Luis Albornoz, mago: “Atacama está lleno de oportunidades”

Conversamos con la mente detrás de Atacamágica, uno de los eventos de Magia más importantes de Latinoamérica y que ya alcanzó renombre mundial siendo mencionado en la revista de magia más importante de Estados Unidos. Un evento regional de clase mundial que surge de la voluntad porfiada de Luis Albornoz, que persiste en traer a los mejores exponentes de la magia hasta Copiapó, y quien nos compartió un espacio de su tiempo para hablarnos de sus proyectos y que publicamos a días de que comience una nueva versión de Atacamágica.

Por David Ortiz

¿Cómo fue el tema de estudiar la magia?

Empecé mis estudios en Chile en la academia de magia del Mago Fernando Larraín en Santiago. Él fue mi maestro. Bueno, el maestro de muchos magos que están actualmente haciendo muchas cosas por la magia y el ilusionismo en Chile. Él fue nuestro guía, nuestro maestro. Claro, también me he ido perfeccionando en distintos encuentros de magia en Latinoamérica y en Europa, donde he podido estar y ahí me he ido formando en estos congresos en magia. Pero lo principal es mi maestro Fernando Larraín.

¿Cuáles son los recuerdos que tienes del Mago Larraín y qué te queda de su chispa, de personajes como el Mago Helmut?

Don Fernando era un maestro, un crack en todo sentido. Y maestro de la vida también. Él era una persona muy sencilla, muy humilde. Yo creo que lo nos quedó marcado más de él a sus discípulos, fue toda su generosidad en la forma de transmitir el conocimiento. Creo que los que estamos vinculados a la magia actualmente, le debemos mucho a su persona. Toda esta alegría que él transmitía, pero principalmente toda esa humanidad y toda esa generosidad de fuera de los escenarios. Él era una persona muy alegre, muy cercana y siempre nos entregó todo lo que sabía.

¿Alguna anécdota que recuerdes en especial?

Hay varias. Una que siempre recuerdo, es de una de las primeras clases que tuve con él en que me dijo “Luis, ¿tú no has visto un pañuelo que dejé por aquí?”. Le dije que no, que no había visto nada y entonces hace sonar los dedos con un chasquido y aparece un pañuelo rojo de la nada, en el aire, y dice “ah bueno, para hacer este juego necesitas uno… toma, te lo regalo”. Fue muy hermoso ese momento porque mezcló la magia y estos gestos que tenía siempre. El regalarte algún juego, entregarte alguna cosa, un objeto. Ese es un recuerdo que lo tengo marcado en mis clases.

Otro momento memorable ocurrió acá en Ataca Mágica. Salíamos de las jornadas de magia ya en la noche. íbamos un grupo caminando y don Fernando como siempre formal, muy alegre, pero vestido muy elegante en su aspecto. Caminábamos por una calle cerca de la UDA, Rómulo J. Peña, y se nos adelantó. Nosotros conversábamos de la jornada y cosas de magia, cuando vimos que don Fernando caminar más y más rápido. Don Fernando avanzó un par de metros y se detuvo en una puerta, tocó el timbre y salió arrancando. Ring ring raja. Nos reímos mucho. También recuerdo una vez que estábamos en medio del congreso de magia y llegó disfrazado de ruso. Y más encima hablando en ruso. Eso lo hacía porque sí, porque se le ocurrió no más. Muy chistoso. Un crack total.

El año pasado te ganaste unos fondos concursables para llevar magia a las poblaciones. Cuéntame de eso.

Sí, fue un proyecto que se llamó Vivo Soñando. Tenía 3 partes. Una eran presentaciones de magia en juntas de vecinos. Luego una segunda con talleres de creatividad para dirigentes sociales de las mismas juntas de vecinos que visitamos. No queríamos que la intervención quedara solamente en eso. Queríamos que las presentaciones se unieran con los conceptos que se entregaban antes en los proyectos. Es un proyecto que hicimos con Adin Merlez que es sicólogo. Fue impresionante ver los resultados de una recolección de sueños de las personas. Logramos juntar una cantidad muy importante de sueños de nuestra comunidad y sentirnos recolectores de los sueños de las personas fue también una experiencia romántica, hermosa. Saber que éramos portadores de este sueño y que después los reproducimos en una cantidad de postales que reproducimos donde la gente miraba la cámara con un cartel donde anotaba su sueño. Una casa, vivir con la familia.

Cambiando de tema. Hay una evidente fuga de artistas atacameños. Un ejemplo de ello son las personas que egresan de la escuela de música y se van a Santiago, porque acá no hay conservatorios ni instituciones de músicos profesionales. ¿Cuál es tu percepción de eso?

