Jorge Sepúlveda, el productor tras las bambalinas de los eventos culturales de Atacama

Texto: David Ortiz / Fotografía: Pía Acuña

Con quince años de experiencia, Jorge Sepúlveda es una voz autorizada para poder opinar sobre el mundo de la gestión cultural regional, donde él ha sido productor de grandes eventos en la Región de Atacama. Una trayectoria que comenzó en la Universidad de Atacama como dirigente estudiantil y que luego se extendió en el desarrollo de eventos con el INJUV, el Consejo Regional de la Cultura y las Artes, además de la fundación Procultura.

Si bien su nombre es desconocido a nivel masivo, ha sido el rostro tras las bambalinas de eventos multitudinarios como el Chile + Cultura, las presentaciones de la soprano Verónica Villarroel y el tenor Tito Beltrán, además de la última presentación de Los Jaivas en Copiapó, por nombrar algunos. En esta entrevista conocemos más de su visión sobre el desarrollo de la gestión cultural en la Región de Atacama y su trayectoria.

¿Cuándo comienzas a interesarte en la gestión cultural?

Este interés partió el año 2000, cuando fui parte de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Atacama. En ese tiempo eran muy pocas las actividades culturales que se realizaban, y por esta  razón, la Universidad era un importante referente para la comunidad. Fue ahí comencé en la gestión cultural. Durante este período realizamos muchas actividades que fueron pioneras para esa época, por decirlo de alguna forma. Por ejemplo, recuerdo una exposición de gran formato de cuerpos pintados que montamos en la Alameda Manuel Antonio Matta o la primera fiesta universitaria en la que participó un grupo nacional. Tengo recuerdos muy bonitos de ese tiempo, en los que además la gestión era fundamental para el éxito de cada actividad, porque los recursos eran limitados.

Fuiste parte de uno de los primeros intentos de un mega evento rockero, en medio del desierto.  Algo así como el Woodstock atacameño ¿qué recuerdas de eso? ¿Qué anécdotas conservas?

Fue algo increíble… imagínate, éramos súper chicos y no teníamos mucha experiencia en eventos de gran formato, pero realizamos un concierto que creo marco un hito en materia cultural en la región. Se llamo “Junto al desierto florece el arte”, fueron 24 horas de música a cargo de bandas locales y nacionales emergentes, en pleno desierto de Atacama. Mirándolo con el paso del tiempo, creo que fue una  locura embarcarse en algo así, pero lo hicimos, y logramos congregar  a más de 200 músicos de los más variados estilos y recibimos casi 10 mil personas. Para mí, es uno de los eventos que he realizado que con más cariño tengo, porque gracias a él, comprendí lo transformadora que es la cultura y la importancia que reviste para los artistas locales contar con plataformas y espacios de buen nivel. De hecho hasta el día de hoy me encuentro con gente que me comenta que participaron y lo grande que fue ser parte de esa tremenda experiencia cultural.

Has trabajado en el mundo privado y público, ¿qué visión tienes de los eventos culturales en la zona? Todavía hay que profesionalizar más? hay ganas de hacer cosas? hay público?

Creo que en Atacama se están haciendo cosas importantes, hay muy buenos artistas y gestores,  y estos cada vez están más organizados y vinculados entre sí. Además, la comunidad está sintiendo la necesidad de consumir cultura y esto yo lo veo reflejado en la forma en que ha ido aumentando la convocatoria de las actividades que hemos realizado durante estos años.

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Presentación de Verónica Villarroel en Atacama

Además, varias empresas privadas se han dado cuenta del gran aporte que pueden llegar generar si invierten en cultura, y esta situación ha incidido muchísimo en movilizar lo que sucede en la región. En este mismo sentido, por supuesto que hay que profesionalizar más el tema y subir los estándares de calidad de los eventos, pero también hay que empujar para que se sigan creando más espacios destinados a la cultura. Falta mucha infraestructura cultural y técnica, estamos muy cortos en ese aspecto, y esta situación dificulta el desarrollo de los artistas de la región y encarece los costos de realizar una actividad cultural. A pesar de esto, veo muchas ganas de hacer cosas y cada vez más compromiso de entidades públicas y privadas en avanzar en este sentido.

¿Cuál es el rol que deben jugar las instituciones públicas y privadas en eventos de este tipo?

Ambas desde sus distintas miradas y lineamientos cumplen un rol fundamental. Sin sus aportes sería imposible realizar un evento como el efectuado el 9 de septiembre pasado con Los Jaivas, que sea gratuito para la comunidad y con una alta calidad técnica. En este sentido, el rol fundamental que yo creo deben cumplir, es el de ser cada vez más aliados, pues de esa forma se entrelazan los intereses públicos y privados, y logramos, por un lado una mejor optimización de los recursos, y por otro, recogemos diferentes miradas que posibilitan realizar acciones que efectivamente tengan que ver con las necesidades de la comunidad y de los artistas.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en eventos artístico-culturales que integren voces locales con voces nacionales como Atacamagica?

Fantástica, porque es justamente el concepto que nuestra productora busca, generar espacios integrales, en que exista un intercambio entre lo local y lo nacional. Hemos ido poco a poco avanzando en eso. Por ejemplo, en las últimas presentaciones de Inti Illimani y Los Jaivas, se produjo un rico encuentro de los artistas con los estudiantes del Liceo de Música, y ese es justamente el componente que debe estar presente en toda acción cultural, el intercambio de experiencia. Lo bueno, es que son muchos ya los artistas y gestores que se integran este concepto, como el caso de Luis Albornoz con Atacamagica, los de Mal de Pampa y su evento Despierta el Desierto, o el mismo Adolfo Torres, que desde las artes visuales y gastronomía, se  han logrado crear espacios concretos, con presencia de personalidades a nivel internacional y de esta forma potenciar a la región desde lo intercultural.

¿Cuál crees que ha sido tu principal aporte en la cultura en Atacama?

Creo que uno de los principales aportes ha sido posibilitar la descentralización de la cultura. Junto Hemos podido generar gracias al trabajo conjunto con la empresa privada, grandes espectáculos en Copiapó, con artistas que tal vez el público nunca pensó que podría ver de manera gratuita, como es el caso de Verónica Villarroel, en formatos y con una calidad de primer nivel. Con esto estamos descentralizando. Pero también he trabajado posibilitando que esta descentralización noJorge Sepúlveda Copiapó Atacama productor quede solo en Copiapó. Durante los cerca de 7 años que trabajé en el Consejo de Cultura, le pusimos mucho énfasis en llegar a localidades más aisladas, por ejemplo el Concierto que realizamos en el Parque Pan de Azúcar con la Orquesta de Cámara de Chile bajo la dirección del gran Juan Pablo Izquierdo o la presentación en Cachiyuyo de la obra Altazor de la compañía Teatroonirus. La descentralización es fundamental para el desarrollo artístico de nuestra región, y eso es algo que lo tengo muy integrado a mi trabajo, que además es el trabajo de un equipo que está detrás y que son fundamentales como María Fernández.

¿Cuáles son tus próximos desafíos?

El gran desafío que nos hemos propuesto como empresa productora, es iniciar un trabajo con agrupaciones y artistas locales, para poder desarrollar y concretar  ideas en conjuntos. Creemos que en la región hay muchos buenos artistas y gestores pero muchos no se dedican 100% a la actividad cultural, por lo que no tienen tiempo para hacer gestión o concretar proyectos, y también porque muchas veces no es fácil ir a golpear puertas o sentarse a escribir un proyecto.

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