Atacama Intersexual y la validación de la diferencia

Por Sammy Valdés Julio

En la actualidad en Chile y principalmente en regiones, los grupos humanos considerados minoritarios y sus representantes son encasillados por las instituciones de poder que los benefician, con fondos que promueven desfiles y procesos de visualización pública, más que no trascienden del simple espectáculo amparado por la Industria Cultural. Éstos no generan ruido, ni crean nuevas formas de ver y cuestionar la realidad Biopolítica que los gobierna y que los delimita a roles inamovibles socialmente, es decir no lograr escapar a las categorías de lo que significa ser hombre y mujer, heterosexual, homosexual, lesbiana o trans.

En este contexto, el Colectivo Atacama Intersexual fue creado con la finalidad de generar espacios y eventos que posibiliten el debate y la discusión frente a la temática sexo – genérica, más allá de las zonas de confort ya institucionalizadas en la ciudad de Copiapó y toda la Tercera Región. Tiene como premisa inicial que ningún individuo debe ser condicionado debido a sus características biológicas, ni sus inclinaciones sexuales o genéricas.

Una de las actividades organizadas por esta organización fue el Primer Coloquio Intersexual en el marco de la celebración del día Contra la Homofobia y Transfobia (17 de mayo). Esta actividad buscó el diálogo en torno a la realidad sexual de los individuos, libres de expresar su narrativa como sujetos de poder, como representantes de sí mismos, no buscando generalizar masivamente, ni encasillar a nadie, sólo dar a conocer una parte de las realidades que componen el universo multicultural de Copiapó. Durante este evento asistieron alrededor de doscientas treinta personas de toda edad, lo cual marca un precedente respecto al interés de la población en general por ampliar sus miradas y conocer nuevas formas de plantearse frente a lo impuesto a sus cuerpos y mentes.

Asimismo, se realizó la Expo Sin Etiquetas (19 de agosto) con la finalidad de abrir espacios de discusión y charla en relación al cuestionamiento de patrones culturales, debatiendo la biopolítica del cuerpo, el género y el sistema binario sexual bajo el cual es regida la sociedad. Este evento fue la excusa perfecta para analizar esta realidad multicultural bajo el prisma del arte, y la incomodidad que puede generar en el observador participante, inmerso en el acto performático de la individualidad como narrativa propia y diferenciadora,  la exposición del cuerpo, de la piel, de las zonas erógenas, del imaginario sexual colectivo y particular, quebrando en él, lo comprendido y cristalizado como normal, esperable y hermoso, como supuestamente el arte debe ser.

Estas actividades han posibilitado ir generando espacios de apertura discursiva en  la población asistente y la validación de la diferencia frente a la normalización, lo cual podríamos augurar es el comienzo de pequeños cambios en el ámbito familiar, social y laboral de los mismos, como primer paso para ir dejando de lado la tolerancia e instaurando, en su lugar, simplemente el respeto por el otro.

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