Vicente Rivera, editor de De Cierto Lugar III: «El centralismo es una de las mayores catástrofes»

La Sociedad de Escritores de Copiapó ha trabajado en el último tiempo en el desarrollo de la publicación ‘De Cierto Lugar III’, libro que se presentará este viernes 23 a las 19:30 horas enel Centro Cultural Atacama.

El libro contempla trabajos visuales, poéticos, narrativos y de ensayo en el que se tratan los conceptos de catástrofe  a raíz de lo sucedido el 2015 con los aluviones, pero extendiendo el concepto a crisis, el desastre que lleva al cambio.

Un volumen que es la continuación de un trabajo que inició el 2011 este colectivo de artistas atacameños, y que en su segunda entrega dispuso de una publicación sobre el desastre ambiental del seco Río Copiapó. Como si la naturaleza diera una continuidad a esa publicación, el río regreso furioso, tal como lo describía una serie de poemas de ese libro, los del poeta Vicente Rivera Plaza. En ellos se describía un retorno tormentoso de las aguas.

Conversamos de este trabajo y su visión del arte en su dimensión político-social, en la siguiente entrevista.

Por David Ortiz

De Cierto Lugar II rememoró crecidas del río desde la estética. ¿Cómo ves que funcionan estas producciones artísticas para articular memoria?

Nuestra revista es como una pieza de museo en el sentido de que guarda solo una porción de la memoria, que por lo demás nunca es total a pesar de que muchas veces tiene sentido absoluto. Vamos por el tercer número. Pero como en toda creación de este tipo no sabemos cuánto durará. Sin embargo, es una pieza fundamental porque contiene información que reúne miradas de épocas distintas. Es una pieza de museo que el lector tendrá que interpretar con la complejidad de contener varios tiempos y esa heterogeneidad temporal que caracteriza también a la Sociedad de Escritores de Copiapó (SEC). Es su principal valor estético e histórico y por tanto social y político.

¿De qué manera actúan en una dimensión política? ¿Pueden llegar a plasmar cambios en el ordenamiento social de una comunidad como la atacameña o solo pueden llegar a sugerirlos?

El arte me parece más interesante cuando sugiere. Sin embargo es necesario considerar propuestas más directas,  sobre todo cuando hay que provocar y llamar la atención a sociedades muy pusilánimes ante eventos tan catastróficos como la desaparición de un río.

En un país que olvida tan rápido o que simplemente pasa de soslayo sobre los hechos fundamentales de la historia, creo que dejar un registro, un documento que visibilice un drama como la desaparición del Río Copiapó que es manifestación de una crisis hídrica generalizada de carácter vital a diferencia de la tan bullada y mediatizada “crisis energética” tiene una dimensión profundamente política.

En la edición anterior se sugirió la idea del río que regresa en textos como la presentación, el relato ‘El tío Liberato’ de Juan Matus y algunas imágenes hablan de ello; pero tus poemas ‘Unción’, ‘Condena’ y ‘Memoria del agua’ parecen ser premonitorios. ¿Qué interpretación le das a ello?

Esos poemas son extraños, no estaban en el tono de lo que por entonces trabajaba y de hecho abrieron para mí la posibilidad de una nueva voz. Emergen desde una rabia bastante telúrica, desde una fuerza que excede mi comprensión, eso no quiere decir que no hubo una labor del pensamiento tras su publicación. Pero son muy de las entrañas y tuvieron para mí un impacto inesperado porque sin pertenecer a la poética que hasta entonces más trabajo había entregado, gustaron mucho y me los pidieron para un par de trabajos en otras áreas de la creación en otras regiones del país, en ese sentido excedió incluso lo escritural, eso fue muy gratificante porque te demuestra empíricamente que lo creado adquiere vida propia y no está bajo tu control y además evidencia el alcance que ha llegado a tener De-Cierto Lugar y es un aliciente para seguir trabajando para esta publicación colectiva, la única de este carácter y con ese alcance en Copiapó.

¿Es esta revista una continuación de la anterior? A final de cuentas son las dos catástrofes del río: por ausencia y por su exceso.