Mira es verdad que aquí no hay una escuela de arte. Las universidades de acá no ofrecen las carreras formalmente artísticas. Ese siempre va hacer un handycap que vamos a tener. Hasta que eso no exista, va a ser muy duro llevar una actividad cultural, pero lo más importante de rescatar es que se puede hacer gestión en este sentido. Se puede hacer gestión cultural en regiones muy bien.

Yo veo que este lugar (Atacama) está lleno de oportunidades y es muy bueno también que una parte de las personas salgan a formarse afuera. Y si por ahí tienen la opción y quieren volver, pues que vuelvan. Y si no quieren no pasa nada, es igual de válido. El que vuelve es una persona que está aportando arte al mundo, al planeta, está todo bien. Para mí lo principal es que sí se puede hacer gestión cultural de calidad en regiones. Creo que ahí muchas veces nos falta una actitud más constructiva y nos sobra una actitud crítica. Se puede hacer trabajo profesional desde las regiones.

Pasemos a tu gran obra que es Atacamágica. Esta es su octava versión. En todo este tiempo ¿Cuáles son los principales cambios que tú has visto?

Hay una cercanía a la comunidad que es muy potente, o sea partíamos con galas y a pesar de estar siempre con mucho público, no pasábamos las 300 personas. Ahora en cambio nos encontramos que hacemos 5 galas mágicas con 800 personas que llenan las salas. A veces 100 a 200 personas se quedan fuera. Incluso ha ocurrido que con invitaciones que se agotan en un par de días, a veces en horas. Hay una presencia del público muy importante, pero quizás lo más relevante para mí en lo que es un cambio cualitativo es que hay una audiencia que se ha formado en torno a la magia. Sentimos que cuando las personas están en Atacama Mágica vienen a observar el espectáculo con mucho respeto y cariño. Vienen con un nivel de exigencia y expectativas muy alto, porque saben que están, o que deberían estar, frente a los mejores magos del mundo. Ante un espectáculo de nivel mundial y eso es lo que piden. Eso es lo que te exigen.

También destaco que con el tiempo se ha generado un respeto increíble. Hay una anécdota que es bien interesante, potente y que me emociona mucho. Fue cuando vino Rene Lavand, un mago argentino que le falta un brazo -Lo perdió de niño, ha vivido siempre sin un brazo- y se convirtió en el cartomago más importante en la historia de la magia. Es reconocido y admirado por ejemplor por David Coperfield que una vez dijo: “yo admiro a ese señor, yo soy fan de él”. Él va a los espectáculos de René, y haberlo tenido acá en Copiapó fue alucinante. Pero lo que me impactó fue que, si bien es muy conocido en la comunidad mágica este señor, el público copiapino -juntas de vecinos, empresarios y personas comunes- lo vino a ver con un teatro lleno totalmente. Con un silencio que había de respeto impresionante. Un público totalmente inmerso y formado en el mundo de la magia. Era súper emocionante. Era como estar una noche en Las Vegas en un espectáculo de magia del más alto nivel, con un público que también estaba a la altura, que entendía y sentía cada cosa que estaba pasando. Cada momento de esas 2 horas fue alucinante, el silencio y el respeto y la admiración que se produjo por el peso específico del artista fue increíble.

¿Cuáles son tus principales influencias más allá del mago Larrain?

Mis principales influencias están como por una parte la vida misma cotidiana , en la belleza en la maravilla de estar prácticamente en un lugar precioso que es Atacama, estar caminando en la tarde sentir el sol, de ir caminando de la casa al trabajo todos estos tiempos que nos da la ciudad que nos da vivir en una provincia, yo creo que tengo una influencia muy importante que nos da la vida cotidiana una cosa muy fuerte, pero también tengo una influencia muy potente en el mundo de la literatura como fans de Borges de Tellier el mundo de la pintura, de la música, creo que todos lados nuestra magia nuestro visón artística se va alimentando, un montón de referencias que tengo.

¿Qué le dirías a un niño que le gustaría dedicarse a la magia?

Lo mismo que me dijo don Fernando Larrain, que la magia te cambia la vida, que la magia es una disciplina hermosa, llena de belleza y profundidad, y ahora entiendo porqué don Fernando me dijo que te cambia la vida, a mí me cambió la forma de relacionarme con el mundo totalmente, quizás me acercó a algo que yo sentía desde siempre, desde muy niño y que lo volvió a despertar, no recuerdo bien qué poeta decía eso, qué poema, una reflexión que hacía en torno a la poesía, que decía que la poesía no debería dar la sensación de descubrir algo nuevo sino de recordar algo que habías olvidado y eso es la magia, a mí me lo produce.

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