Bar El Zaro, «El bar de los tatas»

En la esquina de las calles Yerbas Buenas y Rodríguez, está la “Piojera copiapina”. Un bar que tiene tantos años de historia, como parroquianos en sus mesas.

El Zaro, comenzó allá por los 60 a repartir sonrisas entre los habitantes de la cuenca del valle que pasaban a servirse un “vituperio” en su mesón, cuando se empezó a vender cervezas, maltas y vinos.

En el Bar se pueden encontrar todavía, antiguos afiches de publicidad que anuncia pílsener heladas con logotipos que a estas alturas son históricos.

Un lugar de encuentro entre distintas generaciones que dialogan en las mesas del local o en la barra, que es la más larga de los bares de Copiapó.

Hoy se puede jugar dominó en sus mesas con un público que va de sus clientes más antiguos, pasando por profesionales que salen de la oficina, mineros, colectiveros, hasta llegar a las nuevas generaciones de contertulios que se sientan a ver algún partido.

Un negocio familiar que en sus inicios fue un almacén, en los tiempos que Copiapó seguía siendo un punto agrícola importante en el país, y que en los rincones donde hoy se cuentan anécdotas, proyectos y se reúnen amistades y amores, antes se apilaban sacos de papas, hortalizas, frutas y todo tipo de cultivos en el edificio que data de los años 40.

El local además cuenta con una mesa de pool y una gran variedad de bebidas y cervezas, abre de lunes a domingo y es atendido por sus propios dueños. El Zaro además es conocido como «El Bar de los Tatas», como lo bautizaron los jóvenes de los 90.

Revisa aquí las imágenes de El Zaro, captadas por el fotógrafo Carlos Rojas. Sólo haz click sobre la imagen y luego pon play.

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