Pedro Gramegna, el performista copiapino que con Complejo Conejo interviene espacios en Chile y el extranjero

De niño Pedro Gramegna Ardiles visitaba con su familia todas la actividades ligadas a la cultura que estaba disponibles en Copiapó. Pasó el tiempo y habiendo salido del Liceo Católico decidió estudiar actuación en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, la cual no era cómo esperaba iniciando así una búsqueda propia en el mundo del arte y el teatro, que le llevaron a conformar el colectivo ‘Complejo Conejo’; una instancia que surge al alero de las movilizaciones estudiantiles del 2011 y 2012. Un grupo interdisciplinario con el que incluso han llegado a participar de intervenciones urbanas en Praga, República Checa.
En la siguiente entrevista conocemos más de su vida y de su trabajo, el cual incluye momentos de tensión con la figura de autoridad de carabineros en Santiago, vistos frente a conejos que intervienen los espacios de poder, desplazando signficados. Algo que quiebra la realidad del cotidiano.

Coméntame de tus primeros acercamientos al arte en Copiapó

Pedro Gragmena
Pedro Gramegna.

Mis primeros acercamientos a las distintas artes se los debo a mis papás, abuelos y tíos, todos personas muy cultas y en general muy interesados en llevarnos desde muy chicos a ver cuanta exposición, concierto, obra, película u otra expresión artística que había o llegase a Copiapó, ciudad generalmente marginada de los círculos de producción y circulación artística del país, hasta el día de hoy. En vista de la distancia con Santiago había que aprovechar lo que llegaba a la ciudad (y cuando íbamos a Santiago…aprovechar de ver lo más posible!). Por lo tanto desde pequeño que fui educando mis sentidos y mi cabeza a esos lenguajes y esa nueva sensibilidad. Esas salidas “culturales” siempre fueron parte de nuestra vida familiar, transformándose también en un lugar de encuentro con parte de la comunidad copiapina, amigos, profesores, músicos y artistas en general con los que siempre estuvimos en contacto. Desde segundo básico estuve involucrado año a año en talleres de Teatro en el colegio, lo que también me pudo acercar (de manera muy básica y amateur) a la lectura y montaje de algunos textos dramáticos (gracias a eso también desarrollé un gusto por leer guiones de dramaturgos chilenos; Sieveking, Wolff, Díaz, etc, y también algunos de los clásicos que estaban en la casa de mis abuelos; Sófocles, Eurípides, Shakespeare, Calderón). Así, poco a poco fui interesándome cada vez más en las artes en general, siendo particular este interés en el fenómeno teatral. Cada vez que veía una obra me sucedía algo muy especial que no podía describir muy bien, pero aquello vivo del teatro me llamó siempre la atención; la comunión entre intérpretes, director, diseño y público que generaban algo irrepetible. Cerca de los 11 años decido que quiero estudiar Teatro, más específicamente Actuación (aquello evidentemente fue un tema de conflicto con el colegio; a pesar de tener buenas notas en general, mi interés por el teatro y las artes difícilmente encontraba lugar en clases, salvo los talleres electivos o junto a algunos profesores interesados en nuestra formación integral, mucho más allá de la PSU o el simce).

En las movilizaciones del 2011 creaste el Complejo Conejo. Explícame de qué trata y cómo se originó.

El Complejo Conejo es un colectivo interdisciplinario de intervención urbana y performance que nace el 2011 en el contexto de las movilizaciones estudiantiles del 2011. Está integrado por Diseñadores Teatrales y Actores de la Universidad de Chile y su propósito es instalar la ficción en espacios públicos y privados  realizando intervenciones urbanas y performances. Experimentamos con lo zoomorfo, rescatando la memoria cultural y los imaginarios populares como elemento discursivo. Nuestro trabajo es interdisciplinario y visual. Además de nuestras performances e intervenciones en espacios públicos, participamos activamente de diversas fiestas y eventos del underground santiaguino, marchas, festivales y eventos masivos. Este colectivo lo creamos junto a compañeros de generación con los cuales somos amigos y con quienes compartimos algunas de estas diferencias respecto a aquella forma que se nos estaba enseñando en la Escuela. En ese entonces ya llevábamos varios meses en paro y, frente a esta necesidad de accionar, de hacer algo desde nuestro quehacer, es que empezamos a intervenir en marchas o en lugares públicos, siguiendo un poco la tónica de las nuevas manifestaciones (la besatón por la educación, el thriller frente a la moneda, flashmobs, etc), pero sin necesariamente 7quedarnos en la lucha por la educación. Sentíamos que, a pesar de estas manifestaciones, la ciudad y la gente estaban “automatizadas”… de algún modo había que recuperar los espacios públicos (las vallas papales fueron la característica del gobierno de Piñera en el centro de Santiago) y “despertar” a la gente que desaparecía en la rutina de su diario caminar. Por lo tanto nuestras intervenciones y performances empezaron a funcionar de manera tal que, utilizando la ficción, fueran una ruptura del cotidiano. Esto forzaba a la gente a levantar la cabeza del suelo y observarnos… y en ese observarnos, observar al otro, ser partícipes de ese juego, bajar el ritmo y ver, pensar en otra cosa. Desde ese juego nuestro trabajo se fue construyendo y profesionalizando, siempre manteniendo ese objetivo.