La revista tiene una continuidad más allá del río, lo planteo en la editorial, lo catastrófico siempre estuvo y estará latente en toda

Fotografía Romina Alarcón
Fotografía Romina Alarcón, artista invitada a «De Cierto Lugar II: Catástrofe»

en toda publicación. Más aún de una revista de literatura en un país donde casi no se lee si no es por facebook o wsp; y esa catástrofe se acentúa si piensas en el confín provinciano desde el cual se publica De-cierto lugar. En definitiva tomo las palabras de Enrique Lihn “escribir es una catástrofe que se goza, una muerte que se vive”. Sin embargo el río tanto en su ausencia como en su breve pero caudaloso retorno le da un sentido de continuidad más visible a nuestra publicación.

¿Cómo valoras la pluralidad de voces de la revista? Son más de 20 autores.

Es la matriz. La heterogeneidad tiende a provocar paradojas, contradicciones y eso es muy sugerente porque no encausa las lecturas, más bien las desborda.

Por lo demás cuando vienen los escritores de otras regiones del país invitados cada año por la Sociedad de Escritores de Copiapó, siempre han destacado y les ha llamado la atención la supervivencia de un grupo en todos los sentidos heterogéneo, tanto por sus poéticas como por sus intereses estéticos y hasta en lo etario.

Se comprende que no es sencillo sostener a tan diversos egos literarios en comunidad, lo habitual es el quiebre y la posterior rencilla. Nosotros en eso superamos una brecha típica en el mundo de la literatura gracias a la fuerte valoración del bien común. En ello, el bien común, también hay una fuerza matriz que quisiéramos extrapolar a lo social y compartir como experiencia a los colegas escritores de otras regiones.

Podría pensarse como oportunismo realizar obras de arte a un tópico específico contingente, ¿cuál es el punto de vista que da legitimidad a este trabajo?

Siempre habrá mal pensado y está bien cuando cuestionan con argumentos de peso, a mi me gusta cumplir el rol del mal pensado y cuestionar. Eso nos exige estar bien preparados intelectualmente, ser fino en las lecturas y cuidadoso en el uso de las herramientas. Esto nos prepara también para ser agudos al momento de responder y entender de donde viene el cuestionamiento para evitar caer en diálogos alimentados de “mala leche”.

Fotografía de Carlos Rojas. En esta nueva edición se incorporaron trabajos de artistas visuales de Atacama.
Fotografía de Carlos Rojas. En esta nueva edición se incorporaron trabajos de artistas visuales de Atacama.

Por lo demás la legitimidad está dada por el trabajo sostenido que muestra la SEC desde hace ya 9 años. Y el nombre que poco a poca se va haciendo fuera de la región.

En tu caso personal ¿cómo te afectó la catástrofe de marzo del 2015, tanto en lo material como en otros planos?

Uf… amo las manifestaciones de la naturaleza sin distinción todo lo que nos sucedió nos obliga a la humildad, valor difícil de alcanzar. Sin embargo gente muy cercana, muy querida para mi familia que no es pequeña fue víctima de daños incalculables. Piensa que el origen de mi familia materna es el pueblo de El Salado que desapareció casi por completo. Allí vive gente muy querida para mi mamá, que para entonces estaba en Flamenco; una playa perdida en el desierto. Imagina lo que significo ese momento para nosotros sin saber qué pasaba. Es complejo recordar. El negocio familiar que dejaron mis abuelos maternos, el abuelo Óscar y la abuela Ana y que da sustento a casi toda la familia se vio completamente inundado, pero hay también un recuerdo muy lindo, una foto en los periódicos donde aparecen mis tíos, primos y hermanos limpiando todo ese barrial. Gracias a esa fuerza hoy todo está en pie y funcionado. Yo no soy muy demostrativo pero la familia para mí es una fuerza fundamental.

Pero sin duda lo más complejo fue cuando decidí ir a buscar a mi abuela Eliana, la mama de mi viejo, ella estaba sola en una zona de alto riesgo, hable con un vecino que maneja un camión enorme y mi hermano Pablo nos acompañó. Bajamos al Copiapó que en nuestra población no se percibía (mi casa está en los cerros, los arrabales que esta vez como pocas se salvo del daño más directo), un río de lodo impresionante.

