Entrevista a Pamela Ydígoras, atacameña autora del libro “El activismo internacional Mapuche”

Entrevista a Pamela Ydígoras, atacameña autora del libro “El activismo internacional Mapuche”

El 2015 la escritora y activista internacional mapuche Pamela Ydígoras publicó el libro “El activismo internacional Mapuche, un arma poderosa contra las violaciones de sus derechos humanos”. Una publicación que esta chañaralina, actualmente radicada en Europa, realizó junto a la cientista política alemana Anja Habersang, con quien ha trabajado en un activismo de defensa de los Derechos Humanos en organizaciones como Amnistía Internacional, instancia en la cual empezó a involucrarse con la causa mapuche. En la siguiente entrevista conversamos de su trabajo y de su punto de vista sobre la situación que se vive en el conflicto entre el Estado Chileno y comunidades Mapuche .

Por David Ortiz

¿Cómo nace la iniciativa de escribir sobre el tema del activismo internacional mapuche?

Esto empezó a e gestarse el 2010 cuando conocí a Anja Habersang, la coautora del libro. Ella es alemana, nos conocimos en Santiago cuando trabajábamos con Amnistía Internacional en diversos equipos de trabajo con diferentes temáticas. Nosotras trabajábamos con equipos de diversidad sexual, en este caso yo era la coordinadora de esa área. Bueno, ahí empezamos el trabajo y tuvimos muchas actividades con marchas, seminarios y encuentros en universidades. Entre ellas empezamos a interiorizarnos en la temática mapuche. Allí empezamos a investigar, a profundizar más. Decidimos ver cómo iban las cosas, porque no estábamos seguras si podíamos conseguir que confiaran en nosotras las personas involucradas, porque es una lucha muy compleja en donde las personas no pueden expresarse libremente. Aquellos que son abiertamente amigos, defensores o activistas de la causa mapuche pueden hablar con más libertad, pero para los mapuches mismos es muy difícil hablar del tema con cualquiera. Han habido testigos secretos, o testigos sin rostros, donde apareció un testigo falso, Rodrigo Castro Antipán, un infiltrado de carabineros que declaró y finalmente se dijo que era carabinero. No es cosa de que puedan hablar abiertamente del tema con cualquier persona. Es complejo, es delicado. Entonces no es cosa de llegar y entrar a investigar a lo profundo del llamado “conflicto mapuche”, pero que nosotras llamamos “conflicto entre el Estado Chileno y el pueblo Mapuche” porque es un conflicto de a dos, pero que nace de una violencia que tiene larga data, en la que la mayoría de los chilenos saben y conocen. El pueblo mapuche era un pueblo autónomo, un pueblo reconocido por los españoles, como nación y el Estado de Chile los ha tratado de chilenizar a la fuerza. En latinoamérica los estados nuevos llegaron a matar pueblos originarios, y es el caso de Chile también.

¿Cómo ves esa occidentalización, la forma de chilenizar a la cultura mapuche desde el Estado?

Bueno esa es la herencia que nos dejó España, que fue colonizadora y siempre lo fue. Dentro de su propio territorio de Chile tiene diversidad pero busca uniformar, dan lo mismo tus costumbres. Antes en la colonia, pasaba que si nacías en el territorio eres español. Aquí pasó lo mismo, se trató de homogeneizar a la cultura mapuche así como a otros pueblos de nuestra multinación, cosa que también pasó mucho aquí en el norte.

Según has visto en tu trabajo, ¿cuáles podrían ser algunos cambios de conceptos que puedan ayudar solucionar el conflicto?

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Portada del libro “El activismo internacionl Mapuche”. Editorial CEIBO, 2015.

