La desconocida historia de la matanza de obreros en El Salvador del año 1966

La matanza de obreros del año 1966 es un hecho poco recordado, que se dio en el marco de las movilizaciones de trabajadores del cobre realizadas en el Gobierno de Eduardo Frei Montalva. Una historia de represión que marca uno de los ciclos de matanzas obreras menos estudiadas y conocidas de la historia de Chile, como lo son las de los años 60. Aquí reproducimos íntegro un extracto de este texto que relata el momento donde se desarrolló la masacre. Un trabajo del historiador René Cerda. 

Extracto del trabajo de René Cerda, disponible en extenso en el siguiente link de www.MetiendoRuido.com

El día 11 de marzo, los obreros y sus familias se encontraban como de costumbre en el sindicato, a punto de almorzar cuando llega el rumor de que los camiones que se encontraban en la escuela pública, se estaban preparando para bajar a desalojar el sindicato. Los militares no tardaron en llegar a la comisaría que se encontraba a pocos metros del local, los obreros esperaban expectantes mirando desde dentro. A los pocos minutos baja el Teniente de Carabineros Luís Hald, en una camioneta militar, acompañado por el Suboficial Luís Abarzúa y un grupo de Militares, Carabineros y Detectives, que sumaban aproximadamente 85 hombres en tres camiones. Los trabajadores, pensaron que se realizaría algún tipo de dialogo, debido a que muchos conocían al uniformado a cargo, ya que compartían con él en diversas actividades deportivas que se llevaban a cabo en la ciudad, pero no fue así, al momento de estar ya cerca de la puerta, Hald lanza con su mano una bomba lacrimógena dentro del sindicato, generando gran caos y temor dentro, donde se encontraban mujeres y niños, además de los huelguistas. La lacrimógena golpea a uno de los trabajadores en la garganta, y comienza el escape de dentro del sindicato, a esta bomba la siguieron prontamente otras, las cuales hicieron aun más irrespirable el ambiente.

Aglomeración mientras se efectuaba la masacre.
Aglomeración mientras se efectuaba la masacre.

Los obreros en su desesperación, rompieron una puerta en la partes posterior del sindicato y llegaron a un pasadizo que se encontraba entre este y el estadio, ahí algunos rompieron las calaminas escapando hacia dentro del recinto deportivo.

El ruido que provocó la primera ráfaga de disparos, hizo que la gente que se encontraba a esa hora en el cine, saliera de este a ver qué sucedía, el cine se encontraba a poco menos de 30 metros de la comisaría y a unos 50 del sindicato, por lo que al salir de este los pobladores se encontraron de frente con la dantesca escena, corrieron muchos a ayudar a los heridos, los que también estaban siendo socorridos por sus mismos compañeros y mujeres que estaban dentro del sindicato, además de personas que habían bajado desde el campamento. Al ver que comenzaba a aglomerarse gran cantidad de gente, los militares disparan una segunda ráfaga, unos 15 minutos después de la primera, produciendo nuevamente gran cantidad de heridos, entre estos Manuel Contreras Castillo, obrero de 54 años, quien cae a pocos metros de la plaza, mientras observaba los hechos, debido a una anemia aguda33, generado por una bala que le llega en el cuello. A pocos metros de él cae una segunda mujer Marta Egurrola Riquelme, dueña de casa de 39 años, quien muere por anemia aguda, rotura del bazo izquierdo y fractura de fémur, generadas por las fatídicas descargas. Mientras se generaba esta segunda balacera, se produce un hecho que generará una tercera ráfaga de disparos, y que será la más cruenta de todas: el capitán del ejército Alejandro Alvarado Gamboa, había caído herido por un disparo, el juicio ante este hecho es casi unánime, ya que sólo el gobierno (ni siquiera los militares), atribuye a que la bala salió de los trabajadores, debido al calibre de ésta. Incluso el médico que atendió al capitán cuando llegó al hospital, menciona en su relato que la herida correspondería a una munición de guerra. Concluyéndose de esta forma que la bala podría haber sido dispara accidentalmente por él mismo mientras resbaló y cayó debido a lo irregular del terreno donde yacía herido.