¿Cómo la performance puede poner en tensión algunos elementos del poder? Por ejemplo cuando interactuaban con carabineros ¿qué sucedía?

Creo que la performance, por su componente vivo y “real”, es un elemento perfecto para llevar ciertas discusiones al cotidiano y a la gente en general, esto porque apela a una respuesta igualmente viva de parte del receptor (al menos el tipo de performance que nosotros hacemos). Ejemplo concreto es el caso de encontrarnos con carabineros cuando accionamos (lo que ocurre prácticamente cada vez que salimos): si ya contábamos con la atención y curiosidad de los transehúntes, cuando Carabineros interrumpen la acción es cuando la misma gente interviene, defendiendo la performance. En el cotidiano una persona cualquiera no va a hacerle frente a un Carabinero (menos frente a La Moneda!), pero en medio de una performance y tras haber establecido un vínculo con la acción que se está desarrollando, de alguna manera se ve comprometido a defender la continuidad de esa acción. Es ahí cuando la jerarquía se anula y los mismos ciudadanos se empoderan en defender el uso de un espacio supuestamente público, como la calle o la vereda. Qué tan privado es un espacio si está abierto a “lo público”, ocupado por cientos de personas que van y vienen constantemente? En ese sentido nosotros buscamos, tanto en espacios públicos como privados, poner en tensión esas nociones…que la gente se sienta más apropiada de la ciudad que habitan.

¿Crees que el arte es una herramienta válida y efectiva al momento de cuestionar estructura de poder injustas?

Creo que es la gente la que debe cuestionar aquellas estructuras. En ese sentido, creo que el arte debe ser un catalizador para que aquello ocurra y ciertamente debiera tener de alguna manera una función social. Pero no creo en el arte panfletario, estoy en desacuerdo con decirle a la gente “esto está bien y esto está muy mal”…me carga! En particular en el teatro, se da harto al menos en las compañías jóvenes. Creo que el arte debe expresar una opinión, un punto de vista, y desde ahí generar en el público una discusión, una 9reflexión que los lleve a plantearse ciertas problemáticas que afectan su día a día y desde ahí ayudar a generar cambios. En el caso concreto del Complejo Conejo, por ejemplo, nuestro trabajo es absolutamente público y abierto a cualquiera. Cuando accionamos en la calle, por razones obvias, no existe un cobro de entrada o una discriminación respecto al público que nos observará. El trabajo está ahí, para que cualquiera que vaya pasando lo vea. Hay que democratizar el acceso a la cultura, volverlo horizontal, y nosotros, con ese tipo de cosas, aportamos con nuestro pequeño grano de arena. Eso también tiene sus consecuencias: al ser un colectivo absolutamente autofinanciado e independiente podemos responder sólo a nosotros mismos y tenemos libertad absoluta para crear, pero también ha sido difícil crecer económicamente debido a los escasos recursos con los que nos movemos (nuestros ingresos son principalmente en fiestas y eventos masivos). Pero a pesar de aquello, funcionamos como colectivo hace ya más de cinco años y cada vez más profesionalmente y con más alcance y notoriedad…podría aventurarme a decir, entonces, que podemos ser un ejemplo de que se puede generar obra artística en el mundo de la cultura oficial en Chile (incluso CON el mundo de la cultura oficial) sin necesariamente “vender el alma” o comprometer los ideales del trabajo.

