Jorge Baradit y su relación con el Desierto de Atacama

Semanas atrás, se realizó un importante evento literario en la plaza de armas de Copiapó. En esa ocasión tuvimos la oportunidad de conversar con el escritor de ciencia ficción Jorge Baradit autor de los libros SYNCO, Ygdrasil, Policía del Karma y Lluscuma, entre otras obras y publicaciones.

Una breve conversación donde nos contó acerca de su viaje por el desierto que lo dejó a mal traer a principios de la década del 2000.  Además nos habla de sus nuevos proyectos, su relación con Atacama y el norte del país.

¿Qué te ha parecido la región, que sabías antes de Atacama?.

De partida el terreno geográfico es alucinante. Onda en el Desierto de Atacama caben países completos. Podría haber una ciudad escondida bajo tierra y no la encontraríamos en 100 años. Además están los colores la imaginería, no sólo indígena, si no lo que produjo el sincretismo colonial, es una cultura maravillosa.

El Desierto de Atacama y el de Tarapacá son los primeros territorios mágicos chilenos, junto con el bosque de la zona sur y los fiordos del extremo austral, hasta llegar a los hielos eternos de la Antártida. En el fondo Chile es delimitado por un desierto blanco y otro amarillo.

Es interesante Atacama, de hecho siempre ha sido un territorio relevante en mi imaginería. Lo recorrí el año 2001 en moto. Eso sí, no entré ni a los poblados ni a las ciudades. Pasé por Copiapó en la carretera, fue en un viaje que hice desde Santiago a San Pedro de Atacama. Uno de esos viajes iniciáticos que uno se manda y claro, fue bastante desastroso. Terrible.

¿Por qué tan terrible?

Desde lo duro que es un viaje, onda pasar hambre, frío, miedo, la posibilidad de los asaltos, de los accidentes, dormir de noche en un lugar y no saber si vas a despertar vivo. Esa vez llegué a San Pedro de Atacama destruido. Tenía 2 kilos de tierra encima, 10 litros de agua menos en el cuerpo, era un cadáver en moto.

¿Tienes relación con los escritores de la zona? ¿Conoces a Gacro, nuestro único autor de ciencia ficción?

Sí, hay mucha sintonía. De hecho nos pegamos una conversación donde se nos pasaron 2 horas volando. Hay harta coincidencia desde la temáticas narrativas hasta las maneras de ver el mundo. La literatura fantástica en particular es una literatura de ser muy soñador, es una literatura que requiere que tengas algo de niño, pero también algo de viejo en la posibilidad de ver el futuro y de mantener el pasado; vislumbrar mundos distintos es una magia que tienen los viejos y los niños. El Gacro es un gallo que está en sintonía conmigo y nada poh, es un miembro más de la tribu, nada más.

En tu obra se hace varias referencias a la zona norte. Por ejemplo en SYNCO cuando están los chamanes enterrados en la rebelión. En Ygdrasil hay algunos elementos que se tomaron de las culturas precolombinas del norte chileno. ¿De que manera te influye y valoras también la cultura nortina indígena? En tu intervención de la feria del libro de Copiapó mencionabas que tu abuela tenía raíces aymaras.

Mi abuela era efectivmanete aymara. De Iquique. Así que para mí es algo cercano el norte. La cultura aymara, la cultura diaguita y la quechua son culturas tectónicas. Culturas que reconocen la geografía, como los volcanes, las cordilleras los desiertos, las extensiones de tierra como entes vivos y dialogantes con la persona. Crecer al alero de su entorno. Entenderlo, quererlo y defenderlo. Creo que esa moral, esa ética originaria, genera una cosmovisión que alimenta mucho más que la cultura depredadora que hemos heredado de los europeos. Si te fijas, en las culturas atacameñas su dios es el sol. Tienen más que ver con el agua, con la agricultura, con los ciclos cósmicos, los ciclos anuales y agrícolas. En cambio, la europea si tu ves los símbolos, los blasones europeos los escudos son leones, lobos, águilas puros animales depredadores. Creo que eso es algo que tomo mucho en cuenta.

¿Qué se viene de nuevo? Ahora estas trabajando con Giorgio Jackson en su candidatura a diputado, pero en la parte literaria, ¿Qué se viene?

Bueno, con respecto a lo primero es un deber ser un actor político, la política no es mala, hay buena y mala política como en todo. Pero considero que es importante ser un actor político porque finalmente te influye en tu vida, en tu entorno, en tus hijos, en tu mamá y en tí mismo. Lo que se haga o no se haga en política, nos compete a todos. Todos vamos en un barco para algún lado tenemos la decisión de ir a un remanso o a una tormenta y esa decisión la tenemos que tomar entre todos, ser político no es una decisión, no podemos no ser políticos.

Con respecto a lo que estoy en este año artísticamente, en Noviembre vamos a sacar Lluscuma como novela ampliada, mejorada, editada como corresponde. Estamos trabajando en otros proyectos como novela gráfica con Martin Cáceres. Igual tratando de bajar un poco el ritmo, porque los últimos siete años de pega han tenido como efectos en mi salud. Estuve un poco enfermo por exceso de trabajo, porque como soy un obrero me levanto a las siete de la mañana y llego a la casa a las siete de la tarde de mi pega que no tiene que ver con literatura, para empezar a escribir. Todo el día soy diseñador gráfico, tengo que calmarme un poco o si no mi señora me va a pegar.

¿En qué quedó el tema del fondo de la CORFO que se ganaron para vender le guión de SYNCO?

El guión se hizo. Están hechos los guiones de la serie y hay un guión de la película de SYNCO, pero el Nicolas López esta muy ocupado con Que pena tu vida, Que pena tu señora, tu mujer, tu hermano (Risas)… lo que hay que hacer es esperar no más que el Nico tenga un tiempo que se den las cosas. El guión es suyo. Él me contactó y lo va hacer él mismo. Si no lo hace él, sencillamente no se va a hacer. Es un trabajo en conjunto y hay que esperar no más.

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