Cerro La Cruz: un ausente del patrimonio regional

Cerro La Cruz: un ausente del patrimonio regional

Por José Vega / Edición David Ortiz

Más de alguno de nosotros y nosotras ha subido a este emblemático cerro, ya sea para hacer un poco de deporte, fotografiar el paisaje, encontrar un espacio de silencio o simplemente subir a la cima donde en el tope encontramos la icónica y famosa cruz por la que es conocido esta formación geológica. Sin embargo, se da el caso de que que son pocos conocen la historia del “Cerro la Cruz” y que es uno de los grandes ausente del patrimonio regional que las autoridades dicen tanto defender.

En Revista Tierra Cultah nos propusimos develar algunos aspectos de este cerro que es tan característico del valle de Copiapó, que lo era ya desde tiempos precolombinos. Descubrimos, sin querer, que en el Museo Regional, en la Biblioteca Pública y otras instituciones no es mucho lo que se sabe del lugar donde el Padre Negro instaló la cruz que todos y todas en la ciudad conocen y en donde además se lanzan fuegos artificiales en año nuevo.

El Cerro

El nombre original del Cerro la Cruz es “Chanchoquín” que significa guardianes de los valles. Estos cerros o “Apus”, llamados por los antiguos, tienen una real importancia económica y mística, esto porque forma una cadena de cerros metalíferos,dado que poseen gran cantidad metales preciosos que hay en sus entrañas. De estos cerros se obtienen los metales mediante tratamientos adecuados tales como el cobre, el hierro, el aluminio, el manganeso, el plomo y el zinc, oro, plata, etc. Un aspecto que ya era conocido desde tiempos precolombinos. También existe otro cerro Chanchoquin en el Valle del Huasco.

Uno de los hitos más llamativos del Cerro Chanchoquín es que los Incas fueron los primeros que llegaron al lugar para instalarse frente a la actual calle Talcahuano. Quizás por ello, el cerro Chanchoquín se conectaba con un desconocido ramal del camino del Inca, que recordemos daba conectividad al imperio incaico. Este tramo de camino que llegaba hasta el pueblo de Inca de Oro. Lamentablemente casi no queda huella de esta, ya que ha sido destruida.

Ya en tiempos de la invasión española, los primeros mineros copiapinos llegaron hasta las faldas de estos cerros y construyeron sus casas con características típicas de los pirquineros que poseen características similares, apreciables hasta el día de hoy cuando uno recorre los sectores de Borgoño, Lautaro, Avenida Chanchoquín y los faldeos del cerro que dan hacia el sector de Cartavío.

Consultado por Tierra Cultah, el escritor copiapino Alejandro Aracena, señaló que tiempo después de la fundación de Copiapó en el sector donde hoy se ubica la Población Cartavío, se usó como cementerio el área que corresponde al lugar en donde está hoy Inacap hasta las faldas del cerro, por lo que es común que cuando se hacen construcciones en el sector se hallen restos humanos. Posteriormente, y por decreto de Manuel Antonio Matta, el cementerio fue trasladado hasta su ubicación actual. Éstos terrenos fueron donados por Luis Flores quien en los años 40’ del siglo XIX era un rico empresario minero de la zona, y de quien hoy lleva el nombre una avenida en la ciudad.

Aracena hace mención también que en el Cerro Chanchoquín además se realizaban faenas mineras de los cuales antiguos piques mineros que se conservan hasta el día de hoy. Y que entre los relatos de los vecinos, es común que se mencione el hecho de escuchar barretones golpeando rocas en la noche, como si alguien trabajara el pirquén buscando minerales, una leyenda urbana que se mantiene intacta, sobre todo en la zona de Cartavío.

Otro dato interesante, es que José Joaquín Vallejos deseaba ser enterrado a los pies del cerro Chanchoquin ya que a su juicio era un sitio mágico para que descansara cualquier atacameño, cosa que finalmente no se concretó porque sus restos fueron inhumados en el actual cementerio municipal, que ya estaba en funcionamiento al morir el insigne escritor y periodista copiapino.

Padre Negro

No obstante estas historias, la principal razón por la que todos conocen al cerro La Cruz, es la historia que lo liga con el sacerdote colombiano de la orden jesuita, Crisógono Sierra y Velásquez, conocido popularmente como “el Padre Negro”. Según cuenta la leyenda popular, este religioso predijo que la ciudad sería amenazada por una gran inundación, y el pueblo de Copiapó desaparecería bajo las aguas, pero las personas que se salvarían serían los que alcanzaron la cima del cerro Chanchoquín.

Fue precisamente este jesuita, quién inició el trabajo de la construcción de la escalera y los descansos del lugar. La idea del Padre Negro era crear una red de cruces que sirvieran al peregrino a realizar un viaje interior, una ruta mística para acercarse a Dios recorriendo un tramo diseñado por él mismo en nuestra zona.