Según tengo entendido, estás especializado en trabajar con maquillaje teatral. ¿Cuáles son los aspectos que te llaman la atención de esta área?

Bueno, Maquillaje fue el ramo en el que mejor me fue estudiando Actuación, principalmente por mi conexión con el mundo de la plástica y porque desarrollé una gran amistad con mi profesor de ese entonces, Camilo Saavedra, quién me acercó al mundo de la performance y con quién comenzamos a desarrollar proyectos en conjunto, además de trabajar regularmente como su ayudante en clases y asistente en diversos trabajos que involucren maquillaje artístico. Una de las cosas que más me llaman la atención es cómo el maquillaje artístico puede ser una herramienta tan adecuada para generar personajes visuales que funcionan prácticamente en cualquier contexto, rescatando la mano, la intensión y las texturas particulares de cada maquillador, volviéndolo un trabajo muy personal. Un maquillaje bien hecho y creativo puede contribuir significativamente a cerrar una caracterización. Es como la guinda de la torta!.

El año pasado estuviste en República Checa con un trabajo sobre los Selk`nam. Coméntame de dónde nace la idea de trabajar con las pinturas rituales de este pueblo.

A pesar de que esta cultura fue diezmada y borrada, el arte corporal Selk´nam perduró gracias al registro fotográfico y hoy es reconocible para casi todos los chilenos, aunque desconozcan su vínculo con los Selk´nam. Uno de los objetivos del Proyecto Selk´nam era observar desde dentro de los vestuarios la reacción y comentarios de la gente que se cruzaba con nosotros en la calle; la gran mayoría reconoce las figuras y de alguna forma puede vincularlos a algo indígena propio de nuestro territorio, algunos otros rápidamente dicen “los Selk´nam!”…y otros simplemente no los reconocen, pero es en ese cruce que la gente pregunta y se genera un 8encuentro de personas que conversan sobre aquello que vieron. Esto es posible gracias a que la imagen de los espíritus Selk´nam, sus formas y pintura, están absolutamente integradas en el imaginario colectivo del país y eso es posible gracias a la potencia que aún hoy guardan. Esto, evidentemente, es muy distinto en Europa, en donde no hay conocimiento del significado de estas imágenes. Allá, el atractivo de los vestuarios es el que generó la comunión necesaria para que se produjera la conversación con aquellos que sí conocían la historia.

Pero más allá de trabajar con sus pinturas, nos interesó trabajar con el genocidio de la cultura Selk´nam a mano de extranjeros y ganaderos chilenos y de cómo el Estado chileno miró e hizo oídos sordos frente a la masacre. Quisimos trabajar con la captura de sus integrantes para ser exhibidos como exóticos animales en los zoológicos humanos que hubo en la Europa de principios de siglo. El trabajo se planteó como un retorno libre de los Selk´nam a Europa, representada en la ciudad de Praga. Nuestra performance busca reivindicar esta cultura, sanar la memoria en torno a este pueblo y generar una discusión en torno a las prácticas colonialistas, al genocidio de culturas originarias en pos del “progreso”.

¿Crees que en términos de diseño, la pintura selk’nam, sea de las imágenes más potentes a nivel nacional?

En general el registro gráfico o pictórico de las culturas originarias del territorio chileno son muy interesantes y potentes. Creo que es nuestro deber rescatar el aporte de estas culturas, resignificarlo y generar propuestas que visibilicen este legado, generar pertenencia cultural. En ese sentido, el trabajo gráfico presente en la pintura corporal ritual del pueblo Selk´nam es particularmente potente, ya sea por lo sintético y aparentemente sencillo de sus formas como por las historias contenidas en cada una de esas composiciones (desconocidas para la mayoría de los chilenos).

¿Qué experiencias como performance destacarías de tu trabajo?

La experiencia del trabajo con el colectivo es siempre muy gratificante! Hay varias perofrmances de las que hemos realizado que son dignas de ser destacadas por razones muy distintas; de las más antiguas, los Paconejos (una intervención satírica en marchas IMG_2553estudiantiles a propósito de la violencia policial), de las más nuevas es imposible no mencionar al Proyecto Selk´nam por el impacto que genera en la comunidad, al igual que Exterminados Como Ratones (una performance sobre la conocida portada de La Segunda, parte del montaje de la Operación Colombo, hecha para un 11 de septiembre y, ahora hace poco, para el Encuentro Excéntrico del Hemispheric Institute de la Universidad de Nueva York). También TRANSandinos está resultando una experiencia performática sumamente interesante por los cruces culturales y las grandes contradicciones con nuestra propia identidad como ciudadanos de un país que reniega de su tradición precolombina.