Obreros asesinados
Obreros asesinados

Fuese cual fuese el motivo del balazo en la pierna del capitán, este tuvo una consecuencia muy clara, la acción descontrolada de la fuerza pública, la cual comenzó a disparar en todas direcciones.Muchos obreros corrieron hacia el lado norte del sindicato, siendo atacados por la ultima bomba lacrimógena, para posteriormente producirse en este momento la primera ráfaga de disparos, estos fueron de fogueo, por lo que muchos obreros al notarlo gritan que son armas de fogueo, por lo que se acercan hacia las fuerzas represoras con palos, sillas y piedras, ante lo cual los militares responden con balas de guerra, produciéndose los primeros caídos. En el momento de los disparos de fogueo, comenzó a bajar desde el campamento gran cantidad de gente la cual corría por las calles con banderas y gritando, llegando hasta la plaza y las cercanías del sindicato, donde se aglomeraron. Cuando comienza la primera ráfaga de balas de guerra, una mujer que corría con una bandera chilena gritando “`¡no los maten!”, es ametrallada, y según cuentan testimonios, “casi partida en dos”, la caída resulto ser Osvaldina Chaparro Castillo, ama de casa de 30 años de edad, quien era pareja de uno de los huelguistas y además tenía tres meses de embarazo, su causa de muerte fue una anemia aguda, ruptura del bazo y varias fracturas, al mismo tiempo se generaban disparos hacia el sindicato donde cae muerto Francisco Monárdez Monárdez25, quien fallece por estallido de cráneo, producido por un disparo de grueso calibre en la cabeza, el cual le entro por la nuca, constatándose de esta forma que fue asesinado por la espalda. El tercer caído por esta ráfaga fue Mauricio Dubó Bórquez, un obrero soltero de 25 años, el cual fallece por anemia aguda, desgarro del hígado y fractura medular, producidos por 6 disparos en la región del abdomen, en el lugar quedan tendidos también gran cantidad de heridos. Durante esta primera ráfaga fue herido además, el Teniente de carabineros Luís Hald, quien recibió una pedrada en la cara, lo que le provoco solo una herida leve, por lo que se reincorporó rápidamente a la represión.

La tercera ráfaga se disparó, generando nuevos heridos y tres nuevos trabajadores asesinados, Luís Alvarado Tabilo, obrero de 43 años, muerto por diversas lesiones en el tórax además de un impacto en el corazón. Ramón Contreras Pizarro, obrero de 22 años, fallecido por una anemia aguda y una lesión múltiple en el intestino y Delfín Galaz Duque, obrero de 37 años, con estallido del encéfalo. La masacre se interrumpió con la intervención de un médico del hospital salvadoreño de nombre Samuel Pantoja, además del sacerdote del campamento Jesús Oyarzábal, el cual dio la extremaunción a los muertos en medio de la balacera. Cabe mencionar que existió un militar que se negó a disparar, el fue Luís Covarrubias, un joven que se encontraba haciendo el servicio militar, en el regimiento de La Serena, oriundo de El Salvador, no aceptó la orden de disparar contra sus propios amigos y conocidos, entre los cuales incluso podría haberse encontrado su padre que era obrero en la mina.

Los cuerpos de los muertos (Monárdez y Dubó) quedaron ahí tendidos, a la espera de que llegase el Juez de Chañaral, el cual podía dar la orden para levantarlos, esto se produjo recién en horas de la noche, por lo que ambos cuerpos estuvieron durante toda la tarde tendidos fuera del sindicato, donde fueron cubiertos por las mismas calaminas que habían sido arrancadas del estadio. Fueron acompañados por sus compañeros y familiares, quienes les llenaron de flores y les encendieron velas, a lo largo de todo el día.

Los heridos mientras tanto fueron trasladados al hospital, en el murieron 5 de las victimas mas graves durante el transcurso del día, mientras que Luis Alvarado murió al día siguiente. El director del hospital, convocó a todos los médicos de Potrerillos y El Salvador, debido a que el hospital en ningún caso estaba preparado para recibir la gran cantidad de heridos que llegó. A cargo de esta misión estuvo el doctor Manuel Vidal, el cual designó 7 médicos para que hicieran las autopsias, junto con los restantes operó a 26 de los 37 heridos, intentando que el sistema no colapsara, dio de alta a variados pacientes que estaban de antes en el recinto, pidió donantes de sangre, ordenó que las ambulancias estuvieran en alerta y dispuso las salas del hospital para pacientes graves, menos graves y para intervenciones.

