Hoy y siempre, la crónica que revela los eventos aluvionales que han afectado a la Región de Atacama

Hoy y siempre, la crónica que revela los eventos aluvionales que han afectado a la Región de Atacama

En la siguiente crónica histórica, el geólogo Miguel Cáceres, analiza el registro histórico de las inundaciones aluvionales que han afectado a la cuenca del Valle de Copiapó. Una realidad recurrente que toma fuerza con el nuevo aluvión que afectó la zona este año 2017, apenas a dos años de la última afectación de este tipo y que demostró que no estamos preparados para afrontar estos eventos naturales que en nuestro caso se transforman en catástrofes. 

Por Miguel Cáceres

Con el aluvión de marzo del 2015 y recientemente en mayo del 2017, mucho se ha hablado en diversos rincones de la ciudad, en la prensa y el

Aluvión en Copiapó, Calle Las Heras, 1920

Aluvión en Copiapó, Calle Las Heras, 1920

ciberespacio acerca de la periodicidad de estos eventos, que ocurren cada 30 0 50 años, que todos los copiapinos lo saben, que aquí que allá, no obstante, la mayoría de los habitantes ni siquiera se acuerdan de eventos anteriores a 1997 (la más recordada inundación de la ciudad pre-25M).

Lo cierto es que estos eventos han estado ocurriendo en el valle del Copiapó por miles de años, tal como el registro geológico lo demuestra y seguirán ocurriendo por muchos más. No es el objetivo de las siguientes líneas indagar el pasado geológico, sino que enfocarse en tiempos históricos. Las crónicas permiten conocer los efectos que eventos pluvio-aluvionales tuvieron desde el siglo XVII hasta nuestros días. A continuación se exponen, de manera muy breve, los principales fenómenos climatológicos ocurridos en Copiapó y en la región, excluyéndose aquellos relacionados al invierno altiplánico.

El registro histórico

El primer registro está fechado en 1655, durante este, se produjeron importantes inundaciones en diferentes partes de valle, especialmente en Potrero Seco y Nantoco, en esta última localidad, las aguas arrasaron una iglesia construida a principios del siglo XVII por los españoles. Sólo tuvieron que pasar 10 años para que un aluvión destruyera lo que era en ese entonces la aldea agrícola de San Antonio, no obstante, se destaca que aquel fenómeno tuvo relación con el invierno altiplánico.

El siglo XVIII parece haber sido un periodo de sequía para la zona norte y central de Chile, tanto así que en 1787 se prohibió por tres años la plantación de árboles y viñas para optimizar el regadío de hortalizas.

Ya en el siglo XIX, en 1827, se produjo un importante aluvión que nuevamente afectó Nantoco, mientras que en Copiapó inundó con barro las calles y potreros. Posteriormente, en agosto de 1833, un frente de mal tiempo se suscitó en el Norte Chico provocando copiosas lluvias durante los días 13 al 15 del mismo mes en el valle de Copiapó, produciendo la crecida del rio homónimo y causando varios estragos en la ciudad y en los caminos cerca de Chamonate. En 1851, nuevamente Nantoco fue afectada por una riada que devastó los caseríos, siembras y cementerios de los indígenas. Durante agosto de 1888, una copiosa lluvia hizo que las quebradas a lo largo del valle bajaran aumentando el caudal del rio Copiapó, el que a la altura de El Pretil, fue contenido por las barrancas y cultivos presentes en ese lugar por una o dos horas para luego abrirse paso intempestivamente hacia la ciudad. A medida que el cauce se angostaba, el flujo de agua tomaba más altura para salirse con gran fuerza en la Chimba, llevándose a su paso varios puentes en su trayecto, además de dejar a muy mal traer las casas de calle Freire, incluso, la majestuosa casas de doña Candelaria Goyenechea (actual UDA) se inundó, subiendo el agua hasta 2m.

“toda la familia se vio con esto obligada a subir al tercer piso, desde donde durante cinco horas veían el peligro que las amenazaba, y derrumbarse una parte de los edificios laterales, sepultando los escombros muchos valiosos muebles”

En Tierra Amarilla el rio se desbordó y  las aguas se tomaron la calle del pueblo generando múltiples perjuicios, mientras que en Juan Godoy las quebradas y las calles bajas se convirtieron en verdaderos ríos. Este evento produjo que más de 300 familias quedasen damnificadas y la muerte de 5 personas.

