La historia del olvidado primer accidente aéreo de Chile que ocurrió en Copiapó

La historia del olvidado primer accidente aéreo de Chile que ocurrió en Copiapó

El olvidado primer accidente aéreo de Chile ocurrió en Copiapó, un evento que marca un hito en la aeronáutica nacional y que el historiador y geólogo Miguel Cáceres trae de vuelta en una interesante crónica histórica, la que trae de vuelta pasajes literales de la prensa de la época que describen de la gravedad del siniestro.

Por Miguel Cáceres

Los accidentes aéreos son vistos como algo lejano y esporádico, sin embargo, no son ajenos a nuestro país y más de una veintena han ocurrido desde la década de 1930, aunque probablemente el más recordado es aquel del 2011 en el archipiélago de Juan Fernández donde perecieron 21 personas, entre ellos, algunos conocidos personajes de televisión. Estos siniestros han sucedido a lo largo de todo el país y la Región de Atacama no está ajeno a ellos. El siguiente artículo tiene como objetivo entregar antecedentes del primer accidente aeronáutico comercial del país, ocurrido en Copiapó en 1953.

La jornada del 15 de junio de 1953 comenzó como cualquier otra en Copiapó, sólo el vuelo de la aeronave Lodestar de la empresa LAN logró interrumpir la tranquilidad cuando surcó el cielo de la ciudad. Muchas personas apostadas en el puente del rio y a lo largo de su ribera, observaron como el avión ascendía desde el antiguo aeródromo (ubicado en el actual RIN 23) con dirección al rio, para luego, tomar hacia el sur. Curiosidad debe haber generado que el aparato en vez de continuar elevándose, comenzó a disminuir su altura hasta que se perdió entre la vegetación existente en ese entonces y más aún, cuando una oscura columna de humo empezó a elevarse, temiéndose lo peor. El avión, correspondía a un Lockheed modelo 18 Lodestar que venía desde Antofagasta, y tan pronto despegó de Copiapó, avisó por radio de que uno de sus motores había fallado, instruyéndosele a la tripulación de que volviese inmediatamente al aeródromo. Según suposiciones de los testigos y personal de control, el piloto atendió la instrucción y trató de volver, lo que no alcanzó a completar, precipitándose a tierra. No obstante, otras personas indicaron que el avión habría explotado en el aire separándose en varias partes, las que luego se precipitaron al suelo.

Avión descendiendo para su aterrizaje en las cercanías de Copiapó en 1962 (Foto: Museo Regional de Atacama)

Avión descendiendo para su aterrizaje en las cercanías de Copiapó en 1962 (Foto: Museo Regional de Atacama)

Un testigo directo del siniestro fue don Juan Muñoz, quien se encontraba a 100m del lugar del impacto. Según este, él acababa de atravesar el rio rumbo hacia la mina “Rosas” cuando sintió el ruido del avión, lo que hizo que volteara a observarlo, para luego escuchar un sonido como de cristales rotos seguido por humo que comenzó a salir por todas las ventanillas, hasta que una fuerte detonación fue escuchada cuando el avión finalmente tocó tierra. Otro testigo, don Estaban Cortés, relató que él se encontraba en un potrero cercano al rio, cuando vio venirse a tierra un avión que se clavó en este, en el sector de Viñita Azul. Inmediatamente, él con otras personas llegaron al lugar, entre ellos los hermanos Cicardini y el señor Pedro Santana, quienes trataron de dar algún auxilio y al tratar de apagar las llamas, aunque de manera infructuosa ya que la tragedia estaba consumada y siete cadáveres se hallaban en el interior. Las víctimas fueron: Raúl Palacios Pinochet (piloto), Temístocles Rojas (copiloto), Lucy Almezaba (azafata y sobrina del General Ortiz de las FACH), el Diputado por Atacama señor Héctor Montero Soto (que ejercía hace un mes), Roberto Fiedler, Norman Olavarría, Tom y Wittlin Moddins Mitchell.

La prensa, muy gráfica en ese entonces, describía los restos de la siguiente forma:

Nuestros redactores que estuvieron junto a los restos de la máquina y posteriormente vieron los cadáveres de las víctimas, recibieron una dolorosa impresión de la forma como quedaron. La Srta. Almezaba que viajaba como auxiliar quedó horrorosamente mutilada y solamente pudo ser identificada por ser la única dama que viajaba en el avión. El Diputado Montero quedó quemado y con otras lesiones que aunque serias lo podían identifican de inmediato. El piloto y el copiloto encontraron la muerte más desastrosa que todos los otros ocupantes, ya que los propios comandos del avión se incrustaron en sus cuerpos”

Vista panorámica de Copiapó en 1930 desde un avión multimotor de la Panagra (Foto: Annie S. Peck, colección autor)

Vista panorámica de Copiapó en 1930 desde un avión multimotor de la Panagra (Foto: Annie S. Peck, colección autor)

Posteriormente, al lugar de los hechos llegó un camión con personal del regimiento, quienes se ocuparon de extraer los cuerpos y transportarlos a un llano cercano, donde el Juez del Crimen, señor Guillermo Villarroel, llegó a las 18:30 para luego ordenar el levantamiento y su traslado hacia el aeródromo. Cerca de las 1:00 las urnas que guardaban los restos de las víctimas fueron llevadas hasta el Club Social; posteriormente los restos del Diputado Montero fueron transportados por miembros del Partido Socialista hasta el local que se ubicaba en Maipú 239. Cerca del medio día de la jornada siguiente, todas las urnas formaron una larga caravana que recorrió calle Atacama donde miles de personas rindieron homenaje a la comitiva, el destino de esta era la entrada del aeródromo, allí, la banda del regimiento interpretó la marcha fúnebre mientras que la unidad rendía honores militares. Todas las víctimas fueron depositadas en otro avión, partiendo hacia el sur a eso de las 16:00, exceptuando el de don Roberto Fiedler, el que fue puesto en otra aeronave con rumbo a Antofagasta.

Este, el primer accidente ocurrido en la aviación comercial nacional, afectó duramente a una institución que por ese entonces no alcanzaba a cumplir un cuarto de siglo y que había obtenido el premio internacional de seguridad aeronáutica. Hoy en día, las aerolíneas comerciales nacionales entregan altos estándares de seguridad y desde 1991 que no se produce un accidente con víctimas fatales en nuestro país. Esperemos que esto siga así, ya que cada vez más personas prefieren este medio de transporte y más empresas comienzan a prestar sus servicios.

Referencias

Diario El Amigo del País, 15 y 16 de junio de 1953.

Airplane crashes and fatalities since 1908 (https://tinyurl.com/yausyn4f)

Peck, A. 1932. Flying over South America, twenty thousand miles by air. Houghton Mifflin Company, oston & New York. 256p.

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