La alarmante profecía del Padre Negro en Copiapó

El padre afrocolombiano llamado Crisógono Sierra y Velásquez más conocido como “El Padre Negro”, dejó testimonios de su paso por esta tierra. Instalaba cruces en los cerros sagrados de los pueblos originarios de la zona. Se le atribuye anticipar movimientos telúricos en la ciudad como el terremoto de 1922 y otras desgracias naturales sobre este valle.

Que se trasladaba a Caldera desde Copiapó en pocos minutos; cuando solo se ocupaban burros, caballos, carretas y tren como medio de transporte (ni hoy se puede realizar este viaje en menos de 45 minutos). Llegaba primero a ciertos lugares sin saberse nunca cómo lo hacía, incluso antes de que llegara el tren. Cuentan que en una oportunidad llegó a Puquios en el tren con su mercadería desde Copiapó, lo habían pasado unos 20 kilómetros antes en el camino y cuando llegaron a su destino, misteriosamente él ya estaba ahí.

Una de las profecías más famosas fue realizada a la capital de Atacama:

“Copiapó se inundará, previamente se hundirá a causa de sismos y a las aguas subterráneas que en el Valle de Copiapó existen” ¿Una especie de Atlántida minera? Interesante, hoy que ya ni queda agua.

¿Serán precisamente estos aspectos geográficos, los que determine la destrucción histórica de Copiapó? Quizás los sismos y el agua es una metáfora para nuestra conducta humana con la tierra y el castigo para nuestros actos y ambiciones desmedidas con el recurso hídrico. Hay que ver.

DATOS DE SU VIDA
El sacerdote franciscano, quien llegó a Copiapó en 1921. Aunque su nombre de religioso fue Crisógono Sierra y Velásquez, su color de piel lo hizo acreedor de su singular denominación, misma característica que lo habría traído hasta el sur del mundo desde Europa. Nacido en Colombia pero que partió a Bélgica a estudiar la religión Católica, luego su destino fue Chile. Aquí fue destinado a La Serena, y de allí lo trasladaron a Copiapó, específicamente al Pueblo de San Fernando, para que no fuera discriminado por su color de tez.

En Bélgica, caía mal que el cura fuera negro, que con sus manos negras y toscas, le diera la comunión a la gente. Entonces, lo mandaron al Perú, pero por situaciones del destino, el barco se pasó y llegó a Chile.

A su muerte, se generaron duras disputas sobre su sepultura entre calderinos y copiapinos. En la actualidad son muchos fieles que depositan en la figura sacerdotal del Padre Negro, fe y agradecimiento en su tumba ubicada en el cementerio del Puerto de Caldera.

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