A finales del siglo XIX, en 1891 y 1893 cayeron copiosas lluvias, las cuales no provocaron mayores complicaciones a la ciudad.

Centor de Copiapó inundado el 2015

Centor de Copiapó inundado el 2015

A comienzos del siglo XX, en abril, mayo y julio  de 1905, abundantes lluvias cayeron a lo largo del valle, causando inundaciones en varias partes de este y la destrucción de la línea férrea en múltiples sectores a lo largo de él, así como el anegamiento de la parte baja de Copiapó, especialmente en la Viña de Cristo. La prensa de la época destacó la enorme cantidad de nieve caída en cordillera durante ese invierno (ej: 2m en Pircas Negras); el derretimiento de esta y los deshielos aportaron una enorme cantidad de agua que provocó un dramático aumento del caudal del rio Copiapó, que causó severos estragos a lo largo de su cauce durante el verano de 1906, especialmente en las vías férreas en los alrededores de Tierra Amarilla y Toledo-Chamonate y en la parte baja de la ciudad, donde nuevamente en la Viña de Cristo 70m de muralla colapsaron y se produjo el momentáneo corte de caminos hacia la zona de El Bosque.

El 1 de junio de 1927 una lluvia sorprendió a los habitantes de Copiapó, la que se extendió de manera intermitente hasta el viernes 3. A eso de las 5:00am de ese día, desde San Miguel se anunció que la quebrada de Paipote iba bajando dado el aporte de agua desde quebrada Garín (afluente de la primera). Ya a las 5:20am el agua se precipitó con una fuerza inusitada, dividiéndose en varios brazos, uno por calle Chañarcillo, otro más grande por Infante y Carrera, mientras que otro incluso logró llegar hasta calle Portales y la actual Circunvalación, inundando terrenos de cultivo ubicados en esa zona.

El 20 de junio de 1929, copiosas lluvias comenzaron en la precordillera de Copiapó, anunciándose la bajada de agua en la noche de ese día. Rápidamente se realizaron obras de contención, como el envío de sacos de arena en tren hacia la estación de San Miguel donde se realizó un parapeto que encausó el flujo, no obstante, parte del aluvión llegó al rio hasta un estanque de concreto que existía a la altura de la cárcel vieja, el que amenazó con salirse de su cauce para inundar los terrenos de la Chimba, afortunadamente, personal del regimiento O’Higgins realizó trabajos que lograron desaguar el costado norte del lecho, descargando el flujo por su cauce natural, no obstante, la calle Chañarcillo recibió una importante cantidad de agua que provocó alarma en los habitantes de esta.

En mayo de 1934, un aluvión afectó al valle del rio Copiapó, provocando la muerte de un infante.

Casi a mediados de junio de 1940 un temporal de viento y lluvia afectó desde la costa hasta la cordillera de la región. Las aguas del rio se vieron incrementadas hasta casi los 2m, provocando algunos problemas en terrenos inmediatos a Paipote, no obstante, las obras de defensa encausaron las aguas del rio y evitaron la inundación del sector de Punta Negra, sin embargo, el rio arrastró los puentes de Ojancos y de la cárcel y provocó perjuicios en las líneas férreas. Nuevamente en junio, pero de 1943, 36mm de agua caída en la ciudad además de la precipitada en cordillera gatillaron una serie de aluviones desde las quebradas de Chulo, Paipote, Amolanas y del Checo, incrementando el caudal del rio enormemente lo que generó cortes en los caminos y en las líneas férreas. Una situación similar, aunque de proporciones mucho menores, se vivió el 14 de junio de 1953.

Desborde del Río Copiapó, foto Revista De Cierto Lugar homenaje al Río Copiapó, Sociedad de Escritores de Cppó año 2014.

Desborde del Río Copiapó, foto Revista De Cierto Lugar homenaje al Río Copiapó, Sociedad de Escritores de Cppó año 2014.

En la madrugada del 29 de marzo de 1979, los habitantes de la ciudad fueron despertados súbitamente por truenos y relámpagos. Las precipitaciones anegaron parte de Diego de Almagro dada la bajada de la quebrada Caballo Muerto, afectado a 30 familias.

Múltiples aluviones ocurrieron a lo largo del valle durante la lluvia suscitada el 6 de abril de 1980. La Ruta 5 quedó cortada a la altura de Estancia Castilla, en Tierra Amarilla se anegó parte del camino y valle arriba en Jotabeche y Nantoco varias familias fueron evacuadas de sus hogares por el riesgo de que estos fuesen arrastrados por el rio.