Según registros de lo que contaban antiguos pobladores del cerro sobre la construcción de las obras características de este, que el Padre Negro, juntaba los materiales y organizaba los trabajos. El cemento, la arena, el ripio y el agua fueron acarreados por los vecinos hasta la cumbre, pero lo que se hacía más difícil fue llegar con los rieles de fierro hasta la cumbre para dar forma a la cruz característica del lugar. Los mismos ferroviarios fueron la mano de Obra para construir la estructura de concreto.

A pesar de que en Tierra Cultah buscamos añadir y complementar con más información sobre la historia de este cerro ni el Museo regional, ni la Biblioteca publica de Copiapó encontramos una mayores antecedentes para completar los conocimientos sobre el cerro Chanchoquín.

La remodelación pendiente

Hoy las instalaciones del cerro La Cruz no lucen de la mejor manera. Esto pese a que en mayo del 2010 se dio a conocer un proyecto 100_3061puesto en marcha por el Ministerio de Bienes Nacionales y la municipalidad de Copiapó, que subscribieron un convenio a fin de realizar un trabajo de mejoramiento urbanístico del cerro, y de este modo contribuir a una mejor calidad de vida de la ciudad, creando nuevos espacios de esparcimiento, entretención y resaltando aspectos de la identidad e historia de la ciudad.

En ese entonces se prometieron mejoras en el acceso tanto peatonal como vehicular, un teleférico, para potenciar la atracción turística para la ciudad. Además se busca que el cerro de la Cruz pueda convertirse en el gran mirador de Copiapó, con lugares para que las personas pudiesen compartir. Junto con ello se planteó la creción de un museo minero con el fin de dar a conocer una parte importante de la minería del país, esto con la intención de crear un nuevo polo de atracción turística.

En esa ocasión el Alcalde Maglio Cicardini declaró al Diario de Atacama que “Queremos recuperar el patrimonio arquitectónico y las tradiciones de la comuna, estas iniciativas se transforman en proyectos cuando comienzan a concretarse los convenios y hoy el primer paso lo dimos con el Ministerio de Bienes Nacionales para hacernos cargo del lugar”.

No obstante este anuncio, la remodelación prometida sigue intacta hasta el día de hoy en el cerro Chanchoquín, no se suman datos a la interesante historia cultural y cada día se deteriora un poco más, pese a colindar con uno de los sectores históricos mejor conservados de la ciudad, y se trasforma así en uno de grandes ausentes del Patrimonio Regional.

Pero no sólo eso, pese a que el antiguo plan “Quiero Mi Barrio” realizó mejoramientos en los barrios aledaños al cerro Chanchoquín, quedaron pendientes las obras de integración del cerro a modo de parque al resto de la ciudad, cosa que aún no se realiza. Estas obras consideraban las actividades que realizan los establecimientos educacionales en sus clases de educación física y que usualmente contemplan el subir el Cerro La Cruz.

Según una columna de opinión publicada el año 2013 por César Araya Zarricueta, quien es Académico Departamento Educación Física UDA y Magíster en Ciencias de la Motricidad Humana, se señala que “desde el punto de vista del ejercicio físico y la salud, mi área, y también desde el punto de vista turístico, se presenta una gran oportunidad para desarrollar un proyecto que considere una inversión en la limpieza del acceso y un nuevo asfaltado de su recorrido, que permita el desplazamiento de corredores y ciclistas (tipo cerro San Cristóbal) pero con un “Circuito con Estaciones”, donde el usuario pueda ir monitoreando su frecuencia cardiaca a través del pulso”.

No le haga la cruz

Pese a las controversias que puede generar por los proyectos no cumplidos y quizás las instalaciones no son las mejores, el Cerro La Cruz posee la carga positiva de haber sido construido por los vecinos, y eso lo convierte en un sitio único que demuestra que las ganas de hacer cosas en conjunto, en este caso coordinados por el mítico Padre Negro, pueden traspasar generaciones y ser un ícono hasta nuestros días. Es por ello que en Tierra Cultah lo invitamos a visitar el cerro, subir sus añejos escalones y disfrutar de una de las vistas más hermosas que se pueden tener de nuestra ciudad, hacer un poco de ejercicio y quizás, quien sabe, usted se salva en caso de que se cumpla la leyenda de la desaparición de Copiapó.

Vista típica del Barrio Chanchoquín, en los faldeos del cerro.

Entrada al Cerro La Cruz, uno de los lugares más característicos del Barrio Chanchoquín en los faldeos del cerro.

One comment

  1. Estimados, el padre Franciscano Pablo Renders Heylen realizó una detallada investigación a la historia del Padre Negro, y creo que incluyó la etapa de la construcción del sendero y la Cruz. Quizás puedan recuperar dicho documento en la casa parroquial de la capilla Nuestra Señora de los Ángeles (Fernando de Aguirre 1114)

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