¿Qué nuevos proyectos trabajas?

Aparte de mis trabajos como Diseñador Teatral (en formación! aún me queda un año y poco para egresar), con Complejo Conejo estamos hace ya casi un año trabajando en una nueva performance: “TRANSandinos”. Este nuevo proyecto involucra los carnavales andinos como punto de partida para hablar sobre identidad, política, cultura, etc. Consiste en un carnaval/fiesta ambulante que recorre un sector de la ciudad. Este trabajo ha ido creciendo; lo probamos primero en fiestas en Santiago, luego llevamos una versión reducida a los encuentros de la Cuadrienal en Praga (fuimos “anfitriones” del Día de Chile organizado por la Embajada de Chile en República Checa) y de ahí hemos presentado esta versión ambulante en un par de festivales y eventos dentro de Santiago y siempre es distinto, no sólo por la reacción de la gente, sino porque en cada oportunidad aparece algo nuevo y naturalmente la performance muta. Este proyecto vendría siendo el sucesor en importancia de Proyecto Selk´nam y actualmente estamos esperando los resultados de un par de postulaciones en encuentros de performance en el extranjero en los que esperamos participar con “TRANSandinos” el 2017, además de algunas posibilidades de moverlo dentro del país en lo que queda del 2016. Desde esta experiencia con “TRANSandinos” es que ahora estamos trabajando en paralelo con “Carnaval”, el primer proyecto en sala del Complejo Conejo. Es una exploración en torno a las nociones y sensaciones del carnaval. Este trabajo se estrenará el viernes 26 de agosto en el Festival Interdisciplinario organizado  por los estudiantes del DETUCH.

¿Qué conoces de la escena de Copiapó? ¿Te gustaría realizar algún trabajo en Atacama?IMG_2544

Lamentablemente estoy algo desconectado de la escena copiapina desde que me vine a estudiar a Santiago el 2010. A pesar de aquello, estoy muy pendiente del trabajo que está realizando Maribel Pinto para volver a hacer funcionar ESARTE. Creo que fue un gran proyecto y sigue siendo sumamente necesario para la región contar con una escuela de acercamiento a las distintas artes, con profesionales vigentes en su área. Atacama es una región que, como dije al inicio de la entrevista, está muy alejada de la actividad cultural del país. Lo poco que hay es todo de fuera y sería bueno comenzar a generar material de calidad dentro de la misma región, cruces colaborativos e instancias de aprendizaje. Pero para eso hay que generar cambios tanto en la mentalidad de los copiapinos/atacameños como en la de las autoridades regionales/municipales. Cuando dejen de ver la cultura como un accesorio y la comprendan como una necesidad y un derecho al alcance de todos (cultura de verdad, arte de calidad…no un dudoso sucedáneo) el estándar subirá y la misma gente sentirá la necesidad de ver espectáculos de calidad, de generar nuevas audiencias, educar un público y por sobretodo valorar el trabajo de aquellos que trabajamos en artes. Hoy en la región es prácticamente  imposible proyectarse a nivel profesional  como trabajador del arte. Los espacios que deberían estar disponibles están hoy ocupados por personas con poca capacidad o conocimiento de cómo funciona el mundo de las artes, lo que genera un círculo vicioso que contribuye a alejar la producción artística de la región. Personalmente me encantaría poder ir a la región con nuestro trabajo con el Complejo Conejo…lo hemos intentado varias veces! pero no hay interés y en gran parte asumo que se debe a que no respondemos a un formato tradicional, la performance aún no tiene presencia en Atacama. Espero que este verano eso pueda corregirse y podamos concretar una visita al menos a Copiapó con alguna de nuestras performances o intervenciones y sumarle un taller para que los mismos habitantes de Copiapó puedan acercarse a este lenguaje, aún no trabajado allá. Creo que Copiapó tiene un potencial increíble para atraer a las nuevas propuestas artísticas que se están generando acá en Santiago, sólo hace falta tomar la decisión. <-

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