El 25 de julio de 1987 un aumento diez veces más de lo normal ocurrió en el rio Copiapó. No obstante, a eso de las 11:00am el agua sobrepasó el cauce en los sectores de Paipote, Viñita Azul y en la zona de entre puentes. En este último sector y hacia calle Freire, el agua llegó a una altura sobre 1m  y los habitantes sacaban “flotando” sus pertenencias desde el interior de los hogares. Unas 2.207 personas fueron albergadas. Los caminos a Totoral, Puerto Viejo y María Isabel quedaron cortados producto de la acción del rio, la bajada de quebradas y derrumbes locales.

El año 1991 ocurrió una de las mayores tragedias en el norte de Chile, se produjo el aluvión de Antofagasta que dejó cerca de una centena de víctimas fatales. No obstante en Atacama, este frente climático desarrollado entre el 17 y 18 de junio que precipitó un poco más de 50mm, dejó 1.700 personas damnificadas en la región, sólo en Copiapó hubieron 98 familias albergadas, mientras que en valle del Huasco 137 y 288 en la provincia de Chañaral. En Copiapó, las calles céntricas se convirtieron en verdaderos ríos que impidieron el libre tránsito de los vehículos y peatones, mientras que algunas antiguas casas de adobe del casco histórico no aguantaron y colapsaron, por otro lado, hacia los sectores altos se produjeron anegamientos en patios de casas.

En junio de 1997 y luego de 6 años de sequía, ocurrió una de las mayores inundaciones que Copiapó ha visto, y una de las más extraordinarias lluvias ocurridas en la región. Durante junio se acumularon 76.7mm de  agua caída, no obstante, el 90% de esa cantidad cayó el 12 de ese mes, originando la bajada de prácticamente todas las quebradas alrededor de la ciudad, afectando severamente a los habitantes de las poblaciones Rosario, Cartabio y Juan Pablo II. En aquella ocasión se produjeron 7 víctimas fatales, entre ellas, recordados son los 5 conscriptos que fueron

Desborde del Río Copiapó año 1997. Revista De Cierto Lugar.

Desborde del Río Copiapó año 1997. Revista De Cierto Lugar.

arrastrados por las aguas del rio cuando estaban efectuando rescates en el sector de Las Viñitas. En toda la región se produjeron problemas, por ejemplo Chañaral quedó aislado por el desprendimiento de rocas en la ruta y la bajada de quebradas, mientras que en la ciudad se produjeron anegamientos, por su parte, en Caldera, varias familias se vieron anegadas al igual que la escuela Byron Gigoux, mientras que  en Vallenar, se produjeron 500 damnificados y 200 albergados repartidos en varias escuelas que fueron utilizadas como albergues, así como la bajada de varias quebradas a lo largo del valle del Huasco, en la localidad homónima el 80% de las casa se vio afectada por las lluvias. Tal fue la magnitud del desastre que el Presidente de la Republica, don Eduardo Frei R., visitó la región, a lo largo de los días posteriores casi una decena de ministros viajaron a la zona para ver en terreno los efectos de la lluvia y prometer ayuda; no siempre fueron bien recibidos por los pobladores.

La mayor catástrofe que tenga registro la Región de Atacama ocurrió el 25 de marzo del 2015. En esta ocasión lluvias moderadas a fuertes ocurrieron en las partes bajas de los valles de Copiapó, Huasco y El Salado, sin embargo, fueron fuertes a intensas en la precordillera y cordillera, lo que generó grandes aluviones, prácticamente simultáneos en los valles anteriormente mencionados. Los estragos se concentraron en Diego de Almagro, El Salado, Chañaral, Paipote, Copiapó y en los pueblos de la parte media y alta del valle del Huasco. En Paipote, denominada como una de las “zona cero” se produjo una inundación dado la bajada de la quebrada homónima y del rio Copiapó, que superó los 1.5m de altura, arrasando con todo a su paso, ese flujo siguió por rio abajo y por calle Carrera, provocando una masiva inundación en Copiapó desde calle Rodríguez hasta el cauce del rio. Los mayores estragos en esta ciudad se produjeron en el sector del Pueblo San Fernando, alameda y calle Las Heras. No obstante, Tierra Amarilla y valle arriba, los flujos causaron enormes daños  en los pueblos ubicados a lo largo del valle. Cerca de 30 víctimas fatales se produjeron durante este episodio.