Cuando vi que el río arrastraba camionetas, derribaba muros comprendí lo complejo de la situación, sin embargo insistí en cruzar con el camión del vecino a buscar a la abuela. Fue un alivio llegar y sacarla de la casa, no sin dificultades, parece de película, pero estacionamos el camión en Avenida Copayapu contra la corriente del río, no sé cómo la tomé en brazos y se la pase a mi hermano. Ahora que lo pienso se corrió un gran riesgo. Nuestro vecino un chofer con gran experiencia en un momento cuando queríamos cruzar de regreso lo vi con cara de desesperación. ¡Uf! Para ese instante nos habían avisado que una prima de mama, su gran amiga de vida, casi una hermana, se había ido en el aluvión y la daban por desaparecida. Era todo brutal, sólo acción y reacción. Pero la tía María apareció viva, debo reconocer que sin atribuirlo al aburrido dios bíblico, pensé por unos segundos en lo milagroso.

Para entonces trabajaba en la municipalidad de Copiapó, por tanto viví todo el caos apocalíptico posterior. No poder ducharse en días y dosificar todo por semanas, no era nada comparado con lo que veía a diario en terreno. Eso me dejó grandes reflexiones íntimas y aprendizaje respecto de nuestra sociedad. Todo eso tiene un costo emocional que uno no dimensiona, quizás en ese sentido De-cierto lugar III, es también una catarsis.

Don Zoilo Gerónimo, yatiri colla de Tierra Amarilla dijo en una entrevista que Este es un tema muy importante, porque para nosotros lo que pasó con los aluviones no es una catástrofe, sino que una bendición. Es una manifestación de la madre naturaleza. Nosotros todavía no dejamos de hacer fiesta. No nos interesa lo material, sino que nos interesa que nuestra madre naturaleza’¿Qué piensas de ello?

Gente maravillosa, otra mirada de lo que es vivir. Hablan con gran amor. Y sin querer levantar discursos “pachamámicos”, me identifico mucho con esa empatía cósmica. Todo mi respeto a la sabiduría ancestral, nos hemos alejado demasiado de esa cosmovisión y está repleta de amor y conocimiento. Es filosofía en la praxis.

¿Es subjetiva la catástrofe? Esto en el sentido de que un alud en un lugar no poblado es naturaleza, pero cuando se lleva casas y personas destruye el «ecosistema humano».

Mientras haya una mirada humana sobre el fenómeno, habrá aun que sea una mínima dimensión subjetiva, si el mismo fenómeno se mira por el lente de los medios de prensa masivos, hay una sobre subjetivación. Pero en definitiva, el solo concepto de catástrofe ya es subjetivo.

¿Es Chile un país con una población llena de catástrofes naturales a cuestas? Terremotos, tsunamies, aluviones, incendios, erupciones…¿Hay otras que sean peores?

La peor catástrofe y que copa todo nuestro tiempo y nuestro territorio es el centralismo.

¿Cuáles son las catástrofes sociales que podrían definirnos?

En la historia siempre se puede ir un poco más lejos, pero creo que la dictadura y todo el abuso de poder que entonces se ejerció, marco un precedente brutal porque introdujo a fuego la vieja lógica maquiavélica de “el fin justifica los medios”, luego viene el retorno a la democracia que se gestiono bajo la misma lógica. Entonces hoy tenemos una sociedad que solo piensa en alcanzar sus objetivos sin importar el medio, ni la forma. Eso se manifiesta cada vez que una catástrofe natural nos azota.

El rotundo fracaso de nuestro sistema educacional, sin duda muy de la mano de lo anteriormente mencionado es una catástrofe. Somos un pueblo    que no lee y muy mal educado, sumamente ignorante, nos formamos solo para alcanzar un objetivo económico. Asegurarse económicamente, no importa cómo. Lo del hijo de la presidenta es el ejemplo cabal de ello. La gente despotrica mucho contra este tipo de personas, pero el chileno está siempre atento a la oportunidad de asegurarse. El chaqueteo que tanto nos identifica, es una de las herramientas para conseguir nuestros objetivos a toda costa.

El centralismo es una de las mayores catástrofes, sostenida en el tiempo. Es el alma mater de la oligarquía que ha promovido los abusos del poder y así perpetuarse sin importar los métodos utilizados.

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