Historias copiapinas en sus 270 años de vida

Hoy se cumplen 270 años desde la fundación de Copiapó, en Tierra Cultah te contamos algunas historias que viven en la memoria de los copiapinos.

EL CEMENTERIO
Hace unos 40 ó 50 años en el cementerio de Copiapó ocurrió un hecho terrorífico.Cuenta la historia que habían dos amigos inseparables,uno de ellos falleció, su apellido era Barquín. Al cuarto día de ser sepultado, su inseparable amigo decidió ir por él al cementerio, entre llantos y dolor sacó el ataúd y lo cargo al difunto Barquín en sus hombros.
El cementerio, en ese entonces, era custodiado por militares quienes vieron pasar a este hombre con un amigo abrazado, imaginando quizás a dos borrachos caminar por la ciudad. El hombre y su amigo muerto se trasladó hasta la esquina de calle Atacama esquina Chacabuco, frente a Doggis.
Según cuentan los funcionarios del camposanto durante mucho tiempo en esa esquina permaneció una mancha producto de liquido emanado por la persona muerta.

CHARLES DARWIN Y EL CERRO BRAMADOR 29 de julio de 1835
«El Bramador o la colina rugiente. En esta ocasión no presté interés a lo que me contaron; pero según pude comprender esa colina está cubierta de arena y no se produce el ruido sino cuando, al subir por ella, se mueve la arena. Seetzen y Ehrenber atribuyen a las mismas circunstancias los ruidos que muchos viajeros han oído en el monte Sinaí, cerca del mar Rojo. He tenido ocasión de hablar con una persona que había oído este ruido y me ha dicho que le sorprendió en extremo y parecía imposible saber de dónde procedía, aun cuando me aseguró al mismo tiempo que para producirlo era menester mover la arena. Cuando un caballo marcha sobre arena seca y gorda se oye un ruido particular producido por el frote de los distintos granos entre sí, y yo lo he observado varias veces en las costas del Brasil.
Tres días después de mi vuelta sé que el Beagle ha llegado al puerto, y se encuentra a 18 leguas de este pueblo. Hay muy pocas tierras cultivadas en la parte inferior del valle; apenas se encuentra una hierba basta que casi no pueden comer ni los borricos. Esta pobreza de vegetación se debe a la cantidad de materias salinas de que está impregnado el suelo. El puerto consiste en una reunión de chozas misera¬bles, situadas en medio de una llanura estéril. Cuando yo estuve allí había agua en el río, que llegaba hasta el mar; tenían, pues, los habitantes la ventaja de contar con agua dulce a milla y media de sus casas. Se ven en la playa grandes montones de mercancías y reina cierta actividad en esta aldea miserable.»

CHARLES DARWIN Y SU VISIÓN DEL COPIAPÓ DEL SIGLO XIX
«En su parte inferior se ensancha el valle y forma una hermosa explanada que se parece a la de Quillota. Su población ocupa considerable extensión de terreno, porque cada casa está rodeada de un jardín; a pesar de lo cual es un pueblo muy desagradable. Todo el mundo parece tener por único objeto ganar dinero y marcharse lo más pronto posible. Casi todos los habitantes se ocupan de minas y minerales. Los objetos de primera necesidad son muy caros; lo que se explica, porque la villa está situada a 18 leguas del puerto y los transportes por tierra son muy costosos. Un pollo cuesta seis 6 siete francos; la carne está tan cara como en Inglate¬rra; la leña hay que llevarla de la cordillera, es decir, un viaje de dos o tres jornadas; el derecho de pastos para un animal se paga en 1,25 pesetas diarias. Tales son los precios que resultan exorbitantes para América meridional.»

JOTABECHE Y EL AGUA EN 1840. ARTÍCULOS DE COSTUMBRES
“La casa que recibe a las visitas sirve el té; los hombres, por lo regular, sólo piden agua. Pero esta agua de Copiapó, quizás por las partículas metálicas que contiene, es tan cruda y tan indigesta, que por vía de precaución hay que aliñarla con azúcar y coñac, lo que la deja perfectamente potable, esta calidad de agua solo es para algunos…”

CRISÓGONO SIERRA Y VELAZQUEZ Y SUS PROFECÍAS
El padre afrocolombiano llamado Crisógono Sierra y Velásquez más conocido como “El Padre Negro”, dejó testimonios de su paso por esta tierra. Instalaba cruces en los cerros sagrados de los pueblos originarios de la zona. Se le atribuye anticipar movimientos telúricos en la ciudad como el terremoto de 1922 y otras desgracias naturales sobre este valle.
Una de las profecías más famosas fue realizada a la capital de Atacama:
“Copiapó se inundará, previamente se hundirá a causa de sismos y a las aguas subterráneas que en el Valle de Copiapó existen”

LUIS FLORES Y EL CEMENTERIO DE COPIAPÓ
En 1820, existía en Copiapó y en gran parte del país, los cementerios parroquiales, donde los fallecidos eran sepultados dentro de los Monasterios, Iglesias y capillas. Sin embargo aquellos que no eran creyentes eran sepultados en algún sitio, o simplemente quemados. Esta situación no estaba ajena en Copiapó, fue entonces cuando el ecónomo de La Iglesia Don Manuel Antonio Matta, hizo construir en las faldas del cerro denominado Chanchoquin (Cerro de la Cruz) el cementerio público, el que concluyó en el año 1824. Posteriormente en el año 1847, El hacendado Don Luis Flores Fritis dona a la ciudad, el terreno donde esta emplazado el actual cementerio, esto nace de una urgente necesidad que tenía la comunidad Copiapina. Hoy la tumba de Luis Flores Fritis fue derrumbada y sobre ella está construido un sitio de nichos modernos, una lástima.

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