Al día siguiente, el médico pidió que aterrizara un avión para llevarse a los militares, con el objetivo de calmar los ánimos y por miedo

Herido siendo trasladado al hospital
Herido siendo trasladado al hospital

a una nueva matanza. Esto fue llevado a cabo y, además, con ellos se fue el capitán herido de bala y algunos de los heridos de mayor gravedad (civiles). Los uniformados, a excepción de los militares con rango, que eran jóvenes que cumplían el servicio militar, se trasladaron a Copiapó, llegando al Regimiento de dicha ciudad, ahí se pudieron ver las caras desfiguradas de los jóvenes, los cuales en ningún momento estaban preparados para cometer tan asqueroso crimen, el cual fueron obligados a perpetrar.

Las reacciones ante la masacre no se hicieron esperar durante la tarde del día 12 en Santiago, un grupo de jóvenes se reunieron en las afuera de la oficina de El Mercurio, para protestar por la masacre, el mismo día luego de la sesión extraordinaria del Senado, a las afueras del Congreso Nacional, se registran protestas contra los senadores democratacristianos, los que son atacado verbalmente por jóvenes los cuales les adjudican culpabilidad en los sangrientos hechos del norte. Además desde el mismo 11 en la noche se registraron diversos rayados en las paredes de Santiago, en alusión a la masacre, culpabilizando a Frei de la violenta represión, pero fue durante el día 15 que se registraron diversas detenciones de parte de carabineros y detectives: se detuvo a 10 personas realizando rayados contra el Presidente y, además, apedreando la casa de un destacado político de la Democracia Cristiana (no se señala el nombre). Misma situación se registró en la Plaza Perú de Concepción, donde se detuvo a secundarios y universitarios, haciendo menciones a las acciones de Frei en las paredes. Finalmente el último caso de protesta espontánea que se encontró, fue el ocurrido en El Salvador, durante los primeros días de Abril. Los militares, pocos días antes de irse dejaron grandes bandera chilenas, en los principales cerros del campamento, estas sufrieron el “atentado” de ser rasgadas y destruidas, en memoria de los mineros y mujeres que habían sido asesinados por los mismos uniformados que las dejaron allí, viéndose de esta forma como se identifica al estado como el culpable, el que hacía gala de su nacionalismo, pero que ante esa misma bandera, asesinaba a trabajadores y mujeres.

5 comentarios

  1. EN LOS TIEMPOS DE ESTA MASACRE DE LOS TRABAJADORES DEL SALVADOR YO PERSONALMENTE TRABAJABA EN LAS CONSTRUCCIONES EN DICHO MINERAL,POR LO MISMO EN LAS INMEDIACIONES DE ESTOS SINIESTROS Y ABERRANTES ASESINATOS ,REALIZADOS POR ESTOS ESBIRROS DE LOS RICOS DE LA ULTRA DERECHA CHILENA Y DE LAS EMPRESAS EXTRANJERAS.

    1. Se nota que Ud. es un cerebro-lavado izquierdista, usa el mismo lenguaje que sus patrones marxistas le han imprimido en su pequeño cerebro. En realidad la culpa de esta masacre de trabajadores y todas las ocurridas en nuestro país han sido planificadas e instigadas por los comunistas, que usan a los trabajadores en beneficio de su ideología. Es más, buscan que hayan muertos, ojalá muchos muertos, para convertirlos en mártires y así manipular y dirigir a las masas para llegar el poder e instaurar su demencial dictadura.

      1. En el anonimato te escondes degenerado nazi Hans ..,,,cobarde desquiciado criminal………
        Democracia Cristiana nazi hipócritas genocidas que de demócrata nada tienen y de cristianos tienen cero.

  2. Se nota que Ud. es un cerebro-lavado izquierdista, usa el mismo lenguaje que sus patrones marxistas le han imprimido en su pequeño cerebro. En realidad la culpa de esta masacre de trabajadores y todas las ocurridas en nuestro país han sido planificadas e instigadas por los comunistas, que usan a los trabajadores en beneficio de su ideología. Es más, buscan que hayan muertos, ojalá muchos muertos, para convertirlos en mártires y así manipular y dirigir a las masas para llegar el poder e instaurar su demencial dictadura.

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