José Lagos, escritor «me gusta de los escritores atacameños, que se lanzan a la aventura literaria»

José Miguel Lagos es un profesor de historia copiapino que derrocha talento creativo. Dibujante y escritor, ha sido galardonado con el premio «Valparaíso en 100 palabras» que organizó Plagio en ese puerto, donde hoy desarrolla su obra.

Conductor radial, narrador y poeta, ha realizado trabajos en la Radio Placeres de Valparaíso y ha sido publicado en la editorial Demo Libros con su libro «El Material de los sueños.

En Tierra Cultah conversamos brevemente sobre su visión de la literatura en Atacama, donde formó parte de la Sociedad de Escritores de Copiapó y sobre su obra.

¿Qué opinión tienes de las nuevas voces que han salido en Atacama? ¿Existen?

Creo que siempre es bueno que haya un recambio dentro del gremio artístico en general, sobre todo porque la energía de la literatura de hoy es bien distinta a la de otra época. Creo que Atacama es una de las regiones que más escritor nuevo ha tenido en el último tiempo, y se inserta de alguna forma con lo que está pasando en otras regiones de Chile también, un poco distanciándose de la denominada literatura chilena, que es en realidad santiaguina, a través de una voz regional más original y descentralizada. Ahí el proceso de descentralización que pide a gritos el país queda súper evidente. Salir de las editoriales más típicas también, en las que hay que entrar compitiendo, pegando codazos, muy en el sentido que impone en neoliberalismo. De ahí que las editoriales independientes tengan tanta pega ahora último también, porque con una lógica distinta a la tradicional se van abriendo paso a través de un público objetivo distinto también. El lector es otro. Los temas son otros. Ahora, respecto de Atacama, yo no sé si existe una “generación” de escritores, no sé si corresponde poner etiquetas a lo que está pasando. Pero sí, existe un grupo bien definido de escritores nuevos que podrían, o no, pertenecer a este nuevo movimiento descentralizador y altamente innovador en regiones como Atacama. Sin estos sujetos que se aventuran a transitar en la delgada línea que separa el éxito con el suicidio literario, el arte no avanza, se estanca, se transforma en manierismo. Y manierismo ves harto en la literatura chilena, escribir a la manera de Bolaños, de Bukowski, de Cortázar, etcétera. Ahí la periferia se convirtió en el centro, por lo que hay que buscar una nueva periferia desde donde tirar los dardos. Eso me gusta de los escritores atacameños, que se lanzan a la aventura literaria. No compiten, sino que colaboran con escritores del norte, del sur, transitan por las mismas editoriales independientes. Creo que ése es el camino actual, y Atacama está precisamente viviendo el 224688_2046217034614_6909241_npresente y no intentando a cada instante revivir los héroes del pasado.

Cuéntame de tu obra, en términos generales ¿qué temas te atraen?

Mira, a mí me atrae un montón el relato subjetivo, tanto en la poesía como en la narrativa, dos géneros que para mí no se distancian tanto. Por ejemplo, en poesía yo partí retratando el mundo onírico, en forma muy personal, mezclando elementos de la filosofía, de la física cuántica, de misticismo, de la experiencia surrealista. Pero crudo. No me gusta caer en la imagen de la ensoñación romántica, sino más bien retratar la pesadilla, las tripas, las trancas, el sentirse atrapado en los sueños. Bueno, la poesía que actualmente escribo tiene más vinculación con el absurdo, con las cosas ridículas que nos pasan, los errores que cometemos y que nos dan risa después. Rabia y risa. He tratado de salirme un poco del yo, y de conectarme un poco más con el lector. Sinceramente, a mí como lector tampoco me gusta mucho leer un relato egocéntrico y auto-justificativo. Prefiero el relato sincero, honesto, que dice las cosas tal cual, sin eufemismos ni indirectas. De ahí me paso a la narrativa también. He escrito cuentos que abordan la locura, por ejemplo, pero caracterizándola como si ésta fuese la realidad, como si los locos tuvieran la razón. Y de repente la tienen, qué sabe uno. Por ahí le escuché a un poeta decir que la gracia del poeta, o del artista, es romper analogías. Es bueno romper analogías. Si escribes cosas que repiten lo que ya existe, bueno, no tiene mucho sentido al final. Ahí está la necesidad de la ironía. Y ahí se me mezcla harto la poesía en la narrativa, en la forma de escribir, en la belleza que busco con las palabras. Podrá ser muy crudo y honesto, pero trato de que igual quede lindo, que tenga alguna armonía, que suene bien. Sobre todo parto con palabras o frases que escucho o imagino, y que se me quedan pegadas en la cabeza, me obsesiono con esas cosas. Y al final, desde allí sale toda una historia. La poesía también cuenta historias, no sólo la narrativa. Bueno, en la narrativa también he incursionado en el micro-cuento, que es todo un arte en sí mismo. Me recuerda mucho al cine, porque el director te muestra cosas que pasan dentro del encuadre, pero tú te imaginas todo un contexto en la cabeza, que de repente ni siquiera existe en el set de filmación, y eso mismo pasa con los micro-cuentos, porque esas pocas palabras que dices suscitan una historia mucho más extensa en la cabeza del lector, una historia personalizable además. Y alguna gente pregunta que qué pasó después, o qué pasó antes, o quién era el protagonista, pero nada de eso realmente existe, porque es el lector quien lo construye. Hay que alejarse de esa necesidad de canonizar los textos, de darles toda la lógica racionalista que una mente científica necesita para poder comprender la realidad. Eso me gusta de la literatura actual, que no se preocupa tanto de dar todas las explicaciones, sino que crea momentos, sin la mínima intención de crear una obra maestra, una biblia, o qué se yo. Eso te da libertad para escribir, te permite transitar por los distintos géneros, sin sentirte atrapado en ninguno. Es como vivir en pensiones pero no tener casa propia. Tiene sus ventajas. Ahora por ejemplo estoy incursionando en la novela policial, pero ambientada en Chile, en Copiapó, y suena ridículo si lo piensas, pero con esa libertad igual funciona. Finalmente, igual me interesa exponer lo que veo de la realidad, las injusticias, la mierda que nos rodea, para crear conciencia quizás, en una de esas entre todos contribuimos un poco a mejorar el mundo.

Un comentario

  1. Qué bueno es tener noticias de quien fue el profesor de historia que nos hizo clase en primero medio. Más aún si estas hablan de un éxito como el ser galardonado.

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