Felix Alcayaga, un grande del teatro atacameño

Actor y director de Teatro, Felix Alcayaga sigue siendo reconocido entre sus pares de la Región de Atacama como uno de los grandes del teatro en la zona. Copiapino, se fue a estudiar a Antofagasta donde comenzó su andanzas con el teatro. Autodefinido como ‘loco rematado’, hoy se desempeña en la Universidad de Atacama. Siempre dispuesto a compartir unas palabras donde su experiencia de vida abre camino a los más jóvenes en el mundo de las artes, se tomó un tiempo para conversar con Tierra Cultah sobre su trabajo artístico.  

¿Cómo te iniciaste en el teatro?

HombreDe_laCarreta (1)En realidad mis inicios  en el Teatro no fueron en Antofagasta, en Antofagasta me profesionalicé.  Mis inicios fueron tempranamente en la Escuela de Aplicación, anexa  a la Escuela Normal de Copiapó, en la romántica Alameda copiapina, en donde un querido Maestro Hernán Recart Iturra, me inició como recitador de poemas en los actos matinales de los días lunes y en las representaciones  de pequeñas obras teatrales para niños  que presentábamos para nuestro curso y los paralelos. Ingresé después a la Escuela Normal de Copiapó y el destino colocó en mi ruta a quién fue determinante  en  mi  vocación, mi Profesor de Castellano, don Hernán Márquez Huerta, con el que me inicié en el Teatro.  En Antofagasta, en realidad, pude acceder a una formación Universitaria en  el Departamento de Arte de esa Universidad y tuve el privilegio de tener  la Guía del gran Maestro del Teatro Chileno, don Pedro de la Barra García, fundador del ITUCH y de destacados  actores que conformaban la Compañía de Teatro Profesional de la Universidad de Chile, Sede Antofagasta, de esos años.

2.- Estudiaste Educación y luego Teatro  ¿cómo fue ese periodo y por qué cambiar?

Felix 2006 (2)En realidad fue un proceso natural determinada por la vocación primaria nacida en experiencias motivadoras  de mi paso por la Enseñanza Básica y mi Formación de Profesor  Normalista en Antofagasta, donde  tuve como maestra a una gran actriz y escritora del Norte  Grande, Marina Teresa Castro, que me acercó al Teatro de Arte  de Antofagasta, que era dirigido en esa época por un querido profesor normalista copiapino, Luis Soto Ramos. El cambio fue natural, porque  queriendo mucho mi condición de Profesor Guía de la Escuela Normal de Antofagasta en esa época, se forma la Compañía de Teatro Profesional de la Universidad de Chile, Sede Antofagasta, bajo la Dirección del Fundador del ITUCH, el  Maestro Pedro de la Barra García, lo que constituyó un verdadero  milagro que permitía cumplir mi sueño  siempre presente de  ser actor profesional. Renuncio a mi cargo de Profesor y me integré por largos años  a la Compañía  de Teatro de la Universidad de Chile, Sede  Antofagasta. El sueño se había cumplido y todavía sigue presente  y cualquier día se puede volver al escenario. Nunca se sabe.

3.- ¿Cuántas obras has montado en tu vida y cuál es la más relevante? No sé en realidad cuántas obras he hecho en toda mi carrera profesional, lo que sí sé que son muchas, desde Otelo de Shakespeare en donde tuve el privilegio de hacer el papel protagónico del Moro de Venecia hasta “Risas a la Chilena” del querido maestro primario Luis Soto Ramos, entre teatro,  televisión y cine. Nunca se me ha ocurrido contarlas, pero sí hay una obra que es inolvidable “Orquesta de Señoritas”, de Jean Anouilh, y bajo una notable Dirección de Teresa Ramos, éramos siete hombres haciendo papeles de mujer, estuvo en cartelera no sé cuantos años, y obtuvimos con ella el Premio “Lo mejor del año en Valparaíso y Viña del Mar”, Premio del Círculo de Periodistas Especializados, de Valparaíso y Viña del Mar y recorrimos con ella prácticamente todo el país. La mantuvimos por años en cartelera con el Teatro de la Universidad de  Chile, Sede Antofagasta. La sacábamos de cartelera, la reponíamos y volvía a llenarse el Teatro.

4.- ¿Qué significa Atacama en  tu vida y en tu obra?

Bueno, en mi vida la tierra donde nací, crecí y en donde nacieron ideales y sueños que he cumplido y en donde sigo en el camino de quemar etapas y continuar entregando experiencias y realizaciones, desde mis dos grandes pasiones: el Teatro y la Educación.