Finalmente, el 12 y 13 de mayo del 2017 una fuerte lluvia afectó al Norte Chico, provocando inundaciones en Chañaral, donde el rio Salado volvió a bajar con fuerza así como la quebrada de Paipote y del rio Copiapó. Esto provocó una importante inundación en la parte baja de la ciudad de Copiapó dado el rebalse del flujo debido a modificaciones en el cauce producto de la edificación del mall Plaza Copiapó y en Chañaral donde la quebrada Conchuelas bajó con gran fuerza, provocando inundaciones.

Reflexión

A diferencia de lo que la gente y nuestras autoridades creen, los fenómenos de alta precipitación, digamos, sobre los 40mm, no son algo ajeno o lejano en el tiempo, sino que ocurren más seguidos de lo que se cree (Fig. 1). La mayoría de las personas no recuerda eventos anteriores a 1997, pero como brevemente se expuso anteriormente, estos están registrados históricamente desde el siglo XVII.

Todos tienen en común una cosa, generaron la bajada de distintas quebradas a lo largo del valle, el desborde del rio Copiapó e inundaciones en los pueblos y ciudades a lo largo de este, no obstante, parece ser que los efectos dañinos se han acrecentados a partir del siglo XXI. Actualmente, nuestros gobernantes utilizan el “calentamiento global” como un as bajo la manga para explicar estos fenómenos y sus consecuencias; podríamos debatir si eso es cierto o no, no obstante, lo que sí es claro es que las consecuencias adversas a escala local, tienen un origen antrópico. Nuevamente, nuestros gobernantes no han revisado la historia (ni menos la geología) para tomar decisiones como la urbanización de llanuras de inundación del rio o la construcción de condominios y villas en zonas que antes eran de cultivo y solian inundarse periodicamente, sino que se construye a diestra y siniestra, a “lo amigo” o “a la chilena”, sin tener presente los riesgos geológicos que revisten estas zonas. Se comprende la necesidad de crecer, de desarrollar una ciudad, pero ¿a qué costo?, parece ser que cada constructora hace lo que le place, sin ser supervisados! ¿alguien se ha dado cuenta, por ejemplo que el callejo Pedro León Gallo tiene una pendiente negativa, es decir, hacia el cerro?. Todo se ha llenado de asfalto y cemento en lo que otrora eran terrenos agrícolas, por lo que las aguas no pueden ser absorbidas, sino que se aposan como verdaderas lagunas o se trasladan valle abajo por Copayapu y Los Carrera a modo de verdaderos ríos, si hasta nuestra Plaza de Armas tiene más baldosas que tierra!.

Para que hablar de las obras frente al mall. En qué cabeza cabe estrechar el rio, justamente en la zona donde históricamente se desborda, ni mencionar los puentes nuevos que con sus enrejados actúan como diques y propician el rebalse, ni tampoco la ubicación del mall que clásicamente fue un terreno agrícola (luego canchas de futbol) y que cada vez que caían más de 30mm se inundaba y el rio se rebalsaba  hacia ese sector. El carísimo Kaukari, esa fría especie de invento de parque inundable, que al día de hoy se ha mimetizado con el lecho del rio, que ha impermeabilizado su lecho y su llanura de inundación con concreto. Esto como un botón de muestra de lo que la falta de visión puede causar, lo que la miopía y avaricia de nuestros gobernantes pueden generar.

Necesitamos obras de ingeniería de verdad, no meros maquillajes, trabajos que vayan más allá de la punta de las narices de nuestros ilustres, que duren más de un periodo alcaldicio o presidencial. Por ejemplo, luego del aluvión de 1997 y las inundaciones asociadas, se construyeron decenas de piscinas en las quebradas más riesgosas a lo largo de la ciudad, estas después de 20 años siguen funcionando a cabalidad y quitándole una preocupación a la ciudadanía.

Dejemos de culpar al cambio climático, un término prostituido y que sale a  relucir cada vez que se quiere desviar responsabilidades. Los responsables son de carne y hueso, siguen tomando decisiones sin consultar a la historia o a la geología. Citando a A. Acevedo Hernández (1938):

“Hasta las casas parecen querer esconderse. Cada aluvión las sepulta un poco; van quedando chatas y un día desaparecerán. Entonces los copiapinos edificaran otra ciudad encima de las ruinas”.

Sinceramente, espero que ese nuevo Copiapó tenga un mejor plan de desarrollo urbano.

One comment

  1. Reales, certeras y sabias palabras don Alberto,muchas gracias.

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