Omar Monroy: Poeta Chañaralino “Desde Chañaral se dio vida al vacío silente del desierto de Atacama”

Entrevista: David Ortiz / Fotografía: Carlos Rojas

Omar Monroy, escritor chañaralino autor de 17 libros en los géneros ensayo, poesía, historia y crónica es una de las personas ideales para que comente las historias y tesoros de Chañaral, su amado puerto desde, según nos cuenta, comenzó a humanizarse el desierto más árido del mundo, el de Atacama.

¿De dónde surge la identidad chañaralina?

Hace miles de años. Nuestros primeros ancestros, que conquistaron este desierto inhóspito. En el fondo fueron ellos quienes lo dinamizaron y lo humanizaron. Luego entran los colonizadores y los primeros mineros que se adentran en el llamado despoblado, para ir en busca de esos codiciados metales que del norte. Los primeros habitantes llegan al lugar donde hoy se emplaza la ciudad y se instalan a la fuerza en el siglo XIX, no hubo inversión estatal. Lo especial de esta ciudad es que desde ese entonces hasta 1875 se construyó y desarrolló por el propio aporte de sus habitantes. Yo creo que eso es un hito muy importante en la historia local y eso marcó el sello de esta gente, dándoles una identidad propia. No podemos desconocer que nuestra identidad es netamente minera y de tesón.

¿Cuál era la importancia del puerto de Chañaral por ese entonces?

Creo que uno de los hitos más importantes es que fue el puerto fronterizo de Chile durante mucho tiempo. Era el último puerto de embarque del Chile Republicano en el norte, antes de 1875. Ese es un hecho destacable. Aquí en Chañaral se dio vida a lo que era la frontera en ese entonces que estaba despoblada. Se dio vida al vacío silente del desierto de Atacama.

¿Qué queda de ese primer Chañaral?

Estructuralmente queda lo que no se llevó el maremoto de 1922 que destruyó todo el sector industrial-comercial. Desaparecieron 12 cuadras. Uno de los edificios que se salvó porque estaba en un sector alto fue el templo anglicano de los ingleses, hecho en 1878. Ese templo tiene una historia interesante, porque en ese entonces el estado no permitía que los protestantes construyeran sus iglesias de manera muy pública. Por eso una de las restricciones era que su frontis no podía estar mirando a la calle principal. Por eso es que el frontis de este monumento nacional está mirando al interior de la propiedad y en lo alto, retirado de lo que era el centro en ese entonces. Por eso se salvó.

 

¿Dónde recomendaría a un turista ir para conocer Chañaral?

Le recomendaría conocer el templo católico que data de 1864, la casa Molina que es contigua al templo y el templo anglicano. La casa don Manuel Magalaez también es interesante. Está intacta y cuando uno se acerca a la fachada puede ver una placa que dice “construída en 1873”. Este señor también fue un ilustre chañaralino del siglo antepasado. Dejó legado hasta el día de hoy, porque fue él quien mandó a construir la plaza de la ciudad. La hizo por pura filantropía sin apoyo del estado, y no le pusieron ni su nombre para recordarlo. La plaza se llama Manuel Antonio Mattas, que no tiene nada que ver con Chañaral, él era un hacendado copiapino. Al final se olvidaron del vecino Magalhaes que financió la plaza con dinero de su bolsillo por pura buena voluntad.

La minería ha llevado gente a los lugares más inhóspitos, cuando se acaba el mineral se generan los pueblos fantasmas. ¿En Chañaral existen de estos pueblos con historia, pero deshabitados?

Claro que sí. Lo primero que te puedo decir es del pueblo de “Las Ánimas”. Te podría decir que si vas allá no creerías que en 1850 pasaban carretas con riquezas mineras que se iban a Europa, que en ese mismo espacio luego tuvieron que poner un tren porque era mucho el mineral que se movía, que vivieron miles de personas y era grande. Pedro Prado, un escritor famoso, tiene un cuento que se llama “Pueblo Muerto” de 1923. Lo escribió después de lo impactado que quedó al visitar las Ánimas. Lo llevó un chango (indígena local), y esta persona es la que le va contando qué fue las Ánimas y cómo se fueron todos, hasta quedar sin nadie.

¿Qué es lo que más valora de Chañaral y le causa admiración? Como para invitar gente a conocer la comuna.

La playa de Porto fino, el parque nacional Pan de Azúcar, el mismo Chañaral. Hay harto que mostrar de nuestra zona. Aunque yo creo que lo más valioso que tiene son sus bellezas naturales en la zona andina. La pre cordillera la montaña. Tenemos el pueblo típico de Inca de Oro, un típico poblado minero. Donde hay túneles subterráneos que entre las montañas conectan la fundición de Potrerillos. El campamento de El Salvador que guarda una riqueza patrimonial interesante. El desierto, con su mirada profunda con su soledad, su amplitud. Los extranjeros quedan conmovidos al conocer el desierto, saben que es el más árido del mundo. Hay rincones hermosos del desierto en la precordillera. Si vas a Pan de Azúcar sería bueno saber que existe una ruta que va desde ese parque nacional hasta el mismo San Pedro de Atacama. Esa nadie la conoce, y une dos de los puntos más lindos del norte. Tenemos el río salado, “Ancha LLulac”, le decían los indígenas. Porque es un río de agua con sal, no se pueden beber y además nunca llegan al mar.

 

 

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