“Hijos únicos”, el nuevo libro de Juan Santander Leal que repasa pasajes de su vida en Copiapó

“Hijos únicos”, el nuevo libro de Juan Santander Leal que repasa pasajes de su vida en Copiapó

Por David Ortiz

“Hijos Únicos” es el título de la nueva publicación del poeta Juan Santander Leal (Copiapó, 1984). Un poemario de 65 páginas editado por Ediciones Overol, editorial independiente que el 2015 publicó sus obras completas bajo el nombre de “La Destrucción del Mundo Interior”.

En una tertulia en un bar, llegó a mí la nueva publicación de Juan Santander Leal. A primera vista resalta el título, que ya emana algunos elementos autobiográficos. Juan no tiene hermanos, eso cambia dinámicas de infancia, cosa que se refleja de una forma muy elegante en el libro.

En esa línea destaca uno de los poemas que más ha circulado de este libro: “Gemelos”, publicado en la web Dos Disparos el año 2014. Cito un fragmento:

En ese tiempo éramos gemelos.

Andábamos los dos en bicicleta,

siempre ibas escondido detrás mío

como una especie de segundo nombre.

La simpleza de los versos de Juan sigue presente en esta publicación, la cual ha sido catalogada de “exacta” por varios críticos.

Con versos cortos y precisos es capaz de generar imágenes de una profundidad conmovedora, a partir de elementos cotidianos. Cito “Arena Negra”.

Los lobos marinos toman sol,

Un pato lleva horas en el agua

Como un narrador omisciente

Encerrado en su propia novela.

Una consecución de imágenes que se revelan como fantasmas al repasar la propia vida del  autor. Santander nos traslada a instantes particulares de su experiencia.

Me hace sentido catalogarlo como una consecución de bellas escenas fantasmagóricas.

La palabra “fantasma” tiene como raíz antigua la phanein que quiere decir brillar, aparecer, mostrarse, hacer visible. Por lo tanto los fantasmas son imágenes reminiscentes de un pasado.

La obra de Santander está llena de estos fantasmas, que juegan entre la luz de la tarde, en la arena de la playa o en la humedad de la camanchaca dejándose caer por la ciudad de Copiapó.

Luces y sombras que juguetean, ya sea en las penumbras, en el crepúsculo, en el contraluz, que van dibujando escenas que dan forma a una suerte de película autobiográfica plagada de cuadros, con una bella composición en su fotografía.

Flash backs de idas a la playa, paseos por el centro, juntas familiares. Imágenes del arribo a un Santiago de los años 2000 y la relación con un Copiapó todavía pueblerino que quedaba atrás.

Un libro interesante, donde el repaso por un pasado copiapino sorprende en su claridad y lucidez y del que emanan recuerdos que se transforman en los versos de “Hijos Únicos”.

Cine Alhambra

Cada sábado íbamos al cine, 

el verano aplastaba la ciudad, 

comíamos churros con azúcar flor, 

la entrada costaba mil quinientos.

 

Me gustaba leer en la penumbra

el letrero luminoso de salida, 

el domingo venía caminando

para decirnos quienes éramos. 

 

En la sala no había casi nadie.

De vez en cuando un espectador, 

pegado todo el día en su butaca

como una estrella de mar en la piedra.

 

Las películas llegaban meses tarde; 

los extraterrestres llegaban tarde,

los súper héroes llegaban tarde,

los viajeros en el tiempo llegaban tarde. 

 

Cabaña

La docena de locos congelados

en la cocina me otorgan la razón, 

que soy un habitante a la fuerza, 

el calor cae por una gotera

 

y los parientes miran de reojo. 

No quise que me dijeran qué hacer, 

ni que me vigilaran en las tardes

con la cara pegada al mosquitero.

 

Los guanacos se escapan al cerro, 

la cabaña determina mi conducta, 

la familia entera está en la mesa,

el almuerzo es signo de obediencia.

 

Si quieres obtener el libro, aquí un link: http://tienda.hueders.cl/products/hijos-unicos

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