota el combustible, el agua embotellada, etc. Esto con todo y lo organizado que son los gringos.

Embotellamiento en Estados Unidos para ver el eclipse del 2017.

La segunda prueba es como chilenos, turistas internos, quienes son el grueso de visitantes que tendremos. El turista extranjero que gusta de este tipo de eventos no es el problema, en general, tienen súper claro qué hacer, cómo comportarse y como decía un conocido amigo guía de atacama “si un gringo ve un letrero que dice no pasar, no pasa… para el chileno ese mismo letrero es como si dijera venga pase”.

Entonces, uno de los máximos problemas será nuestro propio comportamiento, nuestra limpieza y educación. De ahí los llamados a un eclipse sin basura a los que fuertemente hay que sumar el llamado cuidar las zonas de latencia del desierto florido, no hay estudio de capacidad de carga que soporte cientos de observadores pisoteando las zonas de floración.

Las autoridades han organizado los campamentos con múltiples servicios, baños, comida, lugares de reciclaje, entretención para niños, con la idea de congregar la gran afluencia en sectores acotados y así evitar a los observadores descolgados, aunque evidentemente todo tiene un límite. A lo largo de la franja de observación del fenómeno, que recorre toda la berma de la ruta 5 del sector, carabineros advierte que no permitirá aparcar (multas de por medio).

Recomendamos entonces planifique bien su viaje, cargue combustible, lleve agua, bloqueador, sus lentes ISO 12312-2 y mejor si puede abastecerse antes de su viaje de todo lo necesario, ármese de paciencia y que tenga una linda experiencia, nos vemos en La Araucanía-Los Lagos en Diciembre del 2020.

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