La Constitución es lo primero. El reconocimiento del pueblo mapuche como una nación es importante. El Estado chileno no se ha preocupado de entender que el pueblo mapuche es otro pueblo, previo a la nación chilena. Nosotros venimos de ese pueblo, pero ellos no son chilenos. Nosotros tenemos un mestizaje con genes mapuche en todo Chile, pero no reconocer eso de que ellos son previos a nosotros es incorrecto. Se debe reconocer de forma absoluta que ellos son también un pueblo. Se trató de censurar el ser mapuche, por ejemplo prohibiendo el idioma, para hacerlos perder el idioma como pasó con los diaguitas. Se les ha acosado, y perseguido como a tantos otros pueblos originarios del país. ¿Qué decir del pueblo selknam en el sur? Allí derechamente los exterminaron. Pero los mapuche siguen en pie y están dispuestos a seguir existiendo de forma cultural, política y en un sentido de nación. Tienen todas las condiciones para serlo. Desconocer eso, y como algunos historiadores lo hacen, significa estar absolutamente desconectados de lo que es nuestra cultura. Aunque seamos diferentes naciones, todos nos sentimos identificados con el territorio, que para ellos es el Wallmapu. El Estado no tiene derecho a violentar eso. Es más grave aún, porque muchos loft, muchas comunidades, tienen títulos de merced. Entonces no creo que los colonos, o el Estado chileno cuando les entrega tierras a los colonos, no creo que el Estado haya omitido que existían títulos de propiedad anteriores a la República.

Tu libro se centra en el activismo mapuche de los años 90 en adelante. En ese entonces el activismo logra que lo mapuche retome fuerza de manera simbólica, que vuelva a ser materia de orgullo. ¿Podrías comentarme un poco de ese tema?

Hay, claro, una suerte de re-mapuchización en ese período. Fue una manera de entenderse a sí mismo del pueblo mapuche. Fueron censurados y violentados, prejuiciados y han vivido en extigamatización y racismo. Entonces hay una generación completa que busca la reivindicación territorial y cultural. Surgen diversos movimientos desde esa década, grupos políticos, algunos werkenes, algunos voceros y se revalidan los lonkos. Se rearticulan en su organización cultural, pero también política. Cómo empiezan a reidentificarse con lo mapuche, con una propia lengua, surgen comunidades emblemáticas como Temu Cui Cui, donde también hay un punto de inflexión importante como Lumaco donde n los noventas además empieza la aplicación de la ley antiterrorista y caen los primeros presos políticos mapuche. También hubo personas juzgadas como Leonardo Quijón y Luis Marileo, entonces hay un surgimiento de la juventud que dice “basta ya”. Pero surge donde ellos hacen ocupaciones de terrenos pacíficas, reivindicando sus territorios, haciendo posesión de los fundos, recuperando lo que era de su comunidad, con una recuperación productiva, en contra de lo que producían las forestales, que deterioran la tierra. Aparecen las personas detenidas esperando juicio con largos periodos de prisión preventiva, es decir, sin ninguna condena previa como Emilio Berkoff o Daniel Melinao, entre muchos otros. Lo que se denomina como el “grupo más radical”; el grupo de la CAM, habla de una respuesta, ya que el Estado ha violentado y los grupos movilizados son de defensa, no de agresión.

¿Cómo puede contribuir el activismo en causas puntuales de este tema?

En el caso del libro se plantea el activismo como un arma efectiva para cambiar las cosas. Te pongo un caso: el del fotógrafo Felipe Durán. Él trabajó con nosotros en el libro, la portada del libro es de él y la gran mayoría de la imágenes del interior. Esto indica que él era un referente para entender lo que estaba pasando en la Araucanía, con su única arma que era su cámara fotográfica. Por supuesto que generó mucha empatía a nivel nacional por dar a conocer lo que pasa en la Araucanía. Era conocido entre las agrupaciones que apoyan en su lucha al pueblo Mapuche. Entonces se creó una gran cadena de activismo internacional, a través de las redes sociales y medios independientes, para apoyar a un fotógrafo que denuncia los atropellos a los derechos humanos y es nada menos que detenido acusado prácticamente de ser un terrorista. Allí se dio que el caso se conoció en gran parte por la movilización de los activistas que denunciaron esta situación de manera pública.

Y luego viene el caso puntual de la Machi Francisca Linconao. Allí el activismo logra presionar a los poderes fácticos y al poder del Estado en Chile. Es un llamado de atención de la población. Se pide un juicio justo. Lo que ha pasado recientemente con la Machi Francisca Linconao es la demostración de un tremendo esfuerzo en los medios nacionales, en los medios internacionales, de parte de los artistas, de los activistas, de en el fondo de las redes sociales y del activismo como forma de lucha social organizada de una parte de la población que ha entendido que esta situación no se puede seguir sosteniendo en el tiempo. Hay tantas cosas evidentes de violencia contra el pueblo mapuche, es algo tan fuerte  que yo llamo una violencia descarada, porque en el caso de la machi que llegó a pesar 42 kilos en su huelga de hambre, sin tener ningún juicio anterior en su contra.

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