Copiapó: De tanto mirar la historia, ¿podría pasar a ser historia? (Opinión)

Por Víctor Munita Fritis

“…es una ciudad poco agradable. Cada cual parece no tener más objeto que uno: ganar dinero y marcharse de allí lo más pronto posible. Casi todos los habitantes se ocupan en minas y no se oye hablar otra cosa que minas y minerales. Los objetos de primera necesidad son todos ellos muy caros…”

 CHARLES DARWIN/ HIDROFOBIA/ CAPÍTULO XVI/ VIAJE DE UN NATURALISTA ALREDEDOR DEL MUNDO

 Para Roberto Bolaño, Copiapó, es un lugar  para comer empanadas en el poema Los Neochilenos[1], a orillas del río homónimo con Pancho Ferri. Para otros es el inicio de la historia de Chile[2] con la llegada y toma de posesión del Reino, por parte de Pedro de Valdivia y su empresa, asunto que no es para sentirse orgulloso ante las destructivas acciones sobre las etnias. Sin embargo, la historia se puede reescribir,  analizar, reinterpretar, pero no cambiar como hecho del pasado.

Aquí nació el compañero de dormitorio de Neruda cuando estaba en el Pedagógico, Romeo Murga; también el premio Nacional de literatura 1967 Salvador Reyes; el primer escritor costumbrista del siglo XIX José Joaquín Vallejo, Jotabeche; la primera mujer novelista de Chile Rosario Orrego.

Aquí habitaron los pueblos con mayor desarrollo agro-alfarero y minero de Chile Diaguita-Inka.

Copiapó, también es  también conocido por su minería y era que no, si fuimos el lugar donde se desarrolló Chile económicamente en el siglo XIX mediante el mineral de Chañarcillo, a la vez el inicio de la industrialización de Chile a través de la primera locomotora de Chile y tercera de Sudamérica[3] que financiaron los ricachos de la época; todos, regionalistas, que también gestaron la conocida revolución Constituyente de 1859 estableciendo incluso una bandera y una moneda local hecha en plata[4]. Copiapó conocido internacionalmente por el grave accidente de los 33 mineros enterrados a -700 metros.

Hoy Copiapó,  es conocida como la ciudad donde el TV tiempo dice que siempre será nubosidad matinal variando a despejado con 30°… eso sí, cuando la nombran. Otras veces, es conocida como la ciudad sin río, tema que parece ser que al resto del país poco le importa. Es un río que sólo existe teóricamente cuando enseñan Geografía en el colegio, pero del que las mineras y sobre todo las empresas agrícolas de monocultivo (uva de exportación) han consumido su cauce[5] hasta su desaparición en casi un 95%. Y no solo eso, además han controlado las napas de agua para el consumo humano de manera indiscriminada. Hoy estamos en una crisis hídrica y nada parece suceder,  son pocos los que hacen algo por este problema como la Coordinadora en Defensa del Agua. La mayoría del pueblo no opina ni dice nada, eso puede tener una clara respuesta: La población flotante y la población no local que se avecina en la ciudad por asuntos de trabajo minero que bien parece tener solo el deseo de ganar dinero, tomar sus maletas y hacer la vida en otra zona.

La minería ha causado daños severos en Copiapó. No es fácil vivir en esta tierra, como canta el poeta copiapino Fernando Rivera Lutz[6] “No cualquier animal es digno del desierto de Atacama/ no basta tener el cuero duro/la lengua larga/o ver bajo el agua en las costas del desierto /aquí para sobrevivir /requieres de otros mecanismos…/ …ha de andarse con las antenas bien paradas/perpetuarse aquí tiene su costo/efectivamente  hay que ser una alimaña…/” ¡Y vaya que sí! Pero estos daños son  mucho más allá que el geográfico y el cuerpo, que trasciende más allá de lo humano lo espiritual y el conocimiento, como por ejemplo:  Es una zona carente de instituciones de educación  artísticas, no hay crítica y estudio serio de historia, una reiteración de libros decimonónicos, ensalzamiento de personajes poco estudiados y generalmente de la élite política y económica, una pasividad dada por el poco interés y riesgo de los historiadores en Atacama.

Persisten las actitudes condescendientes y deliberadamente copionas que no enfrentan el conflicto y como sostiene Sofía Correa Sutil que “Si no se afronta el conflicto, no es historia. Es relato, es anécdota o narración, pero no es historia”[7], pero la culpa no es de ellos, es de la minería que no permite el desarrollo. Vale pensar que lo peor que se le puede heredar a un pueblo es la tradición de la riqueza minera[8] por la pereza que genera.

Un ejemplo básico es, el cuento de niños, en el cual un minero se hace rico de la noche a la mañana. El daño minero entonces, no es por ambición ni menos codicia, es simplemente, por pereza. No hay más que rocas con su engañoso brillo y sudor sangriento. [9] Necesitamos revisar aprender a estar conscientes del hacer historia si no queremos simplemente ser historia.

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[1] Los Neochilenos, poema de Roberto Bolaño, dedicado a Rodrigo Lira. Relata un viaje por  Chile y algunos países de América del Sur. Publicado en el Libro de poemas “Tres” en diciembre del año 2000 por editorial Acantilado.

[2] Ph.Dr. Cortés Lutz, Guillermo. Breve historia de Chile, para leer desde regiones; Breve Historia de

Atacama; Atacama y Copiapó en el inicio de la Historia de Chile, pág. 48-53.

[3] Álvarez Gómez, Oriel. Atacama de Plata. Editorial Sudamericana, 1979.

[4] segundaasambleaconstituyentehome.blogspot.com. “Bandera Constituyente” fondo azul con una estrella dorada en el centro y “El peso constituyente” símbolo de la descentralización por un lado aparece el valor y un escudo con la estrella y por el otro lado el nombre Copiapó con otro escudo y una estrella fundida.

[6] Rivera Lutz, Fernando. Libro “Raíz de Uno” Editorial Cinosargo, 2011.

[7] Correa Sutil, Sofía. “Un historiador no puede permitir la amnesia”, pág. 125. Del libro Las Cartas Sobre la Mesa, entrevistas de Rocinante de Faride Zerán Chelech, Editorial LOM, 2009.

[8] Mistral, Gabriela: “La Manía Minera” pág. 120 . Del libro  Gabriela Mistral 50 prosas en l Mercurio 1926 -1956. Selcción y prólogo Floridor Pérez. Editorial Aguilar , 2005.

[9] Frase de Ignacio Domeyko, sobre el trabajo de los mineros del norte.

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