5.- ¿Has tenido la oportunidad de relacionarte con los artistas, sus obras en Atacama.? Sin lugar a dudas,  tengo el privilegio de mantener muy buenas  relaciones con los gestores de diversas especiales  artísticas, con los que siempre estamos  en constante conversaciones, diálogos y críticas positivas que enriquezcan las creaciones en los diferentes campos de la creación,      interpretación y direcciónCap0140 artística.

¿Cómo ves el panorama del teatro en Copiapó hoy a partir de tu experiencia con Monserrat Calahorra?

Siempre es enriquecedor trabajar con los jóvenes,  conocer sus propuestas, como ven las diferentes  disciplinas, su desarrollo, hacia donde apuntan sus objetivos  y entender  y comprender  su visión personal del mundo y la vida. Hay que despojarse de muchas aprehensiones y  reglas preestablecidas  para trabajar con ellos, te colocan un prisma nuevo y diferente de visión y análisis. Tienes que despojarte de tus valores y principios y pensar “en joven”. Fue una bella aventura volver al escenario teatral  con el pensamiento y  la mágica locura de los jóvenes. Tienes que entender y hacer tuyos sus anhelos, sus principios y su particular manera de ver el mundo y la vida. Es como volver a ser joven  en la búsqueda del ideal. En alguna medida olvidar lo clásico y estricto y dar paso a la bella locura de romper los moldes.

¿Tú experiencia y como fue el proceso de trabajar con Carlos Pinto en los programas de Televisión?

Debo reconocer que fue todo un aprendizaje para una disciplina cercana al Teatro, pero que exige una técnica absolutamente diferente desde la perspectiva  de manejo de los personajes. Trabajar con Carlos Pinto fue un aprendizaje a partir de un notable manejador y maestro del lenguaje cinematográfico, fue como un post grado en actuación de cine y televisión. Había hecho cine en Antofagasta, más bien en los sectores marinos y de cordillera de la Segunda Región, con un sol maravilloso, con productoras norteamericanas y Cap0019alemanas, que en esos años vinieron mucho a filmar en el Norte de Chile y sus bellísimos  paisajes, con costos muy bajos y casi sin pagar impuestos,  naturalmente en papeles secundarios,  pero que significaron un rico y fuerte aprendizaje de esta forma de actuación. Todo tiene que ser muy natural en la interpretación, cuidando de no trabajar los personajes con las técnicas teatrales,  la actuación debe ser muy naturalista, como en la vida cotidiana, tanto en lo expresivo corporal, como en los diálogos y parlamentos, de otra manera aparecen los personajes sobreactuados y poco cercanos a la realidad,  pero manteniendo  la fuerza del motor interno, es decir, los sentimientos que mueven al personaje. Es un gran desafío cuando uno está acostumbrado a la grandilocuencia del Teatro y cuesta despegarse de ella.

¿Cómo fue y es tu experiencia en el teatro universitario? Siempre enriquecedora y lo más importante es que siempre estoy aprendiendo algo. Es un aprendizaje constante y cada vez es una experiencia  llena de algo nuevo para incorporar en nuestro trabajo y, fundamentalmente, en la creación, actuación  y en la dirección teatral. Trabajar con jóvenes es enriquecedor, tenemos  que  a aprender  a mirar con sus ojos para conocer y sentir  su particular propuesta de sus valores e intereses y colocarlos al servicio de la propuesta teatral.

Cine ConLosOjos Cerrados (1)¿Qué estás realizando hoy? ¿Piensas montar algún trabajo? Estamos trabajando en dos montajes uno con ex alumnos de la UDA, una obra exigente y, teatralmente  un gran  desafío. El otro con alumnos de la Universidad un montaje de formación técnica y preparatorio a la formación integral del actor.

¿Nos puedes contar sobre El Café La Lechuza, ese mítico espacio de la cultura en Atacama?

Creo que “La Lechuza” fue una hermosa y romántica aventura que me marcó fuertemente a mí y a los que pudieron ser partícipes de sus noches inolvidables. Muchos quisieran que volviera a revivir, algunas damas todavía me increpan y me reclaman: “la lechuza no era tuya, era de todas nosotras”… pero creo que es preferible que quede grabada en el recuerdo de los que fueron partícipes de las inolvidables noches de canto, poesía, novela, teatro, cine y otras expresiones artísticas, que pasaron por su romántico alero, con algunos invitados verdaderamente notables, en los diversos  campos del arte. El recuerdo inolvidable de dos grandes de las noches y la amanecidas: Jaime Ireland y Ernesto “Pluto” Saavedra.  La Lechuza fue fruto del Amor… Tal vez un día